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Miguel Seminario, exmotagüense ahora entrenador

Uno de los extranjeros inolvidables del fútbol hondureño, a pesar que solamente jugó una temporada es el peruano Miguel Armando Seminario Alama, quien a pulso de goles se ganó a la fanaticada del Motagua que ansiaba ganar la Liga y lo consiguió después de 13 largos años.

Seminario llegó en 1991, convenció y es más, un golazo en un superclásico marcó ese enamoramiento con la afición azul que todavía hoy lo recuerda con cariño como uno de los delanteros más capaces que ha tenido el club en su historia.

En esta entrevista explica porqué no siguió en Motagua y los planes que tiene de cara al futuro ya que en su país ya se ha ganado un currículo importante en su nueva profesión como entrenador profesional, preparándose académicamente para enseñar a las nuevas generaciones de futbolistas peruanos.

¿A qué se dedica actualmente?
Me dedico a entrenamiento y formación de menores, proyectos de escuelas a nivel de clubes y municipios.

¿Cómo fue su niñez?
Fue muy dura, somos 8 hermanos, mis padres son de la provincia de Piura, mi padre trabajó en una empresa de agua potable de Lima, como obrero. Fue muy duro para ellos criarnos y darnos todo para ser buenos profesionales e hijos.

Con la camisa del Motagua, Miguel Seminario, fue un atacante efectivo que ayudó al ciclón azul a volver a ser campeón nacional.

Con la camisa del Motagua, Miguel Seminario, fue un atacante efectivo que ayudó al ciclón azul a volver a ser campeón nacional.

¿Cómo llegó al fútbol?
Llegué al fútbol por intermedio de los campeonatos inter-escolares en Lima. A los 17 años fui seleccionado juvenil y viajé a Venezuela al sudamericano juvenil de Valencia 1977 clasificatorio al mundial de Túnez, siempre fui delantero me gustaba hacer goles.

¿Algún pariente suyo fue jugador profesional?
Tenía un tío que jugaba en el fútbol español, Juan Seminario, llamado “El Loco”, fue Pichichi en España, gran delantero de selecciones nacionales. Él Jugó para el Barcelona y Zaragoza de España.

¿En qué equipos jugó en su país ante salir al extranjero?
Estuve en el Sport Boys del Callao, 6 años profesionalmente, 4 años en el club Universitario de Deportes y uno en el Sporting Cristal.

¿Con qué jugadores famosos?
Alterné con Héctor Chumpitaz, capitán de la Selección de Perú, César Cueto, el “Panadero” Díaz, José Velásquez, Percy Rojas, Juan Carlos “Ciego” Oblitas, Ramón “Chupete” Quiroga, German Leguía, “Lucho” Reyna, Jerónimo Barbadillo, Guillermo La Rosa, J.J. Muñante, entre otros.

¿Estuvo en la Selección de Perú?
Jugué con la selección de mi país en un pre-olímpico y todo el proceso para las eliminatorias del Mundial de España 1982. No tuve la suerte de ir al Mundial, porque éramos 25, pero a en la lista final quedaron 22, fui de los tres sacrificados.

Previo a venir al Motagua de Honduras, ¿en qué equipos estuvo?
Lo hice en el Luis Angel Firpo de El Salvador en 1988, saliendo campeones después de 66 años sin títulos, fui el goleador.También lo hice en Ecuador, el Macara de Ambato, fuimos finalistas ese año 89. Después me fui a la liga griega del Inka FC y posteriormente regresé a El Salvador para jugar con el Atlético Marte donde también fuimos finalistas.

¿Quién lo recomendó al Motagua?
El profesor Carlos Daniel Jurado, ex entrenador del club y gran amigo, me dijo: necesitan un goleador en Honduras y te recomendé para que triunfes en el mejor equipo de Honduras… le agradecí y me fui.

¿Qué recuerda del Motagua?
Cuando llegué me trataron muy bien, me entendí de inmediato con mis compañeros como Patrocinio Sierra, Daniel Viera, Marvin Henríquez, Javier Padilla, “Venado” Castro, a todos en general les agradó mi juego. Después conocí a César Obando, un buen chico y gran jugador, hicimos buena dupla.

En la gráfica aparece con dos leyendas peruanas, César Queto y Héctor Chumpitaz.

