Fútbol Internacional
La Copa de África, un ensayo exitoso para Marruecos antes del Mundial 2030
Los marroquíes serán uno de los anfitriones de esa cita, junto a España y Portugal, y se disputan todavía con los españoles la sede de la final del torneo, que parece ser un pulso entre Madrid y Casablanca.
La final del domingo en Rabat entre los anfitriones y Senegal supone el punto final de un torneo continental que ha ido acumulando elogios en las últimas semanas.
– Sin sobresaltos –
La CAN es, tradicionalmente, un torneo donde se suceden los problemas organizativos. En ocasiones son serios, como ocurrió en 2022 en Camerún, que ya vio cómo se le retiraba la sede en 2019 por retrasos en las obras.
Cuando por fin pudo albergar el torneo en ese 2022, una avalancha en un estadio de Yaundé provocó ocho muertos y varios partidos tuvieron que ser cambiados de estadio por problemas con el césped.
En esta ocasión, en Marruecos solo se ha hablado de fútbol y el presidente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), Patrice Motsepe, ha presumido de las instalaciones de «clase mundial» que ha encontrado en esta competición.
Incluso después de perder ante los anfitriones en semifinales, el seleccionador de Nigeria, Eric Chelle, elogió a los organizadores marroquíes por cómo ha transcurrido el torneo.
El estado de los terrenos de juego ha sido magnífico a pesar de las intensas lluvias vividas en gran parte del país en una CAN disputado en condiciones invernales.
– Proyecto ambicioso –
Entre las seis sedes propuestas por Marruecos para el Mundial 2030 figuran como joyas del proyecto el estadio Príncipe Moulay Abdellah de Rabat (69.000 espectadores) y un estadio en Tánger para 75.000 personas.
A 40 kilómetros de Casablanca se está construyendo el imponente estadio Hassan II, que podrá albergar a 115.000 personas. Cuando la AFP visitó el lugar a principios de este mes se encontraba cerrado por un muro perimetral, con obreros entrando y saliendo, mientras en los alrededores circulaban trabajadores agrícolas en carros tirados por burros.
«Nos encantaría albergar la final (del Mundial 2030) en Marruecos», declaró Motsepe al diario deportivo italiano La Gazzetta dello Sport esta semana.
Las obras en los seis estadios marroquíes para el Mundial 2030 costarán alrededor de 15.500 millones de dirhams (1.680 millones de dólares), según las cifras oficiales.
Las grandes inversiones del país estarán principalmente en la red ferroviaria, los aeropuertos y la cobertura 5G, en previsión de una gran avalancha de visitantes en ese 2030.
El ministro encargado del presupuesto y presidente de la Federación Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, advirtió, eso sí, que una CAN atrae a un millón de visitantes pero que la cifra se multiplicará por diez con el Mundial.
– Potencia futbolística –
Junto al músculo organizativo, Marruecos se siente confiado en poder llegar a ese Mundial 2030 con una selección muy competitiva, siguiendo la línea de lo mostrado en 2022 cuando hizo historia alcanzando las semifinales.
En la CAN, Marruecos ha vuelto a la final después de 22 años de ausencia y si levanta el trofeo este domingo se habrá coronado por segunda vez en su historia, después de la ya lejana de 1976.
Achraf Hakimi tuvo un 2025 espectacular con el París Saint-Germain, con el que fue campeón de Francia y de Europa, lo que le condujo a ser elegido mejor jugador africano del año.
En el último año, Marruecos ha ganado la Copa Árabe, el Mundial Sub-20 y la CAN Sub-17.
El año pasado, los marroquíes se colgaron la medalla de bronce en el torneo olímpico de fútbol y las expectativas son muy altas ante del Mundial absoluto de este 2026, en el que los Leones del Atlas parten como favoritos junto a Brasil en un grupo que completan Escocia y Haití.
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