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De Todo Un Poco

Una religión brasileña llamada Flamengo

Ser hincha del Clube de Regatas do Flamengo, o mejor, del Flamengo, o con total confianza, del ‘Mengao’, es más que una religión.

Una religión que bordea el fanatismo.

Pero un fanatismo placentero, por momentos ocurrente y plagado de orgullo y buen humor, de esos que hacen bien al fútbol bien jugado.

Dicen los estadísticos que los hinchas del Flamengo se cuentan por millones. Los cálculos más optimistas aseguran que en la actualidad rondan los 40 millones de hombres, mujeres y niños.

Y las mediciones más prudentes sitúan este fenómeno rojinegro de masas en 33 millones de personas.

Para tener una idea de la dimensión, Chile, el país cuya capital acogerá el 23 de noviembre la final de la Copa Libertadores entre el Flamengo y el River Plate, tiene una población que ronda los 18 millones.

Argentina, cuna del River Plate, suma 44 millones de personas. No es un dato menor pues en la tierra de Lionel Messi y Diego Maradona se suele afirmar que River y Boca se dividen la afición en ese país.

Y en España, cuya capital, Madrid, River y Boca Juniors disputaron la última final de la Copa Libertadores, en diciembre pasado, se calcula que vive una que pasa de los 46 millones.

Si de clubes populares del mundo se trata, la institución que cumplirá este 15 de noviembre 124 años de fundado tampoco tiene oposición.

El Juventus italiano tiene 17,3 millones de fieles, según el Instituto Demos-Eurisko, y en España el más popular sigue siendo el Real Madrid con 14,2 millones.

En Asia el más popular es el Kashima Antlers, pero con 13,3 millones. De nuevo en Europa, el Bayern Múnich rebaña a 11,5 millones forofos, el más popular de Alemania.

En el estadio Maracaná, la casa del “más querido”, las tribunas hierven, y este año más por culpa de un equipo que es líder sólido del Campeonato Brasileño y finalista de la Copa Libertadores gracias a una plantilla que ha mezclado la dinámica de presión europea con la vocación goleadora salpicada de ‘ginga’, o cadencia técnica brasileña.

El entrenador portugués Jorge Jesús es uno de los culpables de ese renacer del ‘Mengo’, y por eso en los graderíos se siente una mezcla de euforia, emoción y, por qué no, orgullo, que muchos hinchas rivales, quizá heridos en su amor propio, definen como arrogancia.

Un espectador extranjero puede advertir de entrada el día que juega el ‘Mengao’ que las tribunas no hacen diferencia entre clases sociales.

La tribuna admite religiones futbolísticas diferentes. Y no será extraño que al final todos entonen los mismos cánticos que alientan a sus jugadores a partir al ataque, al triunfo, o que no perdonan el error del rival.

El de 2019 parece ser el año de la también llamada ‘nación rojinegra’. Ni el Corinthians, el segundo equipo con más hinchada en Brasil, unos 27,3 millones, parece estar en disposición para resistir el paso de los pupilos del portugués Jorge Jesús.

El domingo cayeron por 4-1 en un Maracaná al que asistieron 60.000 personas a este peculiar culto futbolístico.

Los seguidores de la religión llamada Flamengo ven cada vez más cerca el séptimo título de Liga en Brasil, y acarician el sueño del segundo título de Copa Libertadores, el 23 de noviembre.

Pero antes tendrán que superar la fuerza de esa otra fe llamada River Plate. EFE.

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