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Tenis

Para Nadal, el 2010 ha sido su "mejor año"

MADRID, (As.com).- De número uno, el primero que tuvo España en tenis, a número uno, el que oposita a la eternidad. Carlos Moyá, amigo y maestro, entregó a Rafa Nadal, alumno aventajado y siempre agradecido, el corazón de Xavier Mascaró.

Nunca un trofeo estuvo mejor elegido. Porque corazón de hierro es el que distingue a Nadal. Y en el corazón de los españoles están ya sus logros.

Lo escenificó anoche todo el auditorio del Palacio de Congresos, que le dio una ovación inmensa. Casi un minuto batiendo palmas en pie mientras Rafa, con una sonrisa sincera y un punto de vergüenza, rogaba que se detuvieran. “¡Parad, parad, que me voy a emocionar!”.

Y cuando pararon habló: “La ovación es demasiado. Para mí ha sido la temporada más emocionante de mi carrera, y también la mejor. Pasé momentos difíciles el año pasado, pero entre los medios de comunicación, los amigos, los compañeros, la familia… he vuelto donde debía estar.

Para mí es un honor este Premio”. Rodeado de deportistas exitosos, también tuvo palabras para ellos: “Os debo felicitar por estos años inolvidables. ¡Lo paso genial cuando os veo!”.

Rafa, que comenzó el año rompiendo con once meses de sequía en Montecarlo, espantando las dudas que le asaltaron tras retirarse lesionado en Australia, acabó 2010 inscrito en el apartado de leyenda.

 Tras su triunfo en el Principado vinieron los de Roma, el de la final de Madrid contra Roger Federer, el quinto Roland Garros, el segundo Wimbledon, el primer US Open que le convertía en el jugador más joven de la Era Open en completar el círculo sagrado del Grand Slam, el torneo de Tokio y la final del Masters. Con 24 años, además, tiene recorrido para seguir comiéndose el mundo.

El lunes estará ya metido en una pista en Manacor. Australia espera a la vuelta de la esquina. El Premio AS sirvió para despedir un 2010 que ni olvidará ni olvidaremos.

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