Portada
Un mosaico de manifestaciones en reapertura del estadio Azteca
Manifestantes con un mosaico de causas coincidieron este sábado alrededor del mítico estadio Azteca, en Ciudad de México, para aprovechar la visibilidad estelar del partido de reinauguración del remozado escenario de cara al Mundial 2026.
El juego amistoso entre México y Portugal de este sábado, en el estadio que abrirá el Mundial de Norteamérica el 11 de junio, fue propicio para que madres de desaparecidos, colectivos contra la gentrificación, promotores de la marihuana legal y animalistas se congregaran con carteles y pancartas en las avenidas aledañas al Azteca.
Brenda Valenzuela, ama de casa de 43 años, protestó frente al estadio con una gran pancarta con la foto de su hijo Carlos Galván, desaparecido el 5 de octubre de 2025 en Mazatlán, estado de Sinaloa (noroeste).
«Elijo presentarme el día de hoy aquí puesto que es un evento que tiene muchísima convocatoria, muchísima visibilidad», dijo Valenzuela, quien consideró «inaceptable» organizar un evento deportivo mundial mientras miles de madres viven la tragedia de la desaparición sus hijos.
Otro grupo de unas 30 madres de desaparecidos en la sureña zona del Ajusco, cercana al estadio, llegó con carteles en español, inglés y portugués y consignas como «¡México, campeón en desaparición!» o «Que no se juegue con nuestro dolor».
El colectivo, custodiado por unos 50 policías a caballo y varios más a pie, denunció que casi 300 personas han desaparecido a unos 15 kilómetros del Azteca, y lo comparó con el caso del estadio Akron, sede mundialista de Guadalajara (oeste), en cuya zona aledaña se han hallado fosas clandestinas.
Personal del gobierno capitalino rodeó a las manifestantes en una maniobra que parecía buscar restarles visibilidad, observó la AFP.
En un tono más lúdico, manifestantes contra la gentrificación tomaron los carriles de una autopista urbana al suroeste del estadio y jugaron un partido de fútbol callejero. «Déjanos jugar ¿o nos vas a reprimir?», rezaba una pancarta cerca de la improvisada cancha.
En total, los manifestantes sumaron unas 150 personas y no hubo incidentes con la policía.
Algunos agentes, incluso, montaron un puesto para pintar los rostros de aficionados con los colores de la bandera mexicana, una acción de «vinculación social» habitual en eventos deportivos, declaró uno de los policías.
El partido también fue el ensayo general del operativo de seguridad que el gobierno capitalino desplegará durante el Mundial: más de 10.800 agentes, un cerco perimetral de un kilómetro alrededor del estadio y un sistema multimodal de transporte público para desalentar el uso de autos particulares. (AFP)
Noticias Patrocinadas