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Se fue un grande y exitoso dirigente

Desde hace algunos años la salud del máximo dirigente del club Deportivo Olimpia estaba quebrantada, pero Don José Rafael Ferrari Sagastume fue un guerrero que luchó hasta al final por sus ideales y sobre todo en los proyectos que afrontaba con hidalguía.

Ayer por la tarde toda Honduras se estremeció al conocer la infausta noticia de la muerte del señor Ferrari en pleno vuelo de visita médica de Tegucigalpa a Miami. Este viaje no es muy largo, pero el dirigente ya débil por el cáncer que lo aquejaba no aguantó más y en pleno vuelo sucumbió de un infarto fulminante. Trataron de auxiliarlo y desviaron el vuelo hacia Cancún, México, sin lograr reanimarlo, ya su alma partía al cielo junto a su amada esposa, Doña Tachi, quien en 2009 se le adelantó al camino Celestial.

Esta noticia cayó como una bomba en plena semana de definición del título entre su amado Olimpia y el rival tradicional, el Motagua, dejando enmudecido a sus familiares, amigos y simpatizantes del club merengue, ya que fallecía el líder, el jerarca, el presidente más ganador de la historia del club con 22 títulos nacionales, el que los hizo grandes no solo en Honduras sino a nivel internacional y Concacaf.

Fueron 31 años de mandato exitosos, los mejores de la historia del club, donde imprimió su talento de engrandecer a una institución deportiva de prestigio, con sabias decisiones que hoy disfrutan sobre todo en el tema económico al tener recursos suficientes para mantenerse sólidos financieramente hablando.

No solo se ha ido el jerarca, sino el líder, el hombre sabio que tomó decisiones difíciles pero eficientes para el beneficio de su amado Olimpia, lo que le llevó a ganar muchos campeonatos y transferencia de jugadores al extranjero por la visión futurista que siempre tuvo.

Esa visión fue requerida también por la Federación de Fútbol para asumir la Comisión de Selecciones después de muchos intentos fallidos para ir a un mundial. Él personalmente protegió el proceso del profesor Reinaldo Rueda y llegó al éxito de la clasificación a Sudáfrica 2010 después de 28 años de fracasos y más fracasos.

Fue un especie de rey midas en Honduras, todo lo que tocó o trato lo volvió oro o de éxito, pero todo lo bueno en la vida termina  y hoy ha dicho adiós con la satisfacción del deber cumplido a su noble afición melenuda.

SU LLEGADA AL OLIMPIA

Muy joven se interesó por el fútbol, primero solidificó las empresas de sus padres, don Rafael Ferrari García y doña Rosario Sagastume, la emisora pionera del país HRN y el naciente Canal 5, el líder como él lo bautizó.

Sin embargo amigos suyos comenzaban a incursionar en el Olimpia, en una época donde los militares asumieron el mandato del club y lideraban el país.

Jóvenes como don Rafael y sus eternos amigos Bernard Casanova y Lisandro Flores Guillén comenzaron su peregrinar en el equipo de las multitudes y de hecho rápidamente tomó un liderazgo, prueba de ello es que fue premiado en aquel famoso partido entre el Olimpia y el Santos de Pelé, a él le tocó hacer el saque de honor.

Para 1977 y con el club con seis largos años sin títulos asume temporalmente la presidencia del club, logrando el título añorado con aquella final ganada al Real España con goles de René Enamorado y el uruguayo Walter Chávez. Esa final fue la primera que se televisó en Honduras.

Pasaron 10 años para que el empresario José Rafal Ferrari volviera a tomar las riendas de su amado equipo y lo hizo por 31 años en forma ininterrumpida logrando 21 títulos de Liga, 3 Centroamericanos, uno de clubes campeones y subcampeones de Concacaf, una Liga Concacaf y una Clasificación al mundial de clubes de la FIFA.

Ese tiempo la afición alba disfrutó de su maestría de cómo mover sus piezas desde la dirigencia, gerentes, entrenadores y por supuesto jugadores.

Tuvo la visión clara de lo que quería hacer en el Olimpia, venía el club de un escándalo de soborno en 1986 y con éxitos logró cambiar esa imagen que recibió.

Aún tenemos guardada su frase dada al ganar la final de 1987 en las cercanías de la navidad en el estadio Morazán de San Pedro Sula al Marathon, cuando le preguntaron cuál era el día más feliz de su vida: “hoy que soy campeón, pero después del día que mi madre me dio la vida”.

Siempre afrontó los buenos momentos con alegría, pero también con respeto y resignación las derrotas, eso lo alcanzó con la experiencia de manejar bien sus empresas, sobre todo los medios informativos, siempre líderes en su etapa gerencial.

REY DE LA TRANSFERENCIAS

Cuando apenas el señor Ferrari asomaba como dirigente del Olimpia en los años setentas, el club comenzaba a transferir jugadores pero sin mayores logros financieros, allí se fueron Jorge Bran y Urquía, así como Miguel “Shinola” Matamoros, pero además estuvo a punto de irse Ramón “Mon” Paz, pero una lesión lo alejó de las canchas, a pesar de su gran talento.

Ya en su mandato oficial de 31 años siempre tuvo el tino de exportar jugadores y generar grandes recursos para el club, en la primera oleada se fueron a México: Raúl Martínez Sambula, Juan y Dolmo Flores, así como el uruguayo Juan Carlos “Rata” Contreras.

En los años noventa ya comienza con otra generación de legionarios melenudos, a México viajan Alex Pineda y Arnold Cruz, mientras a Perú lo hacen Danilo “Pollo” Galindo y Mario Peri, mientras a Colombia viaja Cristian Santamaría, asimismo Wilmer Velásquez estuvo en Brasil, Chile y México, pero el gran precio fue Óscar David Suazo, vendido al Cagliari de Italia en 1999.

A inicios del nuevo siglo aparecen nuevos legionarios encabezados por Samuel Caballero que va Italia, Julio León que parte a México al igual que Danilo Turcios. También salieron al extranjero en esos años: Hendry Thomas, Wilson Palacios y Maynor Figueroa, trasferidos al fútbol inglés.

Ya la nueva generación de legionarios incluye jugadores de la cantera como Roger Rojas, Alexander López y Luis Garrido, hoy en la Liga Deportiva Alajuelense de Costa Rica. A ellos hay que sumarle a Albert Elis, Rommel Quioto y Óscar Boniek García del Houston Dynamo, todos transferidos en su mandato, aunque hay algunos otros que salieron de Olimpia, pero con contrato libre y no vendidos por el club.

SELECCIÓN SU SEGUNDO GRAN AMOR

Además de ser exitoso en su amado Olimpia, fue un dirigente caritativo ya que en 1986 organizó la despedida del ex seleccionado nacional, Héctor “Pecho de águila” Zelaya, primer anotador de un gol en un mundial, quien curiosamente jugó para el vecino Motagua, algo que no le privó de reconocer los méritos del afamado ex futbolista de nuestra selección.

Muchas veces le ofrecieron la presidencia de la FENAFUTH, sin embargo nunca aceptó por su tiempo, el que le daba al fútbol era de Olimpia y el resto para sus empresas y su familia.

Con el paso del tiempo y tantos fracasos con el proceso de selecciones decide acercarse como presidente de la comisión nacional de selecciones a petición de su amigo Rafael Leonardo Callejas, quien lo convence y le da la postestad de hacer lo conveniente para volver al mundial.

La decisión de traer al colombiano Reinaldo Rueda fue suya, lo protegió de la prensa y le dio el apoyo total en cuanto a fogueo y todo lo que requirió para volver a un mundial y eso fue una gran satisfacción ya que a pesar de ya estar enfermo viajó  Sudáfrica y vivió como en España 1982 la emoción de volver a ver a su selección en un mundial.

El historial deportivo de don José Rafael Ferrari, se queda corto en estas líneas, pero se le agradece su amor y dedicación al deporte, al fútbol, al Olimpia y La Selección, porque de ahora en adelante se notará un enorme vació, en paz descanse don Rafael…

 

Por: Geovanni Gómez

 

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