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Fútbol Americano

El papel de Mike McCarthy en colapso de Cowboys

En el cumpleaños número 57 del head coach Mike McCarthy, difícilmente encontrará razones para celebrar fuera del mismo hecho de que la tierra le ha dado una vuelta más al sol mientras él está viviendo en ella.

Después de todo, el equipo que dirige, los Dallas Cowboys, a pesar de haber mostrado su mejor versión desde aquella fatídica semana 5 en la que perdieron a Dak Prescott tienen un récord de 2-7 en su semana de descanso y parece que tiene mucho por mejorar.

Con este breve hiato de partidos del equipo, la pregunta es pertinente: ¿qué tanta culpa tiene el mismo McCarthy de este desastre en el que el equipo se ha convertido? Y es que él es el responsable del desempeño del equipo dentro del campo de juego, por lo que, así sin mayor análisis, podríamos señalarlo  como la causa de los males que aquejan al equipo, sin embargo estamos aquí para no quedarnos en la superficie y darle dimensión a esta conversación.

Las circunstancias de la llegada de Mike McCarthy
Los Dallas Cowboys vienen de diez años de estar bajo el mando de Jason Garrett, un head coach con el que el equipo registró una marca de 85-67 y en cuatro ocasiones tuvo un coeficiente de victorias de .500. El equipo venía huyendo de la situación de tener equipos llenos de talento y aun así haber registrado únicamente dos victorias en postemporada.

Jerry Jones, propietario y general manager del equipo, estaba buscando a una persona que muy pronto pudiera cambiar el rumbo de la franquicia trayendo los resultados que, a la fecha, habían estado ausentes. Las credenciales de McCarthy, con una larga estancia de trece años en los Green Bay Packers, registrando únicamente dos temporadas perdedoras y Playoffs en nueve ocasiones con un título de Super Bowl, parecían correctas.

Este hombre no llegaría a reconstruir: llegaría a aprovechar el talento de un plantel que en las últimas cuatro temporadas no había tenido un récord perdedor y que contaba con playmakers en muchas posiciones, además de una línea ofensiva muy sólida. Se esperaba que hiciera los ajustes necesarios de inmediato y que las victorias comenzaran a llegar. Esta expectativa, claramente ha estado lejos de lo que se esperaba.

El staff a su alrededor

La renovación fue prácticamente total en el staff de entrenadores, ya que tuvo gran libertad para armar uno que cumpliera con lo que él buscaba. La excepción la marcó el coordinador ofensivo Kellen Moore quien continuó en su cargo. Las otras dos coordinaciones se las otorgó a John Fassel en equipos especiales y a Mike Nolan a la defensiva.

Esta última contratación ha sido la más criticada, ya que incluso han habido rumores que señalan que lo trajo para “pagar un favor”, uno que se dio en 2005 justo antes de que McCarthy fuera nombrado head coach en Green Bay cuando Nolan, quien dirigía a los San Francisco 49ers, lo trajo como coordinador ofensivo al año siguiente de que lo corrieon de New Orleans.

Los resultados de Fassel al momento han sido positivos, sin embargo los de Nolan han dejado muchísimo que desear teniendo a una de las peores unidades durante la primera mitad de la temporada en varias categorías, destacando los 32.2 puntos por partido que permiten, la peor marca de la liga.

En estricto sentido, el desastre defensivo no es directamente responsabilidad de McCarthy, pero sí se le puede señalar por haber traído a un Nolan que la última vez que desempeñó un cargo similar fue en 2014 en los Falcons, cuando tuvo la sexta peor defensiva en puntos permitidos por partido y la peor en yardas totales.

La offseason de los Cowboys
Cuando un entrenador en jefe es nuevo en su cargo es cuando más necesita del recurso del tiempo y la atención de sus pupilos, desde lo más obvio que es instalar un sistema de juego, hasta lo menos inmediato, pero tal vez mucho más importante, que es permear a través de su estilo trabajo, su cultura y mentalidad.

Todos sabemos que este offseason fue como ninguno otro con circunstancias únicas, juntas virtuales, pocos entrenamientos, sin sesiones en el campo en junio, con un training camp limitado y sin pretemporada. Todos los equipos pasaron por lo mismo y, si quisiéramos pensar que los equipos con nuevos staff de cocheo fueron los más afectados, basta con ver ejemplos como los Cleveland Browns y los Carolina Panthers, que al momento tienen cinco y tres victorias respectivamente, pero que sin duda lucen mucho mejor que los de la Estrella Solitaria.

El desastre a mitad de temporada
A lo largo de ocho partidos los Cowboys has descendido a los niveles más bajos del inframundo, sea por la ya mencionada deficiente defensiva o por una importante lista de titulares lesionados de ambos lados del balón que los ha llevado a utilizar por lo menos cuatro combinaciones distintas de línea ofensiva y cuatro quarterbacks diferentes.

El corredor estrella Ezekiel Elliott pasó por la peor racha de su carrera en este periodo, produciendo muy por debajo de su propia norma y perdiendo el balón en cuatro ocasiones, cuando en toda su carrera hasta antes de esta temporada había perdido únicamente cinco.

La táctica de implementar análisis numérico y estadístico para tomar decisiones en momentos importantes en los encuentros ha ido y venido sin mucha constancia, siendo que este factor fue parte importante del discurso de renovación que McCarthy dijo haber atravesado durante el año que estuvo fuera de acción. Sus decisiones de manejo de reloj, de cuándo ir y cuándo no por conversiones de dos puntos han sido cuestionadas por muchos y apoyadas por otros tantos, pero al final las victorias han brillado por su escasez.

Las cosas en el vestidor no han estado del todo bien, ya que en algún momento se filtró a la prensa el rumor que indicaba que uno de los jugadores de la defensiva había declarado, palabras más, palabras menos, que los coaches no enseñaban nada y que eran incapaces de hacer ajustes sobre la marcha.

Los jugadores, sobre todo del ya mencionado lado defensivo, han sido criticados fuertemente por la falta de esfuerzo en el campo. Por momentos han lucido desarticulados de ambos lados del balón y con una falta de unidad que alarma, siendo la muestra más clara aquel momento en el que el quarterback Andy Dalton recibió un golpe artero en Washington que lo dejó prácticamente noqueado en el piso, y sus compañeros no acertaron más que en quedarse contemplando el panorama.

Por menos que eso hemos visto linieros ofensivos irse a los empujones y casi a los golpes contra el agresor del equipo contrario.

¿Hay salvación para Mike McCarthy?
No todo está perdido. McCarthy es un coach de calidad que ha atravesado por circunstancias únicas en que se han sumado muchas totalmente fuera de su control y otras totalmente a su cargo, resultando en una tormenta perfecta para que el equipo esté donde está.

Podemos señalar que, a su llegada a los Packers, comenzó con un récord de 4-8 con Brett Farve comandando su ofensiva. Si pensamos que en este caso, las circunstancias lo han llevado a jugar con Ben DiNucci, selección de séptima ronda en el pasado draft, y Garrett Gilbert, selección de sexta ronda y solo con experiencia en la AAF, podemos pensar que dos victorias son algo comparable.

En Green Bay ganó el Super Bowl hasta su quinta temporada, sin embargo si pretende que el tiempo de espera sea similar en Dallas, podría estar en problemas por poner a prueba la paciencia de la afición y de un front office encabezado por Jerry Jones que, en su incansable búsqueda por permanecer relevante, puede tomar medidas en su contra. (GG)(Primero diez)