El gol no tiene fecha de caducidad - Diario Deportivo Más
Connect with us

Más de Honduras

El gol no tiene fecha de caducidad

El Torneo Apertura 2019 sin duda será inolvidable para los atacantes hondureños Juan Ramón Mejía y Franco Güity del Real de Minas y Lobos respectivamente, dos delanteros que muchos arrimaban al retiro, pero que dieron muestra que aún tienen mucha “pólvora por quemar”.

Ambos en equipos modestos alejados del foco mediático de los medios de comunicación no figuraban en las apuestas para hacerse con el liderato de goleo de la competencia sobre todo si en los grandes clubes figuraban Jerry Bengtson, Roberto Moreira o Yustin Arboleda.

Mejía había tendido chispazos de ser un gran goleador en su paso por Olimpia, Real España, Juticalpa, Deportes Savio entre otros, pero nunca lograba consolidarse. Del otro lado Güity apenas había enseñado algunos pasajes de lo que puede hacer, sin embargo, no era capaz de dar un salto de calidad.

Mejía puso a soñar al Real de Minas

Sin nada que perder y mucho que ganar los “mineros” arrancaron la competencia con la satisfacción de haber logar un objetivo el torneo anterior, salvarse del descenso, ahora era demostrar que aquella hazaña no fue casualidad.

Inmerso en una serie de problemas financieros el equipo de Raúl Cáceres parecía condenado a repetir una campaña desastrosa como su primera experiencia en Liga Nacional, sin embargo dio la pelea hasta el final peleando por ingresar a la pentagonal.

Juan Ramón Mejía, fue la referencia de los suyos, 17 goles para un delantero de un club tan limitado como Real de Minas es un cifra imposible de pronosticar, incluso los atacantes de equipos llamados grandes raras veces superan ese número.

Pero de la mano de Cáceres el delantero alcanzó su mejor nivel, marcó goles de todas las formas, póquer incluido contra Motagua una de las mejores defensas del fútbol hondureño en los últimos años. Además fue llamado a la selección nacional.

Güity el líder de la “manada”

Similar al caso de Mejía es el de Franco Güity, un delantero que deslumbró a muchos en su juventud por su potencia física y su habilidad de evadir rivales en velocidad, sin embargo con el paso de los años se convirtió en uno más.

Olimpia, Real España, Juticalpa, Vida, fueron algunos de los hogares en los que el ariete intentó hacerse un nombre, pero fue hasta su llegada a Lobos de la Universidad Pedagógica Francisco Morazán que se vio su mejor versión.

De la mano de Salomón Nazar se encontró a un delantero frío de cara a marco contrario, capaz de asociarse con sus compañeros y elegir siempre la mejor opción, sus 14 goles no son producto de la casualidad, sino del gran trabajo de toda una temporada y de la madurez alcanzada a los 32 años que hoy le permite tener una posibilidad en el extranjero.

Villafranca el joven “Matador”

Apartado de Motagua para que sumara minutos en otro club, Josué Villafranca fue cedido al Vida de La Ceiba para que tomara experiencia y luego volviera a casa con el rodaje suficiente para competirle a delanteros de buen nivel.

La apuesta salió mejor de lo esperado, el atacante de 20 años que ya había debutado en los azules tuvo una gran temporada en en el puerto, se convirtió en el jefe del ataque y sus 10 goles fueron fundamentales para llevar a los “rojos” hasta la fase final.

Sus buenas actuaciones le valieron no solo para ser uno de los mejores delanteros del Torneo Apertura, sino para que el técnico Diego Vázquez pidiera su regreso al azul.

Los números lo demuestran el gol no tiene fecha de caducidad, Villafranca a sus 20 da muestras de lo que puede ser en el futuro, Mejía y Güity a sus más de 30 viven el mejor momentos de sus carreras.

Recomendamos - Más de Honduras