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Fútbol Nacional

Rambo está de vuelta, señores

La vida se encargó de devolverle a Julio César “Rambo” León, el reconocimiento que muchas veces el mundo del fútbol le negó; en algunas ocasiones por su propia culpa y, en otras, por esas fatalidades que tiene la existencia humana.

Esta semana, un gol suyo le dio el título de la Super Liga China a Shandong Luneng, club que adquirió sus servicios a préstamo durante cuatro meses. Y vaya que el hondureño supo retribuir la confianza depositada en él.

Cuando se marchó a Europa para enrolarse en el calcio, parecía que todo sería color de rosa y que su llegada al Inter, Juventus, Milán, Barça o Real Madrid sería cuestión de tiempo, porque su talento nunca estuvo en discusión.

¡Es cierto! Su capacidad futbolística jamás fue cuestionada, porque es uno de esos futbolistas que parecen tocados por un una varita mágica. Es como ver bailar a Fred Ataire: lo hace ver todo tan fácil.

Es justamente su carácter el que le ha impedido trascender más allá de su nivel; ese mismo que en un momento le ayudó a salir de la pobreza y abrirse camino en un mundo cínico, le jugó una mala pasada y evitó que echase raíces en el algún club del viejo continente.

Porque es casi imposible pensar que los italianos siendo potencia en casi todo (arte, música, literatura, historia, ciencia, moda, cocina, tecnología, fútbol y tantas otras cosas), tolerasen a un “hondureñito” tercermundista afirmando que es mejor jugador que muchos de ellos.

Una vez lo dijo y todo se rieron de él, pero no deja de tener algo de razón: “Si tuviera otro pasaporte, estaría jugando en el Real Madrid”.  Una aseveración un tanto exagerada y pretenciosa, pero que demuestra a cabalidad el amor propio que tiene y la fe en sus condiciones.

Lo cierto es que en Italia no le fue del todo bien. Alternó buenas y malas actuaciones, lo que lo llevó a cambiar constantemente de equipo y a diluirse poco a poco en equipos de la primera, segunda, tercera y hasta cuarta división.  

El cambio de aire mediterráneo por el chino le sentó bien, y lo llevó a recuperar gran parte de su mejor nivel. Ahora deberá volver a Parma, dueño de su pase; aunque en China lo idolatran y quieren que se quede.

Sea cual sea su destino, lo importante es que Rambo está de vuelta y la vida le devolvió la alegría de jugar al fútbol, tras haberse quedado afuera del Mundial de Sudáfrica por una infame lesión.

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