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Se apagó la vida del maestro “Chelato” Uclés

No todo lo bueno dura eternamente y en algún momento de la vida todo termina, eso mismo ha sucedido con el apasionado del fútbol, José de la Paz Herrera  (Chelato Uclés), quien rindió la jornada de la vida, luego de una intervención quirúrgica en el Seguro Social.
Y es que la vida del maestro de maestros en los últimos años ha sido dura, sufrió severos daños, ya que desde que se descubrió que era diabético comenzó un calvario que lo llevó a Costa Rica para que le salvaran la vida.
Un hombre tan apasionado por el fútbol y su familia, se volvió una persona, triste, temerosa, porque no podía hacer lo que más disfrutó, enseñar fútbol y aquel humilde niño nacido en Soledad, El Paraíso poco a poco se fue apagando.
En lo personal disfrutamos con él su último homenaje en vida en Intibucá, donde amigos de la comunidad encabezados por la familia Argueta Bourdeth, rindieron homenaje en vida a una persona dedicada en su totalidad al fútbol, desde su niñez hasta la ancianidad que comenzaba a vivir.
No había uno como Chelato, estudioso del fútbol, pero culto en general, ya que el mismo, culturizaba a sus propios jugadores y eso le dio enormes resultados en su vida, por eso no es fácil despedir a alguien que dio todo por tan poco como sucede en el país.
Dios ya lo acogió en su santa morada, dándole el descanso eterno que ya merece, su fatiga terrenal ya no lo agotará más y está junto a sus familiares más preciados, sus padres, hermanos y tíos que también fueron y serán apasionados del fútbol, ya que su familia Uclés Sierra es un ejemplo en ese sentido.

DE CUNA DEL ATLÉTICO ESPAÑOL:
Desde niño siguió los pasos de sus tíos, los hermanos Uclés Sierra, formando parte del equipo familiar, el Atlético Español Glidden, al que llevaron a la Liga Nacional, donde Chelato jugó apenas en 1965, ya que a pesar de solo tener 27 años, decide ser entrenador, lo suyo no era jugar a pesar de su talento como mediocampista, muy parecido al tico Miguelito Cortés.
Por cosas de la vida busca apoyo en la Universidad Autónoma de Honduras donde el ingeniero Gustavo Zavala y el doctor Raúl Leitzelar le consiguen una beca para 4estufiar en Argentina, costos pagados por el Alma Mater.
Regresó al país en 1969 para dirigir a los “pumas”, pero don Pedro Átala y Heriberto Gómez piden en préstamo a Chelato, siendo el Motagua su primer equipo en diciembre de 1969.
Su labor fue poca allí y luego pasó en venta al Olimpia, dinero en efectivo y jugadores como “Mon” Medina, Juan Andino hijo y otros fueron parte de la paga de la única transferencia de un entrenador en el fútbol Hondureño.
Con Olimpia en su primera etapa fue sub campeón nacional, pero en su vuelta en la temporada 1992-1993 fue campeonísimo, y luego sumó dos ligas más en 1996-1997 y en el Clausura 2004.


Su tercer equipo fue Real España, llegó en 1972 y formó al mejor equipo aurinegro de la historia, tricampeón nacional, aunque él solo estuvo en la final de 1974 que le ganó al Motagua en Tegucigalpa. Esa misma base usó para llevar a Honduras al Mundial de España 1982.
Después tuvo un trabajo discreto con Marathon en 1976, pero sus mejores años en los verdes fue al inicio del presente siglo, campeón Clausura 2002 y sub campeón Apertura 2002, dejando la base de cinco campeonatos más.
Una buena etapa la cruzó con el Broncos de Choluteca, su labor muy grande y reconocida con un equipo modesto que si tenía grandes jugadores en todos los puestos.
Producto de ese accionar es que la Federación Deportiva Extraescolar de Honduras le contrata como seleccionador a pesar de que la misma ya no tendría en sus deportes al fútbol que se independizó junto al béisbol en 1979. Al llegar el primer directorio de Fenafuth y ver un contrato vigente con Chelato, se lo respetaron para tener un éxito rotundo en España, con un grupo complicado con tres rivales europeos como el anfitrión, Irlanda del Norte (se empató 1-1) mientras se cayó en el cierre ante Yugoslavia con un penal dudoso sancionado por el árbitro chileno Gastón Castro.


Esa presencia de Honduras brillante catapultó a Chelato entre los grandes, incluso su potencial opacaba a los grandes que ganaban ligas como “Mon” Rodríguez, Néstor Matamala, Mario Griffin, Carlos Padilla, Roberto González, Gonzalo Zelaya, entre otros, aunque fue el único entrenador e la historia del país en sr campeón de Concacaf a nivel mayor, hecho conseguido en noviembre de 1981..
Debido a ese buen trabajo asumió los dos siguientes procesos, el de México fue injusto quedó segundo de CONCACAF, pero solo uno avanzó, el campeó Canadá. En Italia 1990 con otra generación las cosas no salieron bien, los jugadores de la época no suplieron bien a los anteriores. Después tuvo trabajos en varias selecciones, en Copa Uncaf no le fue bien, pero en la Copa Oro se ubicó con un honroso tercer lugar en 2005, eliminado en semifinales por Estados Unidos.
Otros trabajos que se deben mencionar del maestro es el sub campeonato de la Universidad en 1983, con un gran equipo pero bien dirigido, así como uno de sus últimos trabajos en los “lobos” de la UPNFM, donde ha servido de impulsados de un grupo que hoy está en Liga Nacional.
Sus incursiones en el extranjero no fueron tan afortunadas, pero alguna semilla dejó en el Sport Cartaginés en 1989 y en el Santos de Torreón de México en 1992.
Una vida resumida en corto, porque de verdad lo que el maestro hizo no se puede contar en tan corto espacio de despedida, por sus manos pasaron los mejores jugadores de Honduras en los últimos 50 años, Gilberto Yearwood, David Suazo, Wilmer Velásquez, entre otros, quienes también hoy lamentan su partida sin retorno. Hasta pronto maestro de maestros. (GG)