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Costly, el entrenador que será condescendiente con los goleadores “pijineros”

En estos días de cuarentena, Carlo Costly  se ha dado a la tarea de evocar en los medios su brillante carrera y en especial su efectivo paso por la Selección Nacional donde se le recuerda de muchas formas: El jugador de la pajilla en la boca, el del amague parecido a una bicicleta, el “Aztecazo” o simplemente el solitario gol en Brasil’2014, dicho sea de paso, el tercer tanto de Honduras en los tres mundiales a los que ha asistido.

Alejado de esos papeles histriónicos, que suelen protagonizar otros jugadores en los medios y en la cancha, pero franco cuando habla,  “El Cocherito” concedió un tiempo al programa “Con Pineda Chacón” para recordar sus destellos en el fútbol precisamente en un momento que se acerca el ocaso de su carrera.

En la entrevista, Costly dejó por momentos el fútbol para entrar en detalles sobre el pleito con el técnico colombiano Jorge Luis Pinto durante la fracasada eliminatoria a Rusia’2018.

“Me quiso humillar”, dijo. “Era un señor desconfiado, se metía en todo, en la cocina, si nos miraba platicando en grupo nos llamaba la atención porque pensaba que estábamos hablando de él, hasta que un día lo puse claro”. Costly asegura que disfrutó los dos procesos mundialistas de Reynaldo Rueda y Luis Suárez. “Después fue un martirio ir a la selección de Pinto”.

UN DESCONOCIDO

Hijo del legendario mundialista de España’82, Allan Anthony Costly y sobrino de Marco Antonio “EL Gato” Pavón Molina, una especie de héroe del tricampeonato de La “Máquina” de la década de los setenta, Carlo Costly Molina nació en San Pedro Sula, pero vivió casi toda su niñez en México con su madre, María Magdalena Molina, recientemente fallecida.

Actualmente tiene contrato con Platense pero el corovanirus ha dejado las cosas en incertidumbre. Sería la última temporada en el club que lo hizo debutar en la Liga Nacional a mediados de la década anterior adonde llegó después de intentar en vano enrolarse en la primera mexicana, aunque jugó en Segunda División y la Primera A. “En México tenés que dar por bajo para poder ascender”, reveló.

A pesar de llegar como un desconocido al puerto, a los cinco minutos del primer entrenamiento con “Los Tiburones”, el técnico Roque Alfaro, recordó, ya le estaba susurrando: “Te quedás”. Y “El Concherito” le agradeció con goles: Tres dianas al equipo amado de su padre y su tío y uno al Motagua en Tegucigalpa, suficiente para que la prensa se fijara en él y el técnico Rueda lo convocara para las eliminatorias de Sudáfrica’ 2010.

En casi 15 años activos, Costly militó en Olimpia, Real España, Marathón, Polonia e Inglaterra, pero fue con la selección donde escribió sus capítulos más brillantes. Pocos jugadores se echaron a la bolsa tan rápido a la afición como Costly.  “Algo pasaba, cuando yo jugaba con la selección, todo me salía bien, terminaba cualquier sequía goleadora”, relató.

DEBUT SOÑADO

El debut con el equipo nacional no pudo ser de otro modo. Fue en la copa de Oro´2007 en el entonces Giant Stadium de New Jersey donde Costly presentó sus credenciales contra México en aquel histórico 2-1.

Los mexicanos, dirigidos por Hugo Sánchez, se concentraron en marcar a Carlos Pavón, David Suazo y Amado Guevara, las estrellas del momento, pero un desconocido Costly con el dorsal 13 dejó tirado a Oswaldo Sánchez en una individual para el empate y luego le dio la vuelta al marcador saltando por encima del impasable Salcido, ante el asombro de Cuauhtémoc Blanco, el “Masa” Rodríguez, más de 60 mil aficionados, la mitad hondureños, y toda la televisión mexicana.

Ese partido pondría fin al histórico paternalismo mexicano sobre Honduras y dejaría dos imágenes que la fanaticada catracha no olvidaría jamás: Un eufórico Costly de 22 años masticando una pajilla mientras celebraba los goles y un Pavón encaramado en sus hombros presentándolo como su sucesor ante la afición enloquecida.

Y “El Cocherito” no le quedaría mal. Además de convertirse en un incondicional de Rueda, incluso, por encima de Pavón y David, terminó siendo la bestia negra de México: Le anotó siete goles en las dos eliminatorias que lo enfrentó, (Pavón le marcó seis y Donovan 8), entre ellos, aquel del 1-2 en el sacrosanto Estadio Azteca, denominado “Aztecazo”, para las eliminatorias de Brasil´2014.

