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Para el extranjero, todo

Hace unos días escuchaba unas declaraciones del entrenador nacional Wilmer Enrique Cruz y entre otras cosas, manifestaba que aquí en Honduras había que hablar como uruguayo o argentino para que se le tomara en cuenta.

Apuntaba además que aquí al extranjero le dan la vida y al técnico hondureño no lo quieren valorar, ofreciéndole muy poco por su trabajo.

Estoy totalmente de acuerdo con el extécnico del Honduras Progreso, que ahora dirige al Municipal de su querido pueblo Santa Cruz de Yojoa, al no salirle una oportunidad en la primera división, pese a sus grandes campañas con el cuadro progreseño.

Como Wilmer Cruz, muchos entrenadores nacionales, después de hacer buenos trabajos y lograr los objetivos, los directivos les pagan diciéndole hasta aquí llegó su contrato y en su puesto viene un extranjero.

El dirigente hondureño ya tiene grabado en su mente nombres de técnicos extranjeros que se han ido “con la cola entre las patas”, como dice una canción, por los malos resultados o porque han descendido equipos y al tiempo regresan como los grandes salvadores ganando el triple de lo que le pagan a un hondureño.

Cuando en un club está un entrenador extranjero, debe haber cuatro foráneos en el equipo y si es posible compatriotas del técnico, tienen que llegar todos los refuerzos del campo nacional que solicite y los sueldos tienen que estar al día, sino pregúntele a “Tato” Ortiz, que recientemente dijo: “en Platense los sueldos están al día, contrario de lo que sucedía anteriormente”.

Me pregunto, ¿por qué esa actitud de nuestros dirigentes? ¿Por qué no se le da el mismo trato, o mejor si es posible, a un nacional? ¿Qué tendrán los extranjeros de especial? No es que tenga nada contra los extranjeros, pero si aquí tenemos la materia prima calificada, por qué acudir a otro país. Y eso sucede también en muchas empresas y en los mismos medios de comunicación.

 

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