Fútbol Internacional
Unai Simón sostiene al Athletic en Vallecas
El Rayo, con un gol en la primera parte de Jorge de Frutos, y el Athletic, con otro de Iñaki Williams en la segunda, empataron 1-1 en el Estadio de Vallecas, donde brilló con sus paradas Unai Simón, y sumaron un punto que les sabe a poco y que impide a los locales alejarse del descenso y a los visitantes acercarse a Europa.
Más de un mes después de su último partido en casa, el pasado 24 de enero frente a Osasuna, el Rayo regresó a Vallecas tras el aplazamiento frente al Oviedo y el ‘exilio’ obligado contra el Atlético de Madrid por el mal estado del césped.
Esas ganas de fútbol se notaron en las gradas de Vallecas, que lucieron con un color especial, aunque los aficionados no se olvidaron de su presidente, Raúl Martín Presa, al que volvieron a dedicar cánticos de «dimisión».
El Rayo se contagió de ese apoyo de su afición y en los siete primeros minutos contabilizó dos ocasiones muy claras para abrir el marcador. Una con un disparo del lateral uruguayo ‘Pacha’ Espino, que repelió con acierto Unai Simón, y otra con un cabezazo de Florian Lejeune que, tras tocar el portero, se estrelló en un poste.
A la tercera sí acertó el Rayo, que se aprovechó de la vulnerabilidad mostrada por el Athletic para marcar. Lo hizo tras una jugada iniciada en el centro del campo por Gerard Gumbau, que cedió a su izquierda para Álvaro García y éste, a su vez, puso un centro que, tras tocar en Jesús Areso, llegó a Jorge de Frutos, que remató a gol con Unai Simón vencido.
Al Athletic le hizo daño ese gol y, sostenido en defensa por su portero, hasta el descanso no mostró ningún atisbo de reacción, sobre todo porque no pudo controlar el centro del campo con Ruiz de Galarreta y Jauregizar y arriba Gorka Guruzeta se mostró muy desasistido.
Todo cambió tras el descanso. Al equipo vasco le vino bien el parón y la charla de Ernesto Valverde surtió efecto porque sus jugadores salieron con otra marcha y solo tardaron dos minutos en igualar el marcador. El gol llegó tras un pelotazo de Unai Simón que controló Alex Berenguer para transformarlo en una asistencia a Iñaki Williams, que se inventó una volea que superó a Augusto Batalla.
El Athletic mejoró mucho, sobre todo en capacidad organizativa y llegadas al área rival, pero volvió a adolecer de profundidad en esos metros finales para hacer daño al Rayo, que lo intentó hasta el final con jugadas verticales por los extremos que volvieron a poner a prueba al portero vasco, muy seguro durante los noventa minutos.
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