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Béisbol

Kershaw, un grande por siempre en Dodgers

Clayton Kershaw hizo su primera apertura de la temporada por los Dodgers el domingo. Esta temporada recortada, reducida todavía más para él debido a molestias en la espalda, mejoró apenas se montó en la lomita. Kershaw lanzó 5.2 innings en blanco contra los D-backs con seis ponches, cero boletos y 57 strikes de un total de 81 pitcheos. Y los Dodgers lucieron otra vez como los Dodgers. El zurdo es un caso especial, el tipo de jugadores que, por alguna razón, a veces simplemente olvidamos lo grandiosos que son y todo el tiempo que han mantenido ese nivel.

Hay un buen debate alrededor de quién es el mejor lanzador abridor de su generación: Kershaw, Justin Verlander o Max Scherzer. Verlander llegó primero. Kershaw y Scherzer debutaron en las Grandes Ligas en la misma temporada (20008), pero Kershaw es el más joven de los tres. Quizás una de las cosas más impresionantes asociadas con la extraordinaria carrera de Kershaw es que todavía tiene apenas 32 años. Es sólo tres meses mayor que Jacob deGrom.

Kershaw ha sido el Sandy Koufax de su generación para los Dodgers de Los Ángeles. Ha sido un estelar en los Dodgers por más tiempo que Koufax, pero no es más grande. Nadie se atrevería a decir eso, desde Brooklyn hasta el centro de Los Ángeles, donde en los últimos seis años de su carrera, Koufax pareció ser el mejor abridor de todos los tiempos. Pero con Kershaw comenzando su 13ra temporada, la que dio inicio con su salida ante los D-backs, es un buen momento para detenernos y darle una buena mirada a lo mucho que ha importado para los Dodgers. Y a lo determinante que sigue siendo.

Cuando se le preguntó el otro día qué se sentía estar de regreso en la loma, Kershaw respondió diciendo simplemente que “fue algo grandioso”.

Él sí es grandioso. En el primer año de Kershaw en las Mayores, el año en el que cumplió 20, dejó marca de 5-5 con 4.26 de efectividad en 21 aperturas. El año pasado, tuvo foja de 16-5 con 3.03. En medio de esas dos campañas, jamás tuvo un año con promedio de carreras limpias de 3.00 o peor. En esta época en la que deGrom viene de ganar dos Premios Cy Young de la Liga Nacional – el primero con 1.70 de EFE y el segundo con 2.43 – vale la pena recordar que la efectividad de por vida de Kershaw es de 2.44. Y también es oportuno mencionar que cuando ganó el Cy Young de forma sucesiva en el 2013 y el 2014 (el segundo complementado con el premio al Jugador Más Valioso) sus promedios de carreras limpias fueron de 1.83 y 1.77, respectivamente, y en total su récord de 37-12. (Su primer Cy Young lo ganó en el 2011).

¿Saben qué fueron esas? Temporadas como las de Koufax en Los Ángeles. Lo único que no ha hecho Kershaw todavía es darles a los Dodgers un título de Serie Mundial, algo que Koufax hizo dos veces en la década de los 60, y también algo que Verlander logró con los Astros en el 2017 y Scherzer en los Nacionales la temporada pasada. Es el único elemento en el que el historial de Kershaw se complica, especialmente porque ahora muchos en los Dodgers creen que a él – y al equipo — les robaron la Serie Mundial del 2017.

El partido que nunca olvidarán los Dodgers fue el Juego 5 de la Serie Mundial del 2017. Creen que los Astros sabían qué pitcheos haría Kershaw aquella noche en la que no pudo mantener una ventaja de cuatro carreras, algo que prácticamente siempre había y ha hecho cada vez que se sube al montículo. Houston al final ganó aquel choque por 13-12 en el Minute Maid Park, y el Clásico de Octubre dio un giro a su favor. Al año siguiente, contra los Medias Rojas, Kershaw tuvo récord de 0-2 y los Medias Rojas se coronaron campeones en cinco juegos del Clásico de Otoño. El año pasado, el zurdo permitió jonrones seguidos de Anthony Rendón y del dominicano Juan José Soto cuando entró como relevista en el Juego 5 de la Serie Divisional de la Liga Nacional ante los Nacionales.

En este mundo deportivo obsesionado con los anillos de campeones, Kershaw todavía no tiene uno. Verlander tiene marca de 14-11 en postemporada de por vida, mientras que Scherzer tenía 4-5 antes de lograr 3-0 en octubre pasado y cambiar para siempre su historia en octubre. Kershaw tiene récord de 9-11 en postemporada de por vida, con efectividad de 4.43.

Eso no cambia lo que ha hecho en su carrera, en la que tiene récord de 170-74 y 2,470 ponches en 2,280 entradas. No borra los tres Premios Cy Young, los cinco títulos de efectivad, el premio JMV de la Liga Nacional ni el juego sin hit ni carrera que lanzó en el 2014, entre tantas otras cosas. Si lo vieron abrir el domingo contra los D-backs con todos esos innings en cero que tiró, ha podido ser cualquier otro año para Clayton Kershaw. Sigue siendo un gigante del béisbol.

Le pregunté a Vin Scully el lunes si la gente realmente aprecia la grandeza de Kershaw.

“Creo que lo quieren y lo valoran”, dijo Scully, “pero la sombra de Sandy Koufax es muy grande”.

Le hice la misma pregunta a Dave Roberts, el manager de los Dodgers.

“Realmente, no estoy seguro”, dijo Roberts. “Espero que lo hagan, porque es un lanzador y una persona, de aquellos que aparecen una vez por generación”.

Y sigue siendo un Dodger. Probablemente lo sea de por vida, al igual que Koufax. Verlander cambió de equipo. También Scherzer. Kershaw está en el mismo lugar donde empezó, en el Dodger Stadium, lanzando cada cinco días cuando está saludable. Es mucho lo que han cambiado las cosas. Pero no él. (GG) (Tomado MLB en español)