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Hay que implementar un código de conducta

Cuando me toca escribir sobre crímenes en los estadios o pleitos entre barras o seguidores de equipos, siempre me he preguntado ¿hasta qué punto estamos dispuestos a dar todo por un equipo?

También me pregunto el por qué los menores de edad que en su mayoría son miembros de las barras, quieren más que a su propia vida a esta “organización”, que inicialmente fue creada para apoyar a un equipo en particular, no para odiar ni mucho menos matar al rival.

La pasión por su equipo se refleja en ellos, pero en algunos casos los miembros de los que las componen llegan siempre al límite de la violencia. Esta que se sigue viendo en los llamados clásicos o derbis del país, que se ven siempre empañados por los actos criminales y vandálicos, de los pleitos de los fanáticos de uno y otro club, animados por las drogas, alcoholismo, regionalismo, fanatismo y delincuencia.

Creo que los equipos, la Liga Nacional y Fenafuth, que no reconocen oficialmente a estos grupos organizados, deben imponer un código de conducta obligatorio y que comprometa a todos los clubes de fútbol a enfrentar, en procurar de una mayor seguridad pública, a todos aquellos protagonistas de actos vandálicos, violentos y criminales.

Y ya que la Ley antiviolencia en los estadios y espectáculos públicos, “duerme el sueño de los justos”, en alguna curul del Congreso Nacional, propongo que este código de conducta de los equipos debería contener entre otros aspectos: defender los valores del fútbol, no permitir el ingreso a los estadios de los menores de edad a menos que vayan acompañados de un adulto, condenar siempre cualquier forma de violencia dentro y fuera de los estadios, no tolerar los fuegos artificiales en la graderías y siempre respaldar las sanciones a quienes alteren el orden en los estadios.

Por: Marcial Torres Xatruch
@marcialxatruch
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