De Todo Un Poco
El epílogo del brasileño Dante, el gran capitán del Niza de 42
Le quedan como máximo 12 jornadas de Ligue 1 y espera que «tres partidos de Copa» antes de colgar las botas y convertirse en entrenador. El brasileño Dante, gran capitán del Niza a sus 42 años, quiere saborear su epílogo como futbolista con la pasión del primer día.
Claude Puel, otro ejemplo de longevidad futbolística, que hizo debutar al defensa central en el Lille hace más de 20 años, no es una persona muy dada a los halagos.
Sin embargo, cuando habla de su capitán, su vocabulario cambia.
«Evolucionar a ese nivel, y a su edad, es extraordinario», dice sobre un futbolista que arrancó su andadura europea en el Lille en 2004 y que luego pasó por la liga belga, la alemana (Borussia Moenchengladbach 2009-2012, Bayern Múnich 2012-2015 y Wolfsburgo 2015-2016) antes de llegar al Niza hace una década.
– «No era el más talentoso» –
«Al principio, no era el más talentoso, según los criterios físicos e incluso técnicos. Pero ha demostrado que tenía una personalidad y una fortaleza mental increíbles».
«Hacer una carrera así, y a tal nivel, hasta la selección brasileña, demuestra su inteligencia, su capacidad de cuestionarse, su construcción, y cómo ha buscado, constantemente, potenciar la más mínima parcela de sus cualidades», añade Puel.
Sin embargo, esta temporada, el capitán del Niza, 13 partidos con Brasil, ha estado lejos de su mejor nivel, lastrado por lesiones en las rodillas.
«No es la temporada que quería», reconoce. «Pero soy competitivo. Siempre me dije que llegaría hasta el final, pese a los dolores. Los hemos superado».
Dante fue recuperándose progresivamente. «Dos meses para reforzar bien mi musculatura, para ponerlo todo en marcha», explica el jugador.
«El cambio de entrenador no tiene mucho que ver con eso», señaló sobre la llegada de Puel a finales de diciembre.
«Ha habido una gestión del cuerpo médico y una preparación para elevar a Dante según criterios físicos de rendimiento, intentando al mismo tiempo preservarlo», precisa Puel, que ya dirigió al Niza entre 2012 y 2016.
– Futuro como entrenador y sueños de Copa –
Fiel a su máxima según la cual «el trabajo es más importante que el talento» y reconociendo que en 24 años de carrera ha jugado «muy pocos partidos sin tener dolor en alguna parte», Dante está preparado para sus combates finales y «cumplir la misión de permanencia».
«Me gusta tanto el fútbol que hago estos últimos esfuerzos. Pero lo más importante es no penalizar al equipo, seguir rindiendo», dijo.
Si todavía no ha puesto en marcha la cuenta atrás hasta el último partido de su carrera, porque «sería contraproducente», sabe que echará de menos todo.
«El gusto por el esfuerzo, por el sacrificio, que te da la confianza para seguir y que no encuentras en otro sitio; llegar por la mañana a jugar, tocar el balón, hacer un rondo, pases», dice.
«Y luego está la adrenalina, la emoción cuando llego al estadio», prosigue. Cada vez, es como si fuera la primera vez. Lo más importante para un jugador es aprovechar al máximo cada momento».
Tras esta pequeña muerte como futbolista, Dante se orientará hacia el oficio de entrenador, del que acaba de obtener, después de seis años de esfuerzo, el título más preciado, entrenador profesional.
Algo muy poco frecuente para un jugador en activo, pero que le supone «una riqueza al poder vivir y observar todo lo que he estudiado al mismo tiempo»
«Fue muy intenso, horas de aprendizaje, de compartir, de conectar con gente que tiene una visión diferente, porque el jugador se concentra en lo suyo, mientras que el entrenador tiene una visión global respecto al entorno, sus valores, su filosofía, su modelo de juego, la gestión humana, los conflictos, las crisis».
Al brasileño le mueve también el sueño de «terminar con una victoria en la Copa de Francia», en la que el Niza juega los cuartos el 4 de marzo frente al Lorient. (AFP)
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