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Fútbol Nacional

Reinaldo Salinas, exárbitro mundialista: ¡Nunca me doblegué!

Agrónomo de profesión, famoso por su carrera en el arbitraje, protagonista por excelencia como él mismo lo reconoce, el niño nacido en el seno de una familia humilde en Jacaleapa, Danlí, tocó la gloria con sus manos llegando a tres mundiales.

Reinaldo Salinas fue árbitro asistente durante 17 de años y asistió a tres mundiales.

Reinaldo Salinas fue árbitro asistente durante 17 de años y asistió a tres mundiales.

Tras sus logros aquellos tiempos de dormir en petate durante su infancia e ir a la escuela descalzo quedaron en simples recuerdos que le sirvieron para forjar sus convicciones y alcanzar sus objetivos.

Reinaldo Salinas, ahora alejado de las canchas, pero no del arbitraje, ya que en su faceta de analista de televisión sigue de cerca la realidad de los silbantes hondureños, considera que la realidad de este rubro no es la mejor, sin embargo afirma que aún hay tiempo de rescatar el barco.

¿Qué le parece la actualidad del arbitraje hondureño?
Estamos viviendo una etapa muy difícil, estas situaciones no se pueden esconder, el arbitraje no ha llegado a ser desastroso, pero está cerca, sin embargo creo que todavía se puede salvar el barco.

¿Bueno, regular o malo?
La realidad es clara, no somos buenos, estamos en la línea de lo regular, no debemos ser tan negativos, no obstante hay que reconocer que hubo mejores tiempos.

¿Por qué se han estancado los silbantes?
No soy dueño de la verdad, sin embargo mi percepción es que hemos olvidado a los jueces en muchos momentos, siento que los federativos son los más responsables, porque entiendo que la Comisión de Arbitraje no tiene el apoyo necesario para realizar su mejor labor. Creo que antes había mayor competencia, ahora llegar a pitar en primera es muy barato, habría que reducir el número de árbitros para fomentar la competencia.

¿Cuál es su propuesta?
Crear el escalafón arbitral, que haya jueces élite, categoría, A, B y C, eso sería lo ideal.

¿No le da miedo que si se hace esto, no encuentre ningún silbante en categoría A?
Así, eso vemos, hay que enseñarle al árbitro qué requisitos debe reunir para ser élite y de ahí empezar a seleccionar, es urgente escalafonar el arbitraje. Yo he querido entrar a la Comisión de Materias Técnicas de la Fenafuth y no me dejan.

¿Por qué?
Siento que mi forma de trabajar dentro del campo dicto pautas, fui muy cuestionado por diversos sectores por mantener mis decisiones, nunca me doblegué ante nadie, bueno solo con mi madre y Dios, soy hijo de una mamá soltera, dormí mi infancia en un petate y fui descalzo a la escuela, creo que eso hizo más fuertes mis convicciones y a veces eso molesta a los demás.

¿Cuál es su intención de pretender ingresar a dicha comisión?
Mire lo poco y mucho que tengo se lo debo al arbitraje y es justo que le devuelva algo, a mí nadie me conoce por agrónomo, que es mi profesión, sino por juez, así que tengo motivos de sobra. Dirigí tres mundiales y no fue por guapo, sino por capacidad. Toqué la gloria por el fútbol.

El exjuez sueña con ser miembro de la Comisión de Materias Técnicas.

El exjuez sueña con ser miembro de la Comisión de Materias Técnicas.

Los actuales árbitros, ¿por qué no van?
A eso me refiero cuando le digo que hay que crear árbitros élite para poder estar en las grandes competencias.

¿Y si las condiciones no les dan para eso?
Claro que sí hay buenos elementos, si lo hice yo, otros podrán, tenemos que crear programas educativos para los jóvenes que aspiran a ser árbitros de primer nivel.

¿Siente que hay acomodados dentro del engranaje que maneja el arbitraje?
No me gustaría usar esa palabra, prefiero creer que hacen todo lo posible con lo poco que les dan. Pero creo que hace falta gente que puede aportar ideas como Argelio Sabillón, Emiliano “Venado” Ramírez, Mario Moncada, árbitros de primera línea que tienen ideas nuevas, necesitamos que haya apertura.

¿A qué se refiere específicamente?
Que nos tomen en cuenta a todos, por ejemplo a mí nunca me han invitado a una reunión y podría aportar muchos conceptos en la parte técnica y así hay otros. A los nuevos no hay solo que hablarle de las 17 reglas, sino de la experiencia, que entiendan que es distinto un partido de vueltas regulares o una final. Que los juegos cambian dependiendo si un equipo es líder o colero, eso se llama psicología arbitral y les está faltando a las nuevas generaciones, ellos ocupan que alguien les trasmita eso.

¿Se siente marginado?
No. Yo tengo mi autoestima bien alta, sé lo que soy y lo qué valgo, si estoy en Televicentro hace ocho años no es por gusto, sino porque respetan mis conocimientos.

¿Pero por qué no lo dejan volver al arbitraje?
He hablado con Alfredo Hawit y le he solicitado que me den esa posibilidad, pero me ponen algunos requisitos entre los que está dejar la televisión, y no me parece justo porque el medio de comunicación también puede ayudar al arbitraje.

La postura de Hawit suena a excusa, por qué Amílcar Burgos siendo miembro de la Fenafuth también estuvo en televisión, ¿qué cree?
No quería llegar a eso, pero usted lo dijo. Eso más bien parece una excusa, un argumento sin validez. Sucede que me dijeron que tenía que hacer algunas cosas y yo no soy así, si el reglamento dice que una infracción es roja eso les trasmitiré a los jóvenes.

