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Slowpitch se activa en La Ceiba

Edwin Matute, presidente de la Liga Ceibeña de Slowpitch, informó que comenzaron a activarse con dos partidos de pretemporada, a pesar de que aún Sinager no da el visto bueno del todo, aunque ellos probaron suerte el fin de semana con todas las medidas de bioseguridad que usaron para que se les autorice en forma definitiva.

“Tenemos una liga de cuatro equipos, ya comenzamos de nuevo a activar y una de las primeras acciones es apoyar al béisbol menor de la ciudad, ya que utilizamos el campo donde ellos juegan, por lo que fuimos a limpiarlo ya que estaba abandonado por la pandemia: “como Liga hicimos el esfuerzo económico para dejarlo limpio y ha quedado en buenas condiciones para jugar”, apuntó

Asimismo se montaron dos partidos de la Liga como prueba piloto de cómo van a manejar los partidos en plena pandemia: “tuvimos partidos de pretemporada con medidas de bioseguridad, se tomó la temperatura, ubicamos gel y cloro en los puntos de contacto, pilas de agua, baños, para tomar las medidas de rigor. Los jugadores llegaron con sus mascarillas y se usaron otra serie de medidas para no poner en riesgo a ninguno”, agregó.

El dirigente explicó que los bates que podrían ser focos de infección de la Covid 19 son higienizados con spray: “lo ideal es que cada uno tenga su propio bate pero cuestan casi 300 dólares, En cada sector de los dogouts hay un frasco para rociar los bates cada vez que lo usen, pero además la gran mayoría tienen guanteletas, entonces el contacto es guanteleta y bate, pero en todo caso ambos se rocían”, explicó.

En el tema de los infielders es distinto, ellos si deben llevar mascarillas, incluso él umpire, pero los bateadores no están obligados a llevarla; “las pelotas que se usaron las marcamos y las metemos en una bolsa etiquetada para las limpiarlas posteriormente y usarlas nuevamente”, agregó.

Matute explicó que para ellos no es tan complicado llevar un protocolo de bioseguridad por la estructura donde queda ubicado el parque de béisbol: “el acceso al campo es una zona privada que pasa de carro en carro al entrar a un portón, ya que es una calle angosta donde en la entrada hay una persona tomando la temperatura de los que ingresen. Además pueden llegar los jugadores, con un máximo de tres personas por vehículo, los que de inmediato pasan a lavarse las manos con agua o con gel. Los que no juegan se van a la gradería que ya fue marcada con distanciamiento debido para no infectarse, le hicimos marca temporal, pero vamos hacerlo permanente. La idea para el próximo fin de semana es traer a alguien de Copeco para enseñarle las medidas que hemos tomado, a manera de que nos aconsejen que más tenemos que mejorar”, concluyó. (GG)