En la gráfica aparece con dos leyendas peruanas, César Queto y Héctor Chumpitaz.

¿Su mejor recuerdo en los azules?
El gol del clásico ante Olimpia, el equipo tenía varios clásicos sin ganarlo. Se lo que es meter goles en esa clase de partidos y desde allí la hinchada azul me comenzó a querer.

¿Su mejor partido?
Cuando le hice dos goles al Real España, fue un partido sensacional del equipo le ganamos 4-2 en San Pedro de Sula.

¿Y lo peor que vivió?
Cuando regresé de Perú y saber que me separaron, a pesar de tener un contrato de un año arreglado con los dirigentes, creo que trajeron tres uruguayos. Me sentí muy mal, solo acordamos jugar la CONCACAF. Tuve que irme de Motagua porque “Mon” me bajó el dedo. Hubo mucha crítica por esa razón, pero ya estaba hecho y gracias a Dios, Jorge Abudoj me recomendó al Real Maya, jugué con ellos la Copa, pero el entrenador al final era muy nacionalista y me fui al Atlético Indio que jugaba la hexagonal de ascenso.

¿Su mejor gol?
Uno que le hice al Real España en San Pedro Sula. El gol fue una combinación con “Cristalito” Pérez, volante creativo y Giovanni Ávila, con pase que le di por debajo de las piernas a un rival y toque de Ávila y gol. Se lo hice al arquero de la selección en ese momento, Wilmer Cruz.

¿El defensa más complicado de driblar en Honduras?
Los defensas eran fuertes y rápidos, era difíciles, pero me las arreglaba bien para hacer goles.

El mejor jugador que usted vio en Honduras fue…
Jugué contra “Primitivo” Maradiaga en El Salvador, un gran jugador, otro que vi en el mundial fue a Gilberto y en el campeonato nacional mi compañero César Obando y Carlos Caballero.

¿Cómo celebró el campeonato?
Lo celebré con mucho orgullo, estábamos concentrados, después de ganarlo “Mon” nos concentró. Ganar un título fuera de su país es de orgullo y estar entre los goleadores del equipo también, gracias a Dios.

Con la selección mundialista de Perú en el proceso a España 1982, el último al que asistieron.

Con la selección mundialista de Perú en el proceso a España 1982, el último al que asistieron.

¿Qué recuerdos tiene de la temporada 1991?
Los recuerdos son hermosos, buen equipo, el mejor de Honduras, grandes compañeros, fui parte de los goleadores junto Geovani Ávila y César Obando. Buenos clásicos, pero sobre todo la atención de los hinchas, fue maravilloso haber vivido y dejado una huella del fútbol peruano en Motagua.

Después de Honduras, ¿a dónde se fue?
Regresé a Perú, jugué 4 años más en el Carlos A. Manucci de Trujillo y me retiré allí profesionalmente. Trabajé en una empresa química en venta de productos hasta que falleció mi señora de cáncer. Después me dediqué a terminar mis estudios de entrenador profesional.

Ahora es técnico, ¿cómo le va?
Me va muy bien, he dirigido en muchos clubes en formación de jugadores, equipos competitivos de segunda profesional y un equipo en primera, Estudiantes de Medicina de Ica. Subimos con un colega a un equipo al profesionalismo, el Club León de Huanuco en 2009.

¿Le gustaría volver a Honduras?
Me gustaría trabajar en Honduras, se practica buen fútbol y eso me gusta, trabajar con disciplina, orden y temperamento, sobre todo al Motagua, estoy preparado para todo proyecto en Perú o el extranjero.

¿Se comunica con los excompañeros del Motagua?
Tengo comunicación por Facebook con Marvin Henríquez, Patrocinio Sierra y Geovani Ávila, ellos son grandes amigos.

¿Algún mensaje final?
Soy un profesional a carta cabal, me gusta la disciplina de los jugadores y en especial del equipo cuando trabaja y cuando juega, temperamento para el juego táctico, soy honesto y frontal para la vida. Amo el fútbol, muero por él, gracias por darme la oportunidad de llegar al corazón de Honduras.

Por: Geovanni Gómez
@geovannygo

De cuna humilde, Seminario reconoce que la vida ha sido difícil, sus padres (foto) han sido los artífices de lo que hoy es.

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