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Deporte Nacional

Triste historia del fútbol misquito

Por esos propósitos divinos de Dios llegué a La Mosquitia, invitado por José Mejía y otros personajes de Puerto Lempira, cabecera departamental de Gracias a Dios. Mi objetivo era realizar un curso de 15 días sobre fútbol formativo en un lugar absolutamente abandonado en lo deportivo por las autoridades correspondientes nacionales y locales.

Fueron días que disfruté con un grupo de 30 personas entre las cuales había damas que gustan del fútbol y con la esperanza de ayudar a la formación de las nuevas generaciones de misquitos que sienten, como todo catracho, una pasión por este deporte, pero que hasta la fecha nadie le había siquiera tratado de cómo poder enseñar lo básico a una población infantil que me sorprendió por su cantidad y entre los cuales también existen talentos, que bien guiados y formados integralmente estarán en la capacidad de jugar en cualquier equipo del país y del extranjero.

Además de conocer una porción más del territorio nacional me entregué junto a estos muchachos a darle lo mejor de mis conocimientos para que les sirvieran como un inicio en la enseñanza del fútbol. Sacrificio, voluntad, esfuerzo y una visión amplia del futuro que desean para sus niños estas personas se levantaban a las 5 de la mañana, los que vivían más cerca, y mucho antes los que llegaban de lejos para recibir dos horas de clases madrugadoras, a las 7: 30 regresaban a sus labores diarias para volver a clases a las 5 de la tarde hasta las 8 de la noche.

El chileno Néstor Matamala, agradecido con el fútbol hondureño, en el cual se desenvuelve desde hace años, estuvo en La Mosquitia colaborando con su fútbol.

El chileno Néstor Matamala, agradecido con el fútbol hondureño, en el cual se desenvuelve desde hace años, estuvo en La Mosquitia colaborando con su fútbol.

Un esfuerzo muy grande para ellos, pero lo hicieron con el mayor agrado y con una responsabilidad y compromiso absolutamente diferente de quienes tienen el deber de colaborar en el bienestar de sus niños y jóvenes, especialmente las autoridades locales que no colaboraron en nada y lógicamente los directivos de la Federación de Fútbol de Honduras, que jamás se han acordado que La Mosquitia es territorio catracho.

En las fotos podrán apreciar en las canchas que juegan los niños y desde luego sin tacos, descalzos, salvo excepciones, pero eso no es impedimento cuando se quiere aprender y gracias a Dios, después de no tener nada, hoy Puerto Lempira tiene una cancha exclusivamente para los niños, la cual ayudamos a construir y puedo decir con mucha satisfacción que ya existen 8 equipos, entre 12 y 15 años, listos para federarse el año próximo, gracias a estas personas encabezadas por el ingeniero Mejía y otros amigos.

A la Fenafuth, la Escuela de Entrenadores, al Colegio de Entrenadores, responsables directos del desarrollo de este deporte en el país, les invito a trabajar con quienes deseen colaborar sin esperar regalías a cambio y se darán cuenta de los talentos que tiene el país, aunque seguro ni siquiera conocen la tierra y lo bello del país en que nacieron. Pero señores nunca es tarde para comenzar con el desarrollo del fútbol nuestro, tenemos tantos talentos en potencia y los perdemos solo por intereses mezquinos e incomprensibles.

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