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Maidana sobre su dura infancia: Comía tan mal que no podía terminar los partidos

El argentino Cristian “Chaco” Maidana, es uno de los extranjeros de moda en el fútbol hondureño que con su talento se ha ganado a la afición olimpista, tuvo una charla muy sincera con el periodista Yanuario Paz en el canal Tigo Sport y relató lo complicada que fue su infancia desde que tuvo que abandonar la provincia para ir a la capital.

Confesó que su madre era ludópata y que tras la separación de su padre vendió la casa y perdió la plata en el casino.

“Quiero ser futbolista no vender pan”

Maidana contó que cuando sus padres se separaron su madre se dedicó a la venta del pan, pero que él sentía pena de salir a vender y que le decía que su meta era llegar a ser futbolista y no vendedor y agregó que antes de ir a Buenos Aires estaba aprendiendo a fumar.

“Pasé mi infancia en la provincia hasta que en el año 2000 mi mamá se le ocurrió que nos fuéramos  a Buenos Aires, tenía miedo por la situación que en ese momento se vivía en la capital, además iba dejar todos amigos, era un lugar donde no teníamos casa, fuimos a la casa de una tía y fue todo muy complicado”.

“Yo ya no andaba en cosas muy buenas, empezaba a fumar, me gustaban otras cosas, mi madre me sacó en el momento justo. A mí vieja le agradezco mucho todo lo que hizo por nosotros desde papá se separó, me apoyo siempre para llegar al fútbol”.

“Mis padres no tenían un trabajo estable, mi papá hacia trabajos de albañilería, luego cuando se separaron mi mamá empezó a vender pan y me quería mandar a vender a mí y me daba vergüenza, yo le decía que quería ser futbolista no vender pan”.

“Mi hermano el más chico, se encargaba de nosotros, sabe cocinar, ahora trabaja en una constructora, él le ayudó mucho más que yo a mamá, yo era muy penoso, pero pasábamos de vender pan, yo ayudaba muy poco”.

Relató que sigue siendo muy penoso y que por eso jamás ha cambiado un camiseta con los rivales.

“Sigo siendo muy penoso, nunca he cambiado una camiseta con un rival, jugué contra equipos como Chelsea, pero me da pena, no le pido a nadie y siempre voy a ser así, mis hermanos eran menos penosos”.

Mamá adicta al juego

Uno de los aspectos que hizo dura la infancia del argentino fue su madre era adicta al juego y eso la llevó a tomar decisiones equivocadas.

“Fue una infancia dura, a mi madre le gustaba mucho el casino, vendió la casa y perdió toda la plata en el juego y empezábamos a vivir donde la abuela y así pasamos de casa en casa”.

“A mamá el papá de uno de mis hermanos le dio un tiro en el estomago, es una vida muy sufrida, por eso valoro mucho a mi familia y le digo a papá que se ha equivocado en muchas cosas, yo trato de ser diferente con mis hijos”.

Agregó que era buen alumno en la escuela, pero que con el paso del tiempo se descuido y que no logró terminar la secundaria.

“Hasta sexto grado era muy buen alumno, luego empecé a faltar, me gustaban otras cosas, no terminé la secundaria, en la escuela me gustaba mucho dibujar y ciencias naturales. Estoy viendo con mi mujer si puedo terminar el colegio para poder ser entrenador en el futuro”.

“Mi mujer siempre me recalca que tengo que terminar el colegio y espero hacerlo a partir de mi próximo contrato”.

Jugaba con los tacos de su esposa

Maidana dijo que los primeros meses en Buenos Aires no salía porque vivía en una zona muy fea y le daba miedo, además contó cómo se enamoró de su esposa y confesó que jugaba con los tacos de ella ya que él no tenía.

“Cuando llegué a Buenos Aires tuve dos meses sin salir de casa porque vivíamos en un lugar muy feo, luego un vecino me vio jugar y me llevó a Banfield, tomé mis zapatillas y nos fuimos, me probé, quedamos 10 de mil niños, ahí arranqué, me enseñaron mucho”.

“Comía tan mal que no podía terminar los partidos, empecé en lo más bajo del fútbol argentino. Luego me pasaron a la pensión del club, me empezaron a dar alimentos, vitaminas, apostaron por mí y les di lo mejor, soy hincha de Banfield”.

“Disfruto todo lo que estoy viviendo en mi carrera porque cuando vivía en la villa era muy feo, asaltaban, vengo dese muy abajo”.

“A mi señora la conocí porque jugaba en el equipo femenino de Banfield, ahí nos enamoramos, ella me prestaba sus tacos para ir a jugar, me apoyaba, me compraba cosas, creyó en mí y tenemos 15 años juntos muy felices”.

Enamorado de Roatán

Maidana aseguró que le gustaría quedarse en Honduras por la forma en que lo han tratado, recordó su mala experiencia en el fútbol de Catar y además se declaró “loco” por la belleza de Roatán.

“En Honduras hemos encontrado un país completamente diferente a lo que decían los medios antes de venir, la gente es muy tranquila y nos queremos quedar acá”.

“Estando en Catar mi mujer casi se me muere de la depresión y me costó un mundo porque allá todo es muy complicado, las mujeres van a un lado, los hombres a otro, fue muy duro”.

“Los zurdos son muy inteligentes, si no son jugadores son muy buenos en la escuela por eso quería que mis hijos fueran izquierdos, pero salieron todos derechos”.

“Estamos aprovechando la cuarentena para intentar traer al mundo a otro integrante de la familia Maidana, mi señora siempre quiso tener cuatro hijos”.

“Quieres enamorarte de algo anda a Roatán, por eso no nos fuimos a Argentina a pasar las fiestas, tenemos todo acá, playas como Roatán hay pocas playas en el mundo, quedé loco de la belleza”.

“En Argentina y Uruguay no hay nada similar a Roatán, es algo muy lindo, lo he disfrutado al máximo”.

Agregó que le gustan mucho los frijoles y que algunas comidas no las ha probado porque cuida mucho su aspecto físico.

“Me gustan mucho los frijoles, comemos mucho en las concentraciones, Chirinos y “Patón” Mejía me invitan a comer, pero no les acepto la invitación porque me cuido mucho”.

“No me gusta la gente falsa, pero no aprendo, mi esposa me dice que tengo que ser más listo en ese aspecto porque siempre hay personas que se quieren aprovechar de uno hasta el límite”.

“La pobreza es muy dura, se vive muy mal, se llegan a tomar decisiones malas por eso le enseño a mis hijos que hay que valorar lo que se tiene porque hay personas que no tienen nada”.

“Lunes y martes uno se arrepiente de ser jugador por el trabajo físico, mira los conos y nadie quiere salir a la cancha, la parte física es lo peor”. (JL).