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“Quiero gente a mi alrededor”, o la filosofía del indómito Pacquiao

Después de una carrera que dura ya casi un cuarto de siglo y de 70 peleas profesionales, es poco sorprendente que la rutina de entrenamientos del filipino Manny Pacquiao se acerque a la perfección.

El 20 de julio, el púgil de 40 años subirá al cuadrilátero por 71ª ocasión cuando se enfrente al estadounidense Keith Thurman en el MGM Grand de Las Vegas buscando el título de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) del peso wélter.

Para prepararse para un combate contra un rival que ya ha asegurado que quiere retirarlo, la veterana súperestrella trabaja con la fórmula que tan buenos resultados le ha dado en el pasado.

Pacquiao se despierta al amanecer cada día en la mansión multimillonaria que tiene en Los Ángeles desde hace una década.

Si tiene un sparring previsto para más tarde, se embarca en un entrenamiento ligero por la mañana, corriendo por un parque a tres kilómetros de su casa en el que realiza ejercicios de cardio y músculo.

Cuando no tiene un sparring durante la jornada, se dirige al Griffith Park para un entrenamiento más exigente por las altas pendientes de las colinas, por donde puede admirar el panorama de la metrópolis californiana.

Junto a una veintena de compañeros de entrenamiento, miembros de seguridad, aficionados y amigos, la estampa ilustra a la perfección su ascenso hasta el Olimpo deportivo.

En una práctica reciente, una multitud cercana a las 100 personas, muchas de ellas de la amplia comunidad filipina de Los Ángeles, observa cómo el campeón de ocho división diferentes realiza sentadillas y abdominales, deteniéndose ocasionalmente para revisar su teléfono celular.

Cuando acaba, se dirige a su casa que, a simple vista, tiene un vago aire a caos organizado.

Durante la mayor parte de la jornada, en esta lujosa mansión de casi 400 m2 y cinco habitaciones, decorada con retratos de su familia y fotos de sus victorias más icónicas, se encuentran decenas de miembros del “Team Pacquiao”.

Su rutina llama la atención por ser inusual en el mundo del boxeo, en el que la mayoría de los púgiles prefiere recluirse en campos de entrenamiento alejados de los ojos curiosos.

– “Quiero impresionarlos cada día” –
Pacquiao asegura que simplemente es una persona sociable. La presencia de otros lo energiza.

“Quiero tener a gente a mi alrededor, así me siento motivado”, dice a la AFP mientras desayuna arroz blanco, caldo y carne a la plancha preparada por cocineros filipinos.

“Siento que no quiero que nadie me vea siendo perezoso. Quiero impresionarlos cada día. Me encanta, siempre y cuando no me distraigan o afecten mi entrenamiento”, agrega.

Algunos de sus más fieles confidentes, sin embargo, tienen sentimientos encontrados sobre la pléyade de extras que se han subido a su carro.

“Muchos quieren apoyarlo. Muchos otros quieren salir en la televisión”, explica su entrenador Freddie Roach.

“Pero, en su caso, funciona. Sabe cómo ponerse en forma y lo hace muy, muy bien”.

Roach admite preocupado que mantener a su séquito podría drenar su fortuna, estimada en cerca de 200 millones de dólares.

“Apostaría a que Manny no conoce los nombres de al menos el 50% de la gente que hay ahora mismo en esta casa”, subraya Roach en una entrevista con la AFP.

“Manny es un gran tipo. Le gusta ayudar a la gente. Siempre le digo que ese es el motivo por el que podría arruinarse cuando se retire. Porque lo da todo. Es simplemente demasiado generoso”.

Esa generosidad no parece conocer límites, sea comprando tierra y casas para mil familias pobres de Filipinas o pagando vuelos a su séquito alrededor del mundo.

Por ahora, de cualquier forma, el dinero sigue llegando.

Y es que Pacquiao recibirá una bolsa de 20 millones por la pelea con Thurman y se ganó otra de 10 millones por su victoria en enero ante Adrien Broner.

Pero todos se preguntan cuánto más tiempo podrá seguir poniendo en juego su cuerpo el que ostenta un récord de 61 victorias (39 nocauts), 7 derrotas y dos empates después de una trayectoria tan longeva.

– “Boxear es mi pasión” –
El filipino ya se retiró en una ocasión, en 2016. Pero su vuelta se produjo apenas siete meses después.

“Boxear es mi pasión. Es realmente difícil parar y colgar los guantes cuando sabes que puedes seguir peleando. Mi mente está muy activa, centrada al 100% y quiero continuar mi carrera. Aunque, en algunas ocasiones, debo escuchar a mi cuerpo”, reconoce a la AFP.

Roach cree que Pacquiao, miembro del Senado en Filipinas, desea extender su carrera al menos hasta 2022, coincidiendo con las elecciones a la presidencia de su país.

“Quiere ser la primera persona en ser presidente y campeón del mundo al mismo tiempo. Pienso que seguirá hasta intentarlo”, dice su técnico.

Su propia edad y la juventud de sus rivales podría hacer peligrar que ese objetivo.

Thurman, de 30 años (29-0, 22 KOs) y el invicto Terence Crawford, de 31, dominan su división.

El veterano promotor Bob Arum recientemente levantó la voz al reconocerse preocupado porque Pacquiao pusiera en serio riesgo su salud al pelear entrados los 40.

“Se preocupa por mí. Entiendo lo que dice. Pero no soy el único que ha peleado a esta edad. George Foreman y otros lo hicieron cuando tenían 47 o incluso 50. No digo que a esas edades siga boxeando. No. Pero depende de lo disciplinado que seas y cuán duro trabajes”.

Trabajar duro nunca ha sido un problema para él.

“Es una rata de gimnasio. Nunca gana peso. Su metabolismo debe estar fuera de lo normal”, declara su preparador físico Justin Fortune.

Pacquiao, ferviente católico, está “un poco molesto” por los comentarios de Thurman, que aseguró que quiere “crucificarlo” en el cuadrilátero en su próxima pelea.

“Eso ayuda. Quiere ganar un poco más de lo usual”, sentencia Roach. afp

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