Comisión de Disciplina ataca sin piedad finanzas de todos los sectores del fútbol - Diario Deportivo Más
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Fútbol Nacional

Comisión de Disciplina ataca sin piedad finanzas de todos los sectores del fútbol

Tras los penosos incidentes protagonizados por inadaptados sociales disfrazados de aficionados de fútbol el fin de semana anterior hay mucha tela que cortar y vale la pena recordar que esto no es algo nuevo en nuestra sociedad, al contrario es un viejo mal que sigue creciendo sin que nadie le ponga fin.

Lo primero que se debe entender es que no se está luchando contra aficionados de fútbol, los barristas normales de Olimpia y Motagua, Real España y Marathón, no protagonizan actos que avergüenzan y que llenan de dolor a familias inocentes, los que matan y siembran el pánico son criminales en su más pura esencia y así hay que atacar.

Sin embargo, se siguen cometiendo viejos errores que en nada han aportado a la solución del problema, al contrario lo han agigantado y eso solo deja al descubierto que las personas que toman decisiones desconocen el tema o lo quieren desconocer.

Mantener un equipo de fútbol en Honduras es pura labor social”

“Para que exista fútbol profesional en Honduras. Cuesta recoger un lempira para que haya fútbol en el país. Después de 14 años en Real España me retire porque me cansé. Nadie te ayuda, todos querían sacarle al fútbol y no darle.

“Me agoté. Era insostenible. Nadie agradece nada y cada mes durante 14 años tocaba tocar puertas de patrocinadores, aportantes, alcaldes, gobiernos, policía, federación, etc, para mantener operando al club”.

Mantener un club de fútbol en Honduras es mucho mas difícil que mantener una empresa. Es pura labor social. Solo el que ha estado en esto entiende; en cada pueblo de Honduras hay dirigentes que por amor al deporte saben que significa esto”, dijo recientemente el expresidente de España, Mateo Yibrín..

Policía Nacional, seguridad y la contradicción de un ente disciplinario

Lo que pasó el fin de semana anterior en la capital no es un hecho aislado, sin embargo, en los últimos enfrentamientos entre Olimpia y Motagua la Policía Nacional había logrado establecer control sobre los grupos organizados al permitir su ingreso al Estadio Nacional y así poder monitorearlos y observar sus movimientos.

En los días previos al duelo la policía solicitó a la Comisión de Disciplina que con el objetivo de controlar y garantizar la seguridad le permitiera el ingreso a la barra Ultrafiel al Estadio Nacional, pese a que la barra estaba castigada luego que algunos de sus miembros ingresaron al terreno de las acciones en el duelo contra Real Sociedad.

La respuesta del ente disciplinario fue contundente: La Ultrafiel no ingresa. Lutfi Zablah, presidente de la comisión fue claro al señalar que si la barra organizada entraba el club se exponía a una multa.

No sirvieron los argumentos presentados por la policía. Entonces valdría la pena preguntarse, ¿quién sabe más de seguridad, los uniformados o los “encorbatados” del ente disciplinario?.

Si en los últimos clásicos la policía había sido capaz de garantizar la seguridad porqué habría que cambiar la estrategia y exponer a los seguidores a hechos violentos como los ocurridos.

¿Quiénes integran la Comisión Nacional de Disciplina?

Lutfi Zalbah, Rodolfo Bueso, Víctor Perelló, Ángel Herrera y Rolando Castillo, todos abogados de profesión según los nuevos requisitos de la ley para formar parte del ente disciplinario.

Ellos fueron los que le dijeron no a la recomendación de los especialistas en seguridad y más tarde emiten un fallo vetando al Estadio Nacional sin darse cuenta que el problema va mucho más allá de cerrar un escenario de fútbol.

Los perdedores

Exiliar a Olimpia y Motagua de Tegucigalpa no es la solución, con esta resolución pierden todos los involucrados en el deporte rey. El primero que deberá para los platos rotos es el albo que tendrá devolver el valor de las 14 mil entradas que vendió para el clásico y además de no poder ingresar esa cantidad tendrá que asumir los gastos de organización de un duelo que no se realizó.

El montaje para un partido de esta naturaleza oscila entre 100 y 150 mil lempiras en pagos de arbitraje, alumbrado, publicidad del encuentro, concentración del plantel, boletería, pago de taquilleros, entre otros.

Luego el aficionado fiel, el puro, ese que va al estadio por amor a su equipo se quedará sin diversión ya que tanto blancos como azules deberán jugar tres y un partido respectivamente sin afición.

Encima cuando los clubes hayan cumplido su castigo y pueden jugar con su gente, el aficionado verá afectadas sus finanzas porque no es lo mismo asistir al Nacional que a Comayagua o Catacamas, los gastos aumentan de manera considerable.

Los clubes igual verán maltratadas sus finanzas porque por citar un ejemplo hay encuentros en que los equipos no concentran, eso es imposible cuando el partido es fuera, ya deben viajar un día antes y eso incrementa gastos de alimentación y hotel. Motagua por ejemplo debe alistar 110 mil lempiras para su partido frente al Vida en Comayagua, y no podrá recuperar nada porque jugará sin afición.

Misma suerte correrá Olimpia en los tres juegos que debe jugar sin aficionados.

Otros que resultarán afectados con todas las personas que tienen sus negocios en el Estadio Nacional, las personas que viven de sus casetas, de la venta de baleadas, tacos, chicles, entre otros que cada fin de