A juicio de Salinas el arbitraje hondureño es regular, pero aún se puede rescatar el barco.

A juicio de Salinas el arbitraje hondureño es regular, pero aún se puede rescatar el barco.

¿Me está queriendo decir que eso no pasa actualmente?
Lo que pasa es que en el arbitraje la psicología es determinante y el juez tiene que llegar convencido al terreno de juego creer que es capaz, porque si no es así va camino al fracaso, y a veces los árbitros no son seguros.

¿Qué les falta a los árbitros?
Valor, confianza en sí mismos, porque ahora tienen mayor preparación que los de antes y aún así no van a los mundiales, eso es preocupante y demuestra que FIFA no lleva a nadir por amistad.

¿Pero las autoridades dicen que el arbitraje está muy bien?
No, mienten. Si eso fuera cierto tuviéramos presencia en Brasil 2014, y le reitero, FIFA no lleva nadie por compadrazgo, en la vida uno ocupo padrino para todo, por ejemplo mi padrino fue Hawit, pero mi carta de presentación fue ser el mejor del mundo físicamente, o sea que al final uno decide su futuro, no defraudé a Hawit.

¿Se ve como presidente de la Comisión de Arbitraje?
No, esa no es mi aspiración. Mi gran sueño es integrar la Comisión de Materias Técnicas de la Fenafuth, se lo he dicho a Hawit, él lo sabe, y sé que va llegar mi momento, estaré en otro mundial como instructor de la FIFA, estoy seguro de eso.

¿Algunos jueces se quejan porque usted los ataca en televisión?
No es ataque, pero haría muy mal en pretender cambiar lo que la gente ve en las imágenes, ahora no se puede engañar a nadie. Mis críticas solo pretenden que los árbitros minimicen errores de cara al futuro, hay que profesionalizar los silbantes.

¿Eran mejores los árbitros de antes?
No sé si mejores, pero la competencia era mayor, ahora tocan la gloria muy rápido, porque dirigir en primera es un privilegio y algunos jóvenes no están listos para eso y al final les pesa.

¿Qué le cierren las puertas a la juventud?
No, de ninguna manera, sin embargo hay que fomentar la competencia, creemos los tríos arbitrales, eso sirve para mejorar la relación entre ellos, por ejemplo yo sabía cuándo Rodolfo Sibrián estaba en desacuerdo conmigo solo con un gesto, eso hace falta ahora. Hay que poner los mejores jueces siempre, no es una obligación que todos piten, eso se debe ganar. Acá hay muchos problemas, por ejemplo el cuarto árbitro no hace bien su chamba porque en el fondo está pensando que él debió ser el central.

Benigno Pineda me falló, me dijo bajá esa bandera, y ahí yo ya no puedo hacer nada, en la final Victoria–Olimpia.

Benigno Pineda me falló, me dijo bajá esa bandera, y ahí yo ya no puedo hacer nada, en la final Victoria–Olimpia.

Los asistentes deben entender que no es metiéndose al campo que van hacer bien su trabajo, nada tiene que hacer dentro del área, si cuando les toca señalar un fuera de juego no lo hacen bien.

¿Qué pretenden?
Protagonismo, como lo hacía yo.

¿Lo reconoce?
Sí, a mí me decían el protagonista, pero no me metía al campo, sino que marcaba penales y le indicaba al central que había que expulsar a alguien, porque no concibo que una acción pase inadvertido, porque para eso es un equipo de trabajo.

¿Se arrepiente de algo?
Me considero un exárbitro con mucho éxito, les ayudé a muchos centrales a resolver situaciones complejas. Una vez Motagua anotó un gol que solo yo vi, y lo marque, aunque me cuestionaron muchísimo, después me dieron la razón.

Y en la final Olimpia–Victoria, ¿por qué le bajó la bandera a Benigno Pineda cuando todo mundo vio un flagrante penal de Milton Palacios?
Ese tema es distinto, yo cumplí, la mano fue evidente, penal claro, pero Benigno me falló, me dijo bajá esa bandera, y ahí yo ya no puedo hacer nada, él vio algo distinto, el central es el que manda.

¿Qué pasó ese día en el camerino?
Estaba indignado, quebré a golpes el escritorio, le falté al respeto a Benigno, le dije frases hirientes y ofensivas, sabía que solo él no quiso mirar el penal.

¿Qué pasa en esos momentos por la mente de un juez?
Uno sabe cuándo ha fallado, aquello fue lamentable, pero es pasado y luego le pedí disculpas a Benigno.

Quién sabe más de arbitraje, ¿Salinas u Orlando Morazán Ponce?
Los dos, pero es imposible que estemos de acuerdo en todo, respeto mucho los conceptos de él, sin embargo a veces no coincidimos y se arma la discusión, pero no pasa nada. Agradezco a los ejecutivos de Televicentro, a mi jefe, Juan Carlos Pineda, y a todos mis compañeros que respetan mi trabajo.

¿Le molesta que digan que con usted se retiró el mejor lateral de la historia olimpista?
No, para nada, estamos en un país libre y las personas públicas estamos expuestas a eso, quien no quiera que lo cuestiones que se encierre en una burbuja.

¿Mete mano la mafia en el arbitraje catracho?
No, los árbitros hondureños no son los mejores del mundo, pero su principal característica es la honradez, eso no lo pongo en duda, jamás.

Por: Jairo LANDA
@jairolanda1

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