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“Buba” López confiesa su calvario: Hubo días en los que lloré de desesperación

El calvario que ha vivido Luis Aurelio López Fernández desde septiembre de 2017, está muy cerca de terminar. El arquero hondureño del LAFC ve la luz al final del túnel y espera con ilusión el regreso a la competencia.

‘Buba’ recibe la buena noticia justo en época de Mundial, misma que le trae un sabor extraño al recordar que estuvo en Brasil 2014. Y que, por la lesión, se perdió el último tramo del Hexagonal clasificatorio de Concacaf, en el que Honduras no logró el cupo para Rusia 2018.

Con la mezcla de sentimientos, López habló con AS USA de los días duros, la obligación de ceñirse a un plan y la alegría de estar muy cerca de regresarle la confianza a un equipo que confió en él contratándolo lesionado.

“Las expectativas son muy altas, ha sido un proceso muy largo y ya estoy en la última etapa de recuperación”, explicó e portero nacido en San Pedro Sula, tras uno de los tratamientos posteriores a la jornada diaria de entrenamiento.

“Ya hago trabajos dentro del campo y eso me hace sentir muy bien. Físicamente estoy bien y creo que es cuestión de poco para que regrese a jugar”, reveló acerca del estado actual de su recuperación por la fisura en la tibia de su pierna derecha.

El largo camino no se ha perdido ningún detalle para que el ‘Catracho’ pueda volver a retomar la forma que lo hizo importante en su país y buscado por equipos del exterior.

“Desde que vine (a Los Ángeles) hemos ido semana a semana. Hay un plan de trabajo establecido, con días en que la intensidad se baja para reducir el impacto y seguir mejorando”.

Hoy por hoy, las cargas y cómo se siente el propio Luis hablan por sí solas. “Esta semana la intensidad ha subido, me he sentido muy bien y por eso estamos todos contentos”, apunto´.

AGUANTAR, SECARSE EL LLANTO Y SEGUIR

Por estos días, la paciencia es la mejor consejera. “Te soy sincero, si me dicen ponte los guantes y juegas mañana, yo muy contento lo haría”, lanzó ‘Buba’ sobre las ganas de actuar y lo cerca que se siente.

“Pero he aprendido que esto es un proceso, todo se da a los tiempos de Dios. Ya he esperado mucho y lo que falta es muy poco, no puedo desesperarme y tirarme a la ligera”, reflexionó teniendo en cuenta que el largo camino recorrido no se puede desbaratar por un impulso.

Aunque claro, para eso también tiene el acompañamiento de sus médicos, entrenadores y cuerpo físico. “Ha pasado mucho que el plan algún día es bajar la intensidad y yo me siento bien. Entonces les digo que puedo hacer un poco más y ellos me detienen para que no haga nada extra, sino que siga estrictamente el plan”, contó.

Rematando el tema con otro de los efectos que un deportista vive con estas complicaciones, la madurez. “En ese aspecto (aguantar los impulsos y dejarse llevar del plan) también se es profesional”.

La luz al final del túnel genera ansiedad, especialmente al repasar cómo arrancó el proceso y las cosas buenas que cortó la lesión. “Hubo días que lloré desesperado”, confesó el guardameta.

“Estaba jugando y bastante bien. Y caí en una etapa en la que no podía hacerlo. Me dolía mucho ver los juegos desde las gradas, porque nunca me gustó. Pero aprendí que esto es fútbol y esas cosas pueden pasar”, acotó.

Obviamente la familia, los amigos, los compañeros, se convirtieron en el soporte, en la motivación, en la voz de aliento ante cada paso lento. Su esposa y su hija instaladas ya con él en Los Ángeles, claramente ponen su gran aporte día a día. “Gracias a Dios se han adaptado muy bien, hemos contado con la ayuda de varios amigos. Ellas se sienten bien y eso es muy importante”.

LA MANO ‘NEGRA Y ORO’

Luis tiene claro que su actual equipo es la base sobre la que gira todo su mundo actualmente. “Fue algo increíble, Dios obró en esto”, apuntó como hombre de fe. “Porque no es común que un equipo contrate a un jugador lesionado”, recordó haciendo referencia a su llegada del Real España al LAFC de la MLS.

“Fue un plus para recuperarme, para sentir que era posible salir de esto. A parte aquí hay la mejor tecnología y yo sabía que eso iba a hacer este proceso mejor”, dijo sobre la decisión de moverse a California.

Y envió su mensaje. “Estoy agradecido con el club porque aún así (lesionado) pusieron sus ojos en mí, confiaron en mí. Estoy ansioso por poder retribuirles esa confianza”.

Finalmente, tras la gran actuación en los Juegos Olímpicos de Rio (Brasil – 2016) y ser parte del seleccionado nacional en el Mundial de 2014, la presente cita orbital en Rusia remueve las sensaciones.

“Ver el Mundial tan cerca pero tan lejos, después de estar en Brasil siempre es un sentimiento raro, diferente. Pero estoy seguro que en el plan de Dios hay algo bueno para nosotros”, explicó acerca de cómo se ha puesto frente al televisor para ver los juegos en Rusia.

Por eso mismo, con los ojos puestos en los días finales de su recuperación, la vuelta, la competencia y retomar el nivel, López no deja de ver en el fondo de su alma, la llama de los hondureños. “Honduras tiene una gran generación de jugadores y creo que desde los Olímpicos lo reflejamos. Siguen muchos jugando a buen nivel y esperamos poder hacerlo bien y llegar a Qatar”.

‘Buba’, el portero que algún equipo no quiso porque no era alto, el que debutó con 20 años, jugó olímpicos y Mundial, se paró de una lesión complicada y sigue soñando por él, por su familia, por Honduras y por LAFC, el equipo ‘negro y dorado’ de Los ángeles. (Tomado de us.as.com).

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