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De Todo Un Poco

Mauricio Ramírez, 39 años en las artes marciales

El sensei Mauricio Ramírez es incansable deportista e instructor de artes marciales de kenpo karate, quien desde que conoció el deporte supo que estaba en una disciplina que le abriría espacio en su vida.

Sus inicios fueron de una forma inesperada. Mientras terminaba la clase de educación física en el Centro de Recreación La Isla (destruido por el huracán Mitch), una fuerte tormenta lo obligó a refugiarse en un salón y se encontró con una escuela de artes marciales.

Al ver a unos 40 jóvenes practicando kung fu realizando golpes de puño, sintió la sensación que sería su deporte. “Con dos amigos nos quedamos allí hasta que terminaron las clases e investigamos costos. Era un programa gratuito patrocinada por la Junta Nacional de Bienestar Social para jóvenes”.

DESEOSOS DE APRENDER ARTES MARCIALES

“El maestro Jorge Collier, un gran experto que transmitía ese conocimiento marcial fue mi primer instructor”. Es allí cuando el sensei Ramírez comienza una aventura deportiva que lo marcó para siempre. Sus sesiones de entrenamiento eran martes y jueves de 1:00 a 3:00 de la tarde.

Por espacio de dos años entrenó junto a los mejores de la época, Juan Carlos Barahona, Blas Moncada, Mike Barrientos, Jorge Guzmán, Henry López y los instructores Marco Crespo y Collier.

Al ausentarse dos meses por aspectos de estudios, a su regreso su profesor ya no estaba y había fundado la escuela Hapsin de Kung Fu, situación que le preocupó.

Pero su historia continuó y de nuevo en La Isla encuentra una escuela de kung fu del maestro Aguinaldo Motiño, su padre en las artes marciales.

“Al llegar me preguntó ¿quién eres?, le di mi nombre y le dije que había entrenado con el maestro Jorge Collier, me puso hacer algunos movimientos, y al finalizar exclamó, bienvenido a la Tombe Siuto. Allí comenzó nuevamente mi aventura en el hermoso arte marcial del kung fu”.

Recuerda que por muchos años, estuvo bajo la dirección de Motiño, a quien le guarda admiración y respeto como si fuera su padre.

“Tuve la oportunidad de participar en grandes torneos de la época de los años 80, uno que organizó el maestro Collier con su escuela Hapsin, con la asistencia de escuelas de San Pedro Sula del maestro japonés Sacamoto, Robinson Lezama,Tombe Siuto y Bong Kyung Song, entre otras”.

EL INSTRUCTOR

Con la autorización del maestro Motiño, en 1983 inaugura la primera escuela de kung fu Dalai Lama (sabiduría-pleno conocimiento) en el instituto Hibueras. Allí formó los primeros atletas, Edwin Ayestas, Everanger Castillo, Iván Zelaya Jorge Zelaya, Dohan Aguilar, Elvin Navarro, seguidamente se sumaron Joel Klotter, Fredy Dallas, Manuel Moncada, Rony Irías, quienes ya tenían algún grado conocimiento.

Con 39 años de practicar y formar jóvenes en las artes marciales, Mauricio Ramírez sexto dan, vive apasionadamente el deporte.

Con 39 años de practicar y formar jóvenes en las artes marciales, Mauricio Ramírez sexto dan, vive apasionadamente el deporte.

“Ellos se convirtieron en grandes atletas y profesores del momento, representando a nuestro país a nivel internacional. Fue época de oro de las artes marciales”.

En 1984 compitieron con las mejores escuelas de San Pedro Sula de los hermanos Marco Tulio y Miguel Díaz en el torneo Lempira. En 1986, Ramírez organiza su primer campeonato nacional abierto con la asistencia de las mejores escuelas.

“Fue una linda experiencia que me marcó el camino como promotor de eventos de artes marciales. En 1988 me contrataron como instructor del gimnasio Spa 2001, de donde surgieron destacados atletas”. Llegó ser cinta negra en kung fu y limamala.

EL DIRIGENTE

En 1988 organizan la primera Asociación de Kung Fu de Honduras con los profesores Walter Silva, Jorge Guzmán y José Luis Valdés. La organización duró cuatro años y luego junto a otros instructores Ramírez inicia el camino en la disciplina de Limalama.

“Desde México llegó el gran maestro Jorge Vázquez, quien nos capacitó en la modalidad de limalama, enseñándonos un nuevo sistema de defensa personal y nos preparó para ir a competir en 1990 al Distrito Federal”.

Con muchos esfuerzos en 1993 se fundó la Federación de Limalama y ese mismo año fue ascendido profesor de segundo grado.

“En el año 1994 junto a varios directivos fundamos la Confederación Deportiva Autónoma de Honduras (Condepah), teniendo el puesto de secretario suplente. Fue un honor trabajar con el general Walter López Reyes”.

NUEVO RETO EN KENPO KARATE

Motivado por las artes marciales, Ramírez asume otro reto, introducir el American Kenpo a Honduras, después de conversar con el maestro guatemalteco Jorge Porres.

Y así que Porres llega a Honduras con una delegación de 16 atletas de alto rendimiento, aunque tuvo que realizar actividades para pagar los boletos de los visitantes en un costo de 50 mil lempiras, pero con la satisfacción de abrir campo un nuevo deporte en el país.

Ramírez es llamado el padre del kenpo den Honduras, por ser el impulsor de este arte marcial.

A partir de entonces, el deporte fue creciendo y organiza el primer torneo internacional Gran Reto del Dragón, el cual lleva 22 años.

Su entusiasmo, entrega y dedicación fue fundamental para crear la Federación Hondureña de Kenpo y así en 1996 se participa en el Mundial de Boston, Estados Unidos, torneo organizado por el máster Tony Cogliandro, trayendo medallas para el país.

Entre otros logros de nuestro protagonista, en el 2004 junto al maestro venezolano José Aponte y otros instructores de Estados Unidos, El Salvador, Costa Rica, México, Argentina, Ecuador y Guatemala fundan la Federación Internacional de Kenpo en Caracas, Venezuela.

“He tenido la oportunidad de capacitarme tecucamente con grandes maestros del kenpo como, Manny Reyes, Frank Vigoroux, Frank Trejo, Jef Espeacman, Huck Planas, Tony Cogliandro y Larry Tatum”.

Para el 2017 espera el ascenso a séptimo dan en americana kenpo. Su meta es seguir formando jóvenes y alejarlos de los vicios.

“Les digo a los jóvenes que busquemos a Jesucristo nuestro Señor, él cambia nuestras vidas, nuestra forma de actuar y en él descansan nuestras penas y nuestra felicidad. Él es el único camino que tenemos, no viene por los mejores, sino para aquellos, que se rindan a sus pies”.

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