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Scottie Pippen, el mejor socio de Michael Jordan

Para construir una leyenda como la de Michael Jordan es necesario el talento del propio personaje y la ayuda de un gran equipo. En el caso de la estrella del baloncesto, buena parte de su éxito se lo debe a Scottie Pippen, el calculador y astuto alero que le acompañó en su éxito con los Chicago Bulls.

La emisión de la serie “The last dance” (“El último baile”) ha sido un “regalo” para los amantes del deporte y especialmente para los devotos del baloncesto y de Michael Jordan.

Durante diez horas, está producción, que está batiendo récords de audiencia en Estados Unidos, ensalza la figura del mejor jugador de baloncesto de la historia, su última temporada en los Chicago Bulls (1997-98) y todo su entramado de compañeros y rivales.

Competidores como “Magic” Johnson, Isiah Thomas, Clyde Drexler, Karl Malone o Reggie Miller, y socios como Dennis Rodman, Steve Kerr, Horace Grant o Tony Kukoc .

Pero por encima de todos ellos, un nombre, Scottie Pippen, el inalterable alero que, con el 33 a la espalda, fue el gran escudero de Jordan durante su estancia en los laureados Bulls, los grandes protagonistas de los seis títulos de la NBA en la década de los noventa.
JORDAN Y PIPPEN, AL MISMO NIVEL.

Si la figura y grandeza de Pippen no ha tenido más elogios ha sido por estar junto a “Air Jordan”. “Siempre que hablen de Michael Jordan, también deberían hablar de Scottie Pippen. Gané todos los campeonatos, pero no los gané sin Scottie Pippen. Por eso lo considero mi mejor compañero de equipo de todos los tiempos”, explica Jordan en uno de los episodios de “The last dance”.

A pesar de la larga sombra de Jordan, Pippen tiene una bien ganada fama en la NBA. De hecho, el propio Jordan le incluyó en el quinteto titular de sus sueños junto a Hakeem Olajuwon, Magic Johnson y James Worthy.

Nacido en Hamburg, Arkansas, el 25 de septiembre de 1965, su discreción y polivalencia fueron dos de las notas que marcaron su carrera deportiva, que comenzó en la Universidad de Arkansas Central, luego fue seleccionado en el draft de 1987 por los Seattle Supersonic, aunque antes de la llegada a esta franquicia se formalizó su pase a los Chicago Bulls donde se hizo inseparable de Michael Jordan.

Aunque no tuvieron una verdadera amistad, tanto Pippen como Jordan encajaron en la cancha como uno de los mejores dúos de la NBA. Tras la retirada de Michael Jordan en 1993, por el asesinato de su padre, fue Pippen el que asumió los galones de los Bulls, aunque éstos no volvieron a brillar hasta el regreso de fenómeno “Air”.

Pippen fue una de las personas que más ayudó a convencer a Jordan de su vuelta a las canchas, tras su paréntesis jugando al béisbol.

Ambos ya habían ganado tres anillos con los Bulls y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona´92. La vuelta de Jordan, en 1995, propició un nuevo triplete de los de Chicago, situando a esta franquicia entre los mejores equipos de la historia de la NBA.

Para Scottie Pippen aquel “equipo hubiera ganado más títulos -explica a la cadena ESPN donde realiza trabajos de comentarista-, si tras el título de 1998 no se hubiera desmembrado”.
Efectivamente, el entrenador Phil Jackson fue sustituido, Michael Jordan se retiró por segunda vez, Dennis Rodman quedó libre y Scottie Pippen fichó por los Houston Rockets.

Ya nada sería igual. Tras los Rockerts (1998-99), Pippen jugó en los Portland Trail Blazer (1999-2003) y de nuevo en los Bulls de Chicago (2003-04) para poner fin a una carrera de 17 años en la NBA que le ha valido para formar parte de su Salón de la Fama.

“He jugado con el mejor, Michael Jordan”, admite Pippen en “The last dance”, el documental que engrandece a un Jordan que no hubiera alcanzado tanto éxito si Scottie Pippen no hubiera jugado a su lado. JUAN A. MEDINA. EFE/REPORTAJES (RH).

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