PROMESA A SU MADRE

De este partido “El Cocherito” evocó una promesa a su madre en el programa. “No le van a creer, pero cuando era niño y miraba perder a Honduras contra México, yo le decía a mi mamá: Cuando llegue a la Selección te voy a dar un “aztecazo”, te lo prometo”.

Nadie en su sano juicio le hubiese tomado la palabra, considerando que hasta entonces, México, en 38 partidos eliminatorios de la Concacaf, solo había perdido en el coloso de Santa Úrsula contra Costa Rica en el 2001 con un gol de Hernan “El Pelícano” Medford, en una gestad parecida a la de Costly y compañía.

Como se lo había prometido a su madre, el 6 de septiembre de 2013, Costly cumplió su promesa a estadio lleno. México ganaba 1-0 el primer tiempo, pero en el segundo Honduras empató precisamente en un remate suyo, tras una marca floja de Salcido, que aflojó Ochoa para que Bengtson llegara solo a empujar. “Lo tenía de hijo”, dijo Costly entre risas en el programa, refiriéndose a Salcido.

Pero lo mejor para Honduras estaba por venir en un cierre trepidante del segundo tiempo. Tras una carrera endemoniada de 30 metros en mano a mano con Reyes, la estrella del Oporto, Costly cruza de zurda a Ochoa, provocando inmediatamente el llanto en la afición y un descalabro en el TRI.

El portero descarga su impotencia con la defensa, “El Chepo” de la Torre se lleva la mano a la cabeza (horas después sería cesado del puesto de entrenador y a la larga México iría al repechaje), mientras el comentarista tilda la espectacular voltereta de dos minutos como una “novela macabra”.

Las cámaras se van con un Costly enloquecido con su pajilla en la boca corriendo a celebrar al banderín de la esquina y queriéndose quitar la camisa, pero desiste cuando, a lo mejor, se acuerda que le va costar una amarilla y termina tirándose de rodillas, a lo Thierry Henry, mientras sus compañeros, incluida la banca, le caen encima. “Como tenía una rodilla doblada, yo les gritaba “quítense cabrones que me van a quebrar”, recordó.

Ciertamente, una hazaña de esta magnitud no puede ser atribuida a un solo jugador, pero no es menos cierto que Costly se convirtió en el verdugo de México en las dos eliminatorias. Ningún jugador hondureño logró ser tan protagonista en una eliminatoria como Costly y más contra los aztecas.

Muy a su pesar y de toda la afición, Costly quedó marginado de Sudráfica’2010 por una lesión. Su presencia quizá le hubiese dado otra presentación a la bicolor, que se vino de las tierras de Mandela, eliminada de la primera fase con dos derrotas, un empate y sin marcar ni un gol.

LA PAJILLA Y LA PALABROTA

Recuperado de su lesión y con una versión mejorada, coronada con el “Aztecazo”, Brasil le reservaría, un sitial en la historia al convertir el único gol de Honduras en las tres derrotas de la primera fase. Con este tanto, Costly se convirtió en el tercer jugador hondureño en marcar un gol en el mundial seguido de “Pecho de Aguila Zelaya”, y Tony Laing, compañeros de su padre en España’82.

Ese gol se lo marcó a Ecuador en un partido de coincidencias. Rueda, que había dirigido a Honduras en Sudáfrica ahora dirigía a los ecuatorianos, mientras que Suárez, que había dirigido a Ecuador en ese mismo mundial, ahora, dirigía a Honduras.

Al recordar esa anotación, Costly reveló que dudó en cruzar al portero, pero al final decidió rematar el primer ángulo. “Fue una emoción, quise llorar”, relató. En las imágenes televisivas se puede apreciar ese momento, pero sobretodo la pajilla en la boca de Costly y un movimiento labial que todo mundo leyó y que él mismo confirmó con Pineda Chacón:

“Dije unas palabrotas, no te las puedo repetir”. Antes de despedirse del programa, Costly confesó que en las eliminatorias y en el mundial los árbitros lo obligaron a botar la pajilla. En la Liga Nacional algunos jueces también le reclamaron. “Una vez, el árbitro Melvin Matamoros me amenazó con sacarme la roja y yo le dije que me la sacara, pero que no la botaría.

Al final, no me expulsó.

“Una vez retirado, el espigado delantero planea ser entrenador, pero aclara desde ya que será flexible contrario a la rigidez de algunos entrenadores como Pinto, que les gusta el “trole”. “Conmigo va jugar el que meta goles. No importa que llegue trasnochado con tal que me resuelva en la cancha” (EG).

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