Fútbol Internacional
El Rayo Vallecano se da un festín ante el AEK Atenas
El Rayo, con goles de Unai López, Isi Palazón y el marroquí Ilias Akhomach, venció al AEK Atenas en la ida de los cuartos de final de la Liga Conferencia y, a la espera de la vuelta en la capital griega, mantiene vivo y con muchas opciones el sueño de alcanzar la semifinales de la competición continental.
La afición del Rayo recibió al equipo con bufandas al viento, cánticos atronadores, aplausos y varios tifos en diferentes localizaciones del estadio. Se preveía una tarde especial y así fue, aunque la primera alegría llegó a los dos minutos, seguramente mucho antes de lo que la gente esperaba.
El equipo madrileño trazó una buena jugada por la banda izquierda. Álvaro García ganó la carrera a defensor y puso un centro al corazón del área para que Ilias Akhomach rematase mordido al palo izquierdo de la portería defendida por Thomas Strakosha.
Ese gol llevó el delirio a las gradas, aún con sitios vacíos de gente que llegó tarde al estadio, y supuso un mazazo para el equipo griego. Sus jugadores, con brazos en jarra, algunos mirando al suelo, lamentaron la temprana desdicha con cara de resignación.
El Rayo, lejos de cambiar su táctica con el marcador a favor, siguió buscando la portería contraria, se mostró seguro en defensa y su atrevimiento tuvo un nuevo premio a los 21 minutos cuando Florian Lejeune, de espuela, anotó el segundo. Sin embargo no subió al marcador, tras consulta al VAR, porque Unai López, que no tocó el esférico en ese remate, salía de fuera de juego y tapó al portero griego frenando su intento de parada.
Ese susto hizo reaccionar al AEK, que poco después pudo lograr la igualada con un buen remate de cabeza de Barnabás Varga que desvió Augusto Batalla al poste. El rechace, con remate de Aboubakary Koita, lo despejó en el área pequeña Pathé Ciss.
El equipo griego tuvo otra oportunidad para empatar acto seguido. Lo hizo tras una falta de entendimiento en una jugada defensiva entre Luiz Felipe y Pep Chavarría que permitió a Koita iniciar la carrera solo ante Batalla. El senegalés no supo definir y su resbalón le hizo chocar con los tacos con el portero argentino.
La reacción del Rayo no se hizo esperar. Primero por medio de Álvaro García, que se sacó un potente disparo con la zurda desde 25 metros que se marchó cerca del poste izquierdo de Strakosha, y después con un remate a gol de Unai López tras un rechace del portero a disparo de Andrei Ratiu, ya en el tiempo añadido.
El descanso le vino bien al AEK para refrescar sus ideas y mejorar tímidamente sus prestaciones ofensivas. La marcha más con la que salió respecto al Rayo le permitió ganar metros aunque su principal referencia atacante, Luka Jovic siguió estando demasiado desasistido, en parte por el buen hacer de los centrales locales.
La entrada del brasileño Alemao dio otro aire al ataque del Rayo, sobre todo porque permitió a un jugador imaginativo como Jorge de Frutos tener más libertad de movimientos y, por tanto, mayores recursos ofensivos, algo que inquietó a la defensa del AEK.
Cuando el partido parecía más errático, una mano de Lazaros Rota dentro del área permitió al Rayo sentenciar la contienda con un gol de penalti de Isi Palazón.
Ese gol supuso un golpe definitivo para el AEK, que, aunque intentó maquillar el resultado pensando en la vuelta, fue incapaz de poner en serios apuros a la defensa del Rayo, muy segura durante todo el encuentro, provocando incluso por desesperación una amonestación para Jovic, que no jugará la vuelta.
Con el pitido final, el delirio llegó a las gradas y los aficionados despidieron al equipo con una gran ovación. La resolución de la eliminatoria será en una semana y el Rayo sabe que sufrirá en Atenas aunque los tres goles de ventaja que tiene le hacen ser muy optimista.
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