Béisbol
Estatua de Ichiro Susuki se rompe durante su inauguración en Seattle
Mientras el locutor Rick Rizzs exclamaba: «¡Vamos a hacer la cuenta regresiva desde el 51!», –un guiño al número de camiseta retirado por los Seattle Mariners en honor a su querido Suzuki–, la cortina que cubría la estatua de bronce fue retirada hacia abajo, y con ella se vino también el bate.
Se pudo escuchar un chasquido seco mientras el bate de bronce caía inerte y una lluvia de confeti brotaba hacia el aire.
«¡Aquí está! ¡La estatua de uno de los mejores jugadores en la historia de este deporte!», declaró Rizzs mientras se retiraba la cortina y una melodía festiva resonaba en el exterior del T-Mobile Park.
La estatua representa a Suzuki en su famosa postura de bateo. Él pareció encontrar el percance sumamente divertido y bromeó, a través de un intérprete, diciendo que el cerrador de los New York Yankees y miembro del Salón de la Fama, Mariano Rivera, le había ganado la partida una vez más.
Los Marineros de Seattle inauguraron la estatua de Ichiro Suzuki a las afueras del T-Mobile Park.
«No pensé que Mariano fuera a aparecerse por aquí», dijo Suzuki con una sonrisa, a través del intérprete, «y a romper el bate».
Poco después del percance en la develación de la estatua, los Mariners publicaron en tono de broma en la red social X que habían actualizado el diseño de la figura de cabezón (bobblehead) de Ichiro –que se regalaría a los aficionados– para que reflejara el bate roto.
Los Mariners no tardaron mucho en reparar la estatua; el bate de Suzuki fue colocado de nuevo en posición vertical y reconectado por la empuñadura en poco tiempo. Suzuki, quien fue exaltado al Salón de la Fama el verano pasado, se convirtió también el año pasado en apenas el tercer jugador de los Mariners en ver su número retirado por la franquicia, uniéndose así a Ken Griffey Jr. (N.º 24) y Edgar Martínez (N.º 11).
Griffey Jr. y Martínez se unieron a Suzuki en el exterior del T-Mobile Park este viernes, y los tres retiraron juntos la lona que cubría la estatua. Suzuki hizo historia el verano pasado al convertirse en el primer jugador nacido en Japón en ser exaltado al Salón de la Fama, obteniendo un respaldo casi unánime del 99.7% de los votos por parte de la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos.
Según la perspectiva de un jovial Suzuki, el hecho de que su estatua tuviera una imperfección resultaba, en cierto modo, de lo más apropiado.
«En el Salón de la Fama, me faltó un voto», comentó Suzuki. “Hoy, el bate se rompió. En cierto modo, me hace ver que todavía no he llegado, que aún debo seguir adelante. Así que este es un buen ejemplo de ello”. (ESPNDEPORTES)
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