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No hay que rogar a Najar ni a nadie

El joven hondureño Andy Najar, originario de Choluteca, y recientemente galardonado por la MLS, como el mejor Novato del Año, no atendió el llamado del seleccionador Juan de Dios Castillo, dejando bien claro que no tiene ninguna intención de jugar por Honduras, al menos por ahora.

Nadie puede negar la gran calidad de esta “joyita” de apenas 17 años, y tampoco se puede ocultar que su aporte a la Selección Nacional sería extraordinario, pensando ya en la futura eliminatoria rumbo al Mundial de Brasil 2014.

Pero más importante que cualquier talento o virtud que pueda poseer un hijo de esta noble pero valiosa nación, es el compromiso de amor y de honor que debemos tener todos los hondureños que respetamos a este hermosa Hibueras. 

Quizá su falta de madurez y su pobre arraigó con la idiosincrasia nacional le hayan respaldado al momento de negarse a vestir la casaca de la Bicolor, esa con la que sueñan enfundarse miles de niños, que día a día buscan sobresalir en las polvorientas canchas del territorio catracho.

Es aceptable hasta cierto punto la excusa que dio el padre y el representante futbolístico de Andy Najar, quienes aseguraron que el jugador no atendió la convocatoria debido a que realizará unas pruebas en el fútbol europeo.

Si lo anterior es el verdadero motivo por el que Najar no vino en esta ocasión a la Selección, se le debe dar tregua y comprender que ese tipo de oportunidades sólo se presentan una vez en la vida, aceptando así que el joven esta en todo su derecho de sacarle provecho. Además de volverse realidad lo anterior, sería el balompié hondureño el que seguiría creciendo en el viejo continente.

Najar pidió paciencia, advirtiendo que aún no está listo para integrar la Selección. Entonces hay que hacerlo, pero en su momento se le debe preguntar sin vacilaciones, si jugará o no para Honduras, para no caer en la penosa situación de andarle rogando, ya que una convocatoria no es ningún castigo, todo lo contrario debe ser sinónimo de orgullo, de alegría, de un compromiso inquebrantable con su patria.

Es así que tanto Najar, como cualquier otro jugador deben entender que cuando el “Caute” Castillo los convoqué, no lo deben ver como un compromiso para con el entrenador, sino un llamado de un pueblo que los ha elegido para que los represente en el mundo del fútbol.

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