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De Todo Un Poco

Chela, entrenador de día, periodista de noche

Una entrevista distendida con Rafael Nadal, luego un entrenamiento en la cancha de prácticas, más tarde organizar desde su cuenta de Twitter un torneo relámpago de mini ping pong en la fuente frente al estadio Arthur Ashe y por último vigilar a su pupilo en un partido de Grand Slam.

Así puede transcurrir en Flushing Meadows un día de Juan Ignacio Chela, que durante el Abierto de Estados Unidos congenia su tarea como entrevistador de su programa de televisión en Argentina con la de entrenador de Diego Schwartzman, sorprendente octavofinalista del US Open, después de eliminar en la tercera ronda al croata Marin Cilic, campeón de 2014 y quinto preclasificado en esta edición.

No se trata de un entrenador convencional. “¿Venís como periodista o como coach?”, pregunta con ironía un periodista argentino cuando el ex número quince del mundo aparece en una rueda de prensa de Schwartzman.

Chela aprovechó su estadía en Flushing Meadows para hacer notas divertidas para “ESPN Redes”, el programa de televisión que presenta en Argentina. Frente a su micrófono desfilaron, entre otros, los españoles Rafael Nadal y Garbiñe Muguruza y el capitán argentino de Copa Davis, Daniel Orsanic.

También tuvo tiempo para organizar un concurso para sus seguidores, a los que desafió a jugar al ping pong. “¿Querés ganar el #ChelitaDeOro? Mañana gáname al mini #pingpong. 14hs. En la fuente central frente al Ashe”, escribió el viernes en su cuenta de Twitter.

Sin embargo, esa faceta no le impide cumplir otra, la de entrenador de una de las sorpresas del torneo. Y su experiencia de casi quince años en el circuito le permite combinar, por ejemplo, con el croata Ivan Ljubicic, coach de Roger Federer, para que Schwartzman practique con el suizo en una sesión de entrenamientos.

“Él trata de aportarme lo que hizo durante su carrera”, explica Schwartzman sobre las bondades de su técnico. “En muchos de estos torneos a él le fue muy bien y es importante tener al lado a alguien que ha competido y ha ganado muchos partidos para saber lo que hay que hacer dentro y fuera de la cancha. Cuando ganás y cuando perdés. Y también a la hora de preparar los torneos grandes”, añadió el vigésimo noveno preclasificado del certamen, que más de una vez termina siendo víctima de una broma de su entrenador, dueño de un particular sentido del humor.

“Los dos somos muy relajados, pero tenemos las cosas muy claras”, asegura Chela. “Cuando trabajamos lo hacemos con mucha seriedad, pero también sirve mucho descomprimir y quitar dramatismo a todo aquello que sucede en el circuito. Las bromas son muy habituales entre nosotros y nos sirve de mucho para descomprimir”, explica el técnico con un tono más serio que el habitual.

El vínculo entre Chela y Schwartzman no es full time. El entrenador, que hace diez años llegó a los cuartos de final en Nueva York y que también arribó en dos oportunidades a la misma instancia en Roland Garros, acompaña al jugador en algunos torneos durante el año y lo dirige cuando el tenista regresa a Buenos Aires.

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