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Fútbol Nacional

Falleció Dubois, extraordinario guardameta azul

Uno de los más grandes guardametas que defendió la camiseta del Motagua, en los 50 años de Liga Nacional, el nicaragüense Salvador Dubois Leiva, falleció el sábado en Managua, Nicaragua, luego de sufrir de una enfermedad hepática durante un año.

El exconsagrado guardameta nicaragüense, al momento de su muerte fungía como presidente de la Asociación de Entrenadores de Nicaragua y recientemente fue entrenador del campeón nica, Walter Ferreti, dirigiéndolo en 2013. Además trabajó en equipos como el Bautista, Chinandega y otros, pero quizá lo más importante en su carrera de entrenador fue su paso como seleccionador nicaragüense en el proceso a Estados Unidos 1994.

Como uno de los grandes embajadores del fútbol nica, al destacarse en el Motagua de Honduras y en su selección nacional, ingresó al salón de la fama del deporte nicaragüense, quedando inmortalizado como un gran atleta pinolero.

DE LA SELECCIÓN AL MOTAGUA
Salvador Dubois y su amigo Roger Mayorga llegaron a Honduras con la selección nicaragüense que disputó el Norceca de 1967, junto a las selecciones de México, Guatemala, Honduras, Trinidad y Tobago y Haití, donde se ubicaron sextos de la entonces naciente Concacaf.

Salvador Dubois, un gran portero del Motagua, murió el fin de semana.

Salvador Dubois, un gran portero del Motagua, murió el fin de semana.

Fue el 8 de marzo de 1967 que Dubois hizo un gran partido ante el local Honduras, en el estadio Nacional de Tegucigalpa, logrando el equipo pinolero sacar un empate histórico 1-1 ante los catrachos, siendo su portero la gran figura y el responsable de quitarle el Norceca a los locales.

Producto de ese gran trabajo es que los directivos de Motagua de aquella época: Heriberto Gómez, don Pedro Atala Simón, Mario Rivera López, se deciden a traer al equipo al primer portero y este respondió con creces con un equipo que se iba armando para retomar la grandeza de las décadas de los cuarentas y cincuentas.

Fue a mediados de ese año de 1967 que pasa del Club Santa Cecilia, de su país, a reforzar las filas del ciclón azul junto a los brasileños Geraldo Batista y Roberto Abrussezze y comienzan a levantar a un Motagua que terminó en esa temporada en sexto lugar, luego de dos decepcionantes novenos lugares.

Fue en 1968 el año del despeje de los azules en los torneos de Liga con grandes jugadores donde se incluía a los brasileños Geraldo Batista, Roberto Abrussezze y Pedro Caetano Da Silva, además de figuras nacionales como Óscar “Martillo” Hernández, Rubén Guifarro, Fermín “Min” Navarro, Nelson Benavidez, Roberto Jerez, Alfonso Navarro, Lenard Welsh, Marcos y Elio Banegas, entre otros, pero acuerpados por el gran “Brujo” Dubois, toda una garantía en el pórtico azul. Ese equipazo dirigido por el recordado “Rodolfo “Popo” Godoy alzó la copa de la Liga implantando la racha más larga de triunfos del club en la historia de la Liga.

Dubois también fue bastión en el título de 1970, participando en la recordada final del gol de Pedro Colón, aunque sufrió de un golazo que le hizo el zurdo Jorge Bran. En esa campaña logró doble objetivo, campeón y guardameta menos goleado del torneo, siendo el primer motagüense en conseguirlo. Sus actuaciones espectaculares le hicieron tener un sitial de honor en la historia del cuadro mimado, heredando la portería azul a un amigo y paisano, Roger Mayorga, otro inmortal guardameta del ciclón azul, quien hoy también lamenta la partida de su hermano Salvador Dubois.

Con un equipazo del Motagua campeón de 1968, de pie: Salvador Dubois, Lenard Welsh, Alfonso Navarro, Roberto Jerez, Nelson Benavidez, Marcos Banegas. Agachados: “Min” Navarro”, “Martillo” Hernández, Pedro Caetano Da Silva, Roberto Abrussezze y Rubén Guifarro.

Con un equipazo del Motagua campeón de 1968, de pie: Salvador Dubois, Lenard Welsh, Alfonso Navarro, Roberto Jerez, Nelson Benavidez, Marcos Banegas. Agachados: “Min” Navarro”, “Martillo” Hernández, Pedro Caetano Da Silva, Roberto Abrussezze y Rubén Guifarro.

Sin duda un gran legado del “Brujo” como le decían por ciertas cábalas y rituales que hacía antes de cada partido, la afición motagüense que le vio jugar, hoy lamenta con mucho pesar su partida sin retorno y las nuevas generaciones respetan su trayectoria, añorando ver aquellas felinas intervenciones que hizo en el fútbol hondureño.

Por: Geovanni Gómez
@geovannygo

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