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Falleció el ex árbitro “Chespirito” Ramos

Uno de los árbitros más queridos y respetados del fútbol hondureño, Juan Rubén “Chespirito” Ramos Raudales, falleció la noche del sábado en la capital de la República, afectado de una pulmonía de la que no se pudo curar en su casa de habitación.

Ramos de 78 años ya estaba jubilado de la Tipografía Nacional y vivió sus últimos años tranquilamente hasta que por un descuido, un resfrió, le provocó la neumonía que lo llevó a su última morada, el Cementerio San Miguel Arcángel en la Aldea Las Casitas, donde fue enterrado por su familia la tarde del domingo 21 de junio.

Su apodo de “Chespirito” Ramos se lo inventó el recordado y también fallecido periodista Diógenes Cruz García, haciéndolo uno de los más famosos personajes del balompié catracho y muy popular en todos los campos a nivel burocrático, en los cuales con su silbato en la boca dirigió muchos juegos.

“Chespirito” Ramos fue de los árbitros más admirados y queridos por los jugadores y el público, que tenía un movimiento muy singular al momento de tomar decisiones dentro del campo, a pesar de que apenas medía 1.58 mts de estatura.

Su apodo de “Chespirito” Ramos se lo inventó el recordado y también fallecido periodista Diógenes Cruz García.

Sus inicios en el arbitraje fueron en el fútbol burocrático y lo hizo por hobby, pero una tarde el recordado árbitro José Manuel Andino Pinel, lo vio en acción y al final del juego le convenció de ir a la filial de árbitros de Tegucigalpa, algo que le ilusionó mucho, ya que se cumplía el sueño de arbitrar en el estadio Nacional, iniciando como juez de línea.

Pero el recordado juez del fútbol reconoció en una entrevista en Más que su vida dio giro de 180 grados cuando apareció el mote de Chespirito desde la cabina de la N grande, eso lo hizo ser uno de los más famosos personajes del balompié catracho y muy popular en todos los campos a nivel burocrático.

Tuvo la honra de compartir con una generaciòn destacada de árbitros, entre ellos Cecilio Midence Torres, los hermanos Rodolfo y Oscar Danilo Martínez; German Orlando Palma, Argelio Sabillón, José León “Chulampín” Cedillos, Julio Estanislao López, entre otros.

Uno de los temas que nunca escondió, fue su malestar por la miseria de sueldo que le daban por dirigir juegos de Liga Nacional, en donde al central ganaba 300 lempiras, mientras el asistente percibía 150, por lo que siempre dijo que el arbitraje fue un hobby, ya que tuvo que tener un trabajo aparte para poder mantener a su familia.

En sus años de infancia, antes de dedicarse al arbitraje fue aficionado del Marathón, sobre todo en la época de la famosa “Trinca Infernal, integrada de los hermanos “Nayo” y “Cofra Caballero y Julio César “Cucaracha” Fonseca, pero aclaró que nunca le ayudó como árbitro, ya que al momento de vestirse de pantalones cortos se olvidaba por entero de cualquier simpatía.

Su retiro a nivel profesional fue en 1990, aunque se quedó cuatro años más pitando a nivel burocrático, todavía se sentía con fuerzas de ayudar en el arbitraje, ya que en aquel tiempo no había límite de edad para dirigir.

Un hecho muy anecdótico y bonito que no debe faltar en este homenaje póstumo es que a pesar de su estatura nunca le faltaron al respeto, ya que había jugadores grandes y corpulentos a los que él les decía: “mire compa, si me vuelve a hacer otra, lo mando para su casa. Aquí viene a jugar y conmigo no se discute o les sacaba tarjeta y les decía aquí te vas papi y a la otra vas para afuera compañero, nunca me dijeron nada, de hecho al único que expulsé fue al brasileño Pedro Caetano Da Silva quien le dio un codazo al “Chino” Aguilar”, recordó sonriente en vida.

En resumen Juan Ramón “Chespirito” Ramos Raudales, un personaje dedicado al arbitraje, admirado y querido por todos que en una época de pandemia se despidió de la vida terrenal, pero con el cariño y recuerdo de sus familiares y amigos. (GG)