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Deporte Nacional

Ciclista de Marcala listo para “pedaleando en bici 24 horas”

El destacado ciclista nacional Alejandro Urquía Guerrero está listo para una proeza única, pedalear desde La Ceiba a su ciudad natal, Marcala, en 24 horas, un evento para el que se ha estado preparando durante mucho tiempo, en donde además de competir, también tiene el objetivo de recoger donaciones para la gente necesitada de su pueblo en plena época de Covid 19.

“En 24 horas nos hemos propuesto hacerlo con el propósito de recaudar fondos para la que gente necesitada de mi pueblo y para el centro de salud que requiere ayuda de medicamentos en este tiempo duro. me van acompañar mi papá y mi hermano en otros carros, allí podrán ir dejando su donación de alimentos, medicinas, medicamentos y hasta dinero e u sobre, lo que la gente tenga voluntad de apoyar,mi idea es ser el nexo para recibir todo ese apoyo”, dijo emocionado.

El joven ciclista correr en bicicleta 450 kilómetros aproximadamente, unas 20 horas en promedio: “solo me bajaré para comer o ir al baño, es un tajín duro por la cuestas que hay que batir como la del Balín, Taulabé y la que está alegra a Marcala, pero hemos estado durante cinco meses prepara para este reto por comida para mis paisanos de Marcala”, apuntó.

Un punto importante es que desde el viernes estará llegando a La Ceiba para estar descansado y competir desde la madrugada del domingo: Esperamos salir desde las 12 de la noche, ya haya amigos y compañeros ciclistas que me acompañarán un buen tramo en sus bicicletas, la expectativa es que podamos llegar a Marcala a las nueve de la noche pero dependerá del clima que se de el domingo la competencia la transmitiré por mi facebook personal”, anunció.

Urquía Guerrero comentó que la motivación para proyectarse surgió en un sermón de su padre que es pastor y una vivencia que tuvo con dos niños pobres: “mi padre leyó en la Iglesia una cita donde nuestro Señor Jesucriso decía denles ustedes de comer. Eso le quedó grabado máxime que un día en una aldea cercana estaba comiendo una galleta y se me acercaron dos niños pidiéndomela. Me partió el alma y les compré unos churros, me agradecieron porque era su almuerzo en plenas cuatro de la tarde., Después me comentaron que de dos huevos comían seis personas en su casa. Eso me tocó el alma, máxime que mi pueblo que es cafetalero y viven del jornal, donde muchos pidieron el trabajo por la pandemia y hay una pobreza extrema, por ello hago este reto para ayudar a la gente necesitada de mi pueblo”, concluyó. (HN)