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La emotiva carta de Djokovic luego de ganar Wimbledon

Novak Djokovic atravesó un proceso de problemas, introspección y resurgimiento. En julio del año pasado ganó su último título, dejó la competencia por una lesión y meses más tarde abandonó el Top Ten del ranking por primera vez tras 10 años perteneciendo a esa elite. El regreso a las canchas fue más que complejo, pero tuvo su merecido premio: ganó la última edición de Wimbledon.

El serbio conquistó su primer título en el mítico césped británico y volvió a ubicarse entre los 10 mejores del planeta. Luego de romper el maleficio, abrió su corazón y publicó una extensa carta en sus redes sociales contando los tormentos que debió sortear durante este extenso proceso.

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“El tenis era todo para mí hasta que me convertí en padre y esposo. Todo lo que hice estuvo dirigido al éxito del tenis. Cuando me convertí en padre y esposo, mi “mundo” evolucionó”, marcó el punto en el que su carrera comenzó a tambalear y debió buscar nuevos rumbos para alcanzar la motivación suficiente que le permitiera retornar a la cumbre.

Allí conoció el momento más difícil, pero salió fortalecido: “Siempre he respetado a las personas que comparten sus momentos más vulnerables como puntos de inflexión en la búsqueda de la verdadera fuerza que inspira a tanta gente. Fui vulnerable tantas veces en los últimos años, y todavía soy vulnerable. No me da vergüenza. Por el contrario, me hace más fiel a mí mismo y a los demás”.

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CARTA COMPLETA

“Querida familia y amigos, deseo compartir, con todos vosotros, cómo me sentí en el camino de ganar Wimbledon 2018. Antes que nada, permítanme comenzar escribiendo que la sensación de tener a mi hijo en brazos de mi esposa en la ceremonia de premios, en mi box, fue la sensación más maravillosa que he tenido en cualquier torneo que haya ganado en mi carrera.

Cuando me convertí en padre, uno de mis mayores sueños era tener a mis hijos presentes en las gradas mientras jugaba. Por no hablar de ganar trofeos. Ese sueño se hizo realidad hace varios días. Todos siguen pidiéndome que describa el sentimiento. He dicho que es inolvidable, especial, gratificante, maravilloso y alegre.

Pero, sobre todo, ¡es mágico! Cuando pensé que ese momento no podía mejorar, gritó “¡Papá, papá!”. Fue entonces cuando me emocioné por completo. Estoy muy AGRADECIDO de haber experimentado eso. He imaginado y rezado para que un día ganara un trofeo de Grand Slam delante de mi hijo. Afortunadamente para mí, Tara está creciendo y no puedo esperar a que ella me vea hacer lo mismo que hice enfrente de Stefan.

El tenis era todo para mí hasta que me convertí en padre y esposo. Todo lo que hice estuvo dirigido al éxito del tenis. Cuando me convertí en padre y esposo, mi “mundo” evolucionó. No cambió, se convirtió en algo más hermoso. Por supuesto, se suman más responsabilidades, pero al final del día, se abre una nueva dimensión de amor y energía dentro de ti que nunca sabría que existía.

El regalo más grande que recibes de Dios es la mayor sensación de empatía, compasión y devoción hacia tus hijos. Pero no todo está claro una vez que te conviertes en padre; se necesita aprendizaje para alcanzar ese “equilibrio de oro” en la vida que todos buscan.

Para mí fue el equilibrio entre el tenis, las prioridades y la familia. Mi esposa fue tan servicial y solidaria desde que dio a luz a Stefan y Tara. Siempre se tomaba el tiempo para hablar de lo que fuera que me molestaba y para ayudarme a encontrar la manera de sentir que estoy dando lo mejor de mí en casa con los niños y ella y en la cancha de tenis.

La lesión fue uno de los problemas, el otro gran motivo fue cualquier motivación. No tuve problemas para practicar y disfrutar de la cancha de tenis, pero tenía obstáculos mentales cuando tenía que competir.

Siempre he respetado a las personas que comparten sus momentos más vulnerables como puntos de inflexión en la búsqueda de la verdadera fuerza que inspira a tanta gente. Fui vulnerable tantas veces en los últimos años, y todavía soy vulnerable. No me da vergüenza. Por el contrario, me hace más fiel a mí mismo y a los demás. Me permite acercarme a las personas. Me permite “profundizar” y analizar lo que realmente está sucediendo dentro de mí. Cuando descubro eso, puedo crear una estrategia para superar este problema y avanzar como un ser humano más fuerte, más sabio y más feliz.

Durante los últimos 2 años, no fui paciente con mis expectativas de tenis. No fui prudente en estrategias. Y ciertamente no estaba oyendo claramente mi cuerpo diciéndome que algo serio pasaba con mi codo. Estaba tratando de encontrar soluciones en otro lado y el problema siempre estaba dentro de mí.

Después de muchos cambios realizados con entrenamiento, raqueta, miembros del equipo, no sabía si podría volver al nivel deseado de tenis. En realidad, una parte de mí siempre creyó en mis propias cualidades y capacidades, pero hubo muchos momentos dudosos en los que el curso de acción podría haber sido diferente. Afortunadamente, tuve la ayuda de todas las fuerzas divinas que me guiaron en la dirección correcta. Dirección que es buena para mí, que me traerá paz y equilibrio.

Me gustaría extender mi mayor aprecio, respeto y amor a todas las personas que han creído en mí y me han ayudado a ganar otro trofeo de Wimbledon. Los amo, amo el tenis y me encanta la vida.

Posdata: el césped de Wimbledon tenía un gran sabor una vez más. Solo agregaría un poco de aguacate y sería perfecto.

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