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Fútbol Nacional

Pancho Sá: Con el corazón partido

TEGUCIGALPA.- Tremendo lío se armó en el corazón de Francisco “Pancho” Sá, ex entrenador de Olimpia. El cuadro Albo, al que dirigió hace más de una década, se enfrenta en la Final del Apertura a Real España, dirigido por su amigo Mario Zanabria.

En 1980, mientras fueron compañeros en Boca Juniors. Sá está de pie y Zanabria agachado.

Y es que Pancho, como le llaman todos los que le tienen cariño y respeto, como buen conocedor de fútbol prefirió juzgar la asunto con la cabeza más que con el corazón, porque como él mismo lo manifiesta, “resulta difícil determinar al campeón”.

Desde su residencia en el porteño barrio de Belgrano, atendió cordialmente el llamado telefónico de LA TRIBUNA y se puso a la orden para responder cualquier interrogante. A continuación, el resumen de la amena plática con un hombre que ganó 14 títulos entre nacionales e internacionales, que jugó un Mundial y en cuyo apellido podría sintetizarse la palabra fútbol.

¿Sigue a menudo el desarrollo del fútbol hondureño?
Claro, ahora con internet se puede uno dar cuenta de lo que pasa en todos los países. No voy a decir que soy un experto, pero ingresó a los diarios para conocer los resultados de la jornada y la tabla de posiciones. Además, monitoreo los partidos de la Selección y de sus futbolistas que juegan en el extranjero.

Tras su paso por Honduras, ¿Qué recuerdos se llevó?
Los mejores, sobre todo el de muchos amigos, gente que me trató muy bien y me apoyó en todo momento.

¿Se anima a dar un vaticinio para la final?
Es muy difícil decir cuál ganara, son equipos grandes con nivel muy parejo, por lo que cualquier cosa podría pasar. Tienen futbolistas de mucha calidad que podrían inclinar la balanza a su favor en una jugada.

Ya opinó desde la lógica, pero en su corazón, ¿cuál quiere que sea campeón?
Podría decir perfectamente que quiero que gane Real España por la amistad que me une con Mario (Zanabria), pero por otro lado está el cariño que tengo por Olimpia y su gente. Voy a salirme de este embrollo de la manera más salomónica: que gane el mejor.

¿Mantiene contacto con alguien en Olimpia?
Al principio tenía contacto seguido; luego fue cada vez menos y ahora de forma esporádica. Más que todo para darles alguna referencia de algún futbolista o cosas así, igual el cariño por Honduras y la institución persiste.

¿Y con Zanabria?
De vez en cuando nos enviamos algunos correos electrónicos, o cuando está en Buenos Aires nos juntamos a comer y charlar. Somos amigos desde los tiempos en que estábamos en Boca Juniors; desde entonces nuestra amistad no cesó.

Si son tan amigos, ¿supongo que trabajaron juntos como técnicos?

Haciendo dupla con Pavoni, en el duelo de Independiente ante Gimnasia y Esgrima de La Plata.

En Emelec de Ecuador, él era el entrenador y yo su asistente. También fuimos profesores de la escuela de técnicos en Ramos Mejía, en la provincia de Buenos Aires. Y como ya muchos saben, fuimos compañeros en nuestra época de futbolistas.

¿Le pidió referencia antes de venir a dirigir a Honduras?
Por supuesto. Pero Mario es un hombre muy inteligente que dirigió en México y Ecuador, ya conoce qué significa vivir en otro país. Es un hombre de provincia como yo como yo. Al analizar su personalidad y la idiosincrasia del fútbol hondureño supe que triunfaría allá.

¿Considera valiente la decisión de Zanabria de jugársela con mayoría de “cipotes”?
En Real España se estaba cumpliendo un ciclo y era necesario el recambio. Tuvo el valor de hacerlo y la ventaja es que contó con el recurso humano para llevarlo a cabo.

Si no recuerdo mal, ¿le tocó a usted una etapa similar en Olimpia?
Era también una etapa de transición, en la que le dimos continuidad a chicos que venían peleando un puesto desde abajo, como: Fabio Ulloa, Cristian Santamaría, Samuel Caballero, Wilmer Velásquez, José Luis Pineda. Hicimos un buen trabajo y los resultados están a la vista.

Si en Olimpia lo trataron tan bien, ¿por qué nunca volvió?
Recuerde que debí marcharme por un problema netamente familiar. Hablé con el señor Ferrari y entendió. Honduras es como mi segunda patria y no descarto volver a algún día.

¿Pero algún otro equipo intentó traerlo de vuelta?
Confieso que hubo acercamiento de varios equipos grandes del fútbol hondureño, pero ya estaba yo trabajando acá y era un poco difícil. Después comencé a trabajar en las divisiones inferiores de Independiente y ya fue aún más complicado.

¿A qué se dedica actualmente?
Coordino las divisiones inferiores de Independiente de Avellaneda. Es una gran responsabilidad y me siento honrado que me la hayan confiado.

En el interinato que realizó este año en la primera de Independiente, ¿cómo se sintió?
Muy bien, lo dirigimos durante cuatro partidos con un balance positivo. El equipo tenía varias fechas de ganar y bajo mi dirección técnica, en compañía de Ricardo “Chivo” Pavoni, se volvió al triunfo. Igual ya sabíamos que mientras tanto se negociaba la llegada de Antonio Mohamed, pero fue un honor dirigir una institución tan grande, en la que tuve la oportunidad de jugar.

Por: Rudy Urbina

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