Fútbol Internacional
El Bernabéu señala a Vinícius
En plena negociación, parada por el Real Madrid hasta final de temporada por la distancia en las pretensiones económicas con Vinícius Junior, el delantero brasileño vivió uno de esos días que marcan una carrera. Sintió el rechazo de su propia afición, con toda la crudeza posible, silbado desde que sonó su nombre en megafonía hasta el pitido final del partido. El madridismo del Santiago Bernabéu le señaló como principal responsable del adiós de Xabi Alonso.
El castigo que ‘Vini’ no recibió de su entrenador en el momento de su desplante en el primer clásico del curso, ni de la directiva presidida por Florentino Pérez, lo recibió el brasileño con el paso del tiempo. Por tercer partido consecutivo fue silbado en el Santiago Bernabéu. Los decibelios incrementaron respecto a los toques de atención ante el Sevilla y el Betis. También los aficionados. De cientos se pasaron a miles en el día más duro que un futbolista del Real Madrid puede vivir en su casa.
Como si fuera uno de esos estadios donde se castiga a Vinícius con cánticos de todo tipo, provocaciones para sacarle del partido y pitadas, el coliseo de la Castellana dejó de ser el lugar donde el jugador se sentía protegido y querido. Una gran parte de la afición madridista bajó el pulgar en su juicio público a uno de sus jugadores.
Tras la reacción de un estadio aún con muchas butacas vacías en el calentamiento y en el momento en el que la megafonía recitó la alineación, ‘Vini’ sintió que le esperaba un capítulo difícil de digerir. Sentado en las escaleras del túnel de vestuarios que dan acceso al césped, ya se le vio afectado antes de iniciarse un partido que fue su peor pesadilla.
En la hostilidad, Vinícius se hizo pequeño. El orgullo y la fuerza que ha mostrado en otras ocasiones para superar cualquier adversidad, no apareció en un momento que le marca para siempre. Apenas lo intentó en el primer acto. Sus intentos por responder con buen fútbol a la crítica de su propia afición cuando el partido se rompió en el segundo, tampoco encontraron el premio para ganarse el perdón.
Apenas un gol en los últimos 19 partidos con el Real Madrid persiguen al rendimiento deportivo de ‘Vini’. Su gran actuación del pasado domingo en el clásico de la final de la Supercopa de España no se tradujo en un buen resultado. Ser la única estrella que pidió jugar todo el partido en el desastre de Albacete en Copa del Rey, tampoco le ayudó por la falta de liderazgo que ejerció.
Pero la afición madridista demostró a su jugador con sus silbidos durante todo el partido, cada vez que tocó el balón, que la hostilidad traspasaba lo deportivo. El pulso público a Xabi Alonso cuando le sustituyó en el clásico con victoria en el marcador que ensombreció. La sonrisa en el banquillo en Talavera en los primeros momentos de dificultad en el torneo.
El cambio de foto de perfil en sus redes quitando una imagen con la camiseta del Real Madrid por una con Brasil tras los silbidos previos a las vacaciones navideñas. La ausencia de un mensaje de despedida caballeroso público a Xabi tras ser cesado después que el tolosarra no castigara con suplencias su pulso público en aquel cambio que lo marcó todo. Un puñado de comportamientos que la afición madridista afeó al jugador por el que clamaba hace dos ediciones en el ‘Balón de Oro’.
Vinícius se suma a una larga lista de grandes referentes del madridismo a los que un día pitó su afición. Recuperó la cara más crítica del aficionado del Bernabéu que en el pasado llegó a silbar a leyendas como Di Stéfano, la ‘Quinta del Buitre’ o Zinedine Zidane. A más actuales como Iker Casillas, Sergio Ramos o Karim Benzema.
La última pitada genérica que se recordaba en el Bernabéu, con menos decibelios y continuidad en un partido, fue la pasada temporada a Aurélien Tchouaméni. El francés respondió con compromiso, recuperando su mejor imagen para convertir la crítica en aplauso. En el presente es el turno de Vinícius que visiblemente afectado se marchó rápido a los vestuarios y el martes tiene otra cita con el Bernabéu ante el Mónaco en la Liga de Campeones.
El brasileño recibió el respaldo de sus compañeros y una defensa pública incondicional de su nuevo entrenador, Álvaro Arbeloa. Desde que el pasado martes ofreciese sus primeras palabras como máximo responsable del primer equipo, no ha habido comparecencia en la que no haya ensalzado al máximo la figura de un futbolista al que quiere impulsar a su mejor nivel. Desde el primer momento le ha entregado el liderazgo perdido.
«Lo único que voy a trabajar es por tener al mejor Vinicius. Voy a exigir a sus compañeros que le busquen, que le den el máximo número de balones posibles porque es el jugador más desequilibrante del mundo. Refleja lo que es el Real Madrid. No tiene miedo, siempre la pide, defiende el escudo a capa y espada y lo ha hecho desde que llegó siendo un niño. Estoy orgullosísimo de ser su entrenador y nos va a dar muchos títulos, como ya ha hecho», aseguró Arbeloa tras el capítulo doloroso vivido por su jugador el día que el Bernabéu señaló a uno de los suyos. EFE
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