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Fútbol Nacional

El estadio nacional inseguro y “viejito”

Después de 69  años de que fue  inaugurado el  “Tiburcio Carías Andino”  -15 de marzo de 1948-, el  deterioro, la mala estructura y la tragedia ocurrida hace unos días hacen que Tegucigalpa no  cuente con un escenario de alto nivel.

Por: Marcial Torres Xatruch

@marcialxatruch

Han pasado cinco días de la muerte de cuatro personas, causada por una avalancha humana, en la final entre Motagua y Honduras Progreso, y hasta ahora han sido solo promesas, que se van a investigar las causas de tan trágico evento.

Lo lamentable es que se buscan culpables pero no soluciones o prevención para que nunca vuelva a ocurrir un evento tan funesto, como el que ocurrió en el “fatídico portón 11” del mal llamado “coloso capitalino”.

Estrechas calles, tráfico fluido, sin parqueo, falta de alumbrado en las afueras, violencia entre barras, se conjugan para que el Nacional, no llene por completo el manual de seguridad en los estadios que requiere la FIFA.

PLEITOS ENTRE BARRAS HAN DEJADO MÁS DE 30 MUERTOS

Las calles aledañas y la misma grada del estadio Nacional han sido mudos testigos de verdaderas batallas campales entre barras de los equipos Olimpia y Motagua, que siempre que suceden dejan hechos lamentables.

Pero las autoridades del fútbol nacional y los propios cuerpos de seguridad del país hasta ahora poco o nada han hecho por evitar estos enfrentamientos violentos. Las estadísticas brindadas por el “Sistema de Estadística Policial de Honduras”, indican un saldo trágico en los torneos de la Liga Nacional, en los cuales han fallecido 32 personas por culpa de los pleitos entre barras en los estadios y alrededores. Todo esto, han alejado a las familias del estadio capitalino, por la inseguridad indirecta que resulta ir a un clásico entre Olimpia y Motagua.

“IMPUESTO DE GUERRA” EN LAS AFUERAS

Es muy común encontrar en los alrededores del estadio Nacional, a jovencitos de ambos sexos, algunos ataviados con los colores de Olimpia y Motagua, pidiendo dinero para la entrada, “alero regáleme para la entrada”, con eso reciben a los aficionados, y lo hostigan hasta sacarle el billete.

Así como en la sociedad civil, la mendicidad se convirtió en prohibida pero a la vez legalizada manera en que los jóvenes ingresan al estadio con la bondad ajena, también la mendicidad se está convirtiendo en la no muy digna manera en que muchos jóvenes arrastran su miseria humana alentando sus equipos del alma.

Estos jóvenes fanáticos que los domingos se disfrazan de mendigos, no solo están ahora pidiendo buen fútbol y buenos resultados, sino que también piden dinero y no exactamente para comprar comida y llenar el estómago, sino para comprar un boleto, alentar a su equipo y vaciar el corazón de emociones.

Los limosneros dominicales, trasnochados, borrachos y drogados, que sin vergüenza alguna piden, piden y piden una limosna en las afueras del Nacional a vista y paciencia de autoridades, directivos y periodistas deportivos, son solo el nuevo rostro de un viejo e inseguro estadio Nacional.

IRRESPONSABILIDAD DE LOS AFICIONADOS

YancyLópez, es la jefa de Operaciones de Copeco, vivió en carne propia, la tragedia vivida el pasado domingo en el “fatídico portón 11”, en el que murieron cuatro personas y hubo más de una veintena de heridos.

“Es terrible tener que ver los acontecimientos que se dieron en el estadio el domingo, pero esto se debe a la falta de cultura, irresponsabilidad y educación, de estas personas que se movilizan a eventos masivos, pudimos ver la falta de cuidado de los aficionados, padres y madres con niños pequeños queriendo ingresar a un evento de esos, incluso Copeco tuvimos que sacar a una persona que andaba en silla de ruedas y estaba metido en medio de ese desorden”, dijo López.

Agregó que, “pese a que están señalizadas varias zonas del estadio con rutas de evacuación y lugares en donde no se pueden sentar, nadie respeta eso en ninguna localidad del estadio, ocupan esos puestos para sentarse que son exclusivos y están señalizados, eso hace más insegura la instalación”.

López detalló que debido al desorden en el portón 11, antes y durante la tragedia, fue tedioso poder sacar a los más de 20 heridos, “fue terrible, las ambulancias no podían acceder al estadio, casi una hora para poder trasladar a los heridos al hospital, esto porque la gente no se mueve, escuchan las sirenas y como si no pasa nada, así como la gran cantidad de curiosos que llegan”.

 

En el mes de junio del año 2016 y previo a la participación de Olimpia, en la Liga de Campeones de Concacaf, Iñaki Álvarez, comisario de este ente, advirtió, que el Nacional no era un “estadio fácil”, en aquel entonces entrevistado por LA TRIBUNA, se refirió al tema de la seguridad, así: “No es fácil este estadio, ahí tienes la calle muy cerca y si es un partido grande hay que parar el tráfico y hacer un perímetro más allá de las paredes del estadio”.

OTRA TRAGEDIA EN LA QUE NO HABÍA UN PARTIDO

 

Paradójico, el vetusto Nacional en la que varios equipos hondureños y selecciones nacionales ha sido el escenario de gloriosas gestas a nivel internacional, el 20 de septiembre del año 2010, sin que se jugara un partido de fútbol y sin afición en la grada, fue escenario de otra tragedia que ahora recordamos.

 

El muro perimetral superior de la gradería de sol este a escasos metros de donde sucedió lo del domingo pasado, colapsó como consecuencia de las fuertes lluvias que cayeron sobre esta capital.

 

El muró cayó y aplastó a cinco carros, uno de ellos, un taxi conducido por Víctor Sosa que falleció en el acto y siete personas más resultaron heridas.

 

En aquel entonces se formó una “Comisión Evaluadora”, que conformaron varios entes del Estado hondureño entre estos CONAPID, SOPTRAVI (ahora INSEP), Cuerpo de Bomberos, alcaldía y otros quienes después de varios análisis, decidieron reabrir la instalación, que fue cerrada debido al incidente aduciendo, que la estructura del “coloso” capitalino, no tenía problemas en su estructura.

UN “VECINO” NO DESEADO PERO QUE RESUELVE CUANDO HAY PROBLEMAS

 

El estadio Nacional es una especie de vecino no deseado del Cuerpo de Bomberos de Honduras, ya que cuando hay finales entre los equipos de la Liga o de la propia selección; debido a la gran afluencia de aficionados en esos partidos, y como un cuerpo preventivo, sacan sus unidades bomberiles para que puedan desplazarse a tiempo a cualquier incendio.

 

“Nosotros como Cuerpo de Bomberos siempre tomamos las medidas del caso, sacamos nuestras unidades como prevención debido a los miles de aficionados que se congregan en las afueras de nuestras instalaciones, pero siempre les ayudamos”, manifestó el teniente Reynaldo Vargas, del benemérito Cuerpo de Bomberos de Honduras.

 

Estos vecinos, junto a la Cruz Roja y Copeco, dieron los primeros auxilios, ayudaron al rescate y traslado de heridos, así como trataron de revivir, en el propio portón 11 a las agonizantes víctimas, que llegaron al Nacional con un sueño y que terminó en pesadilla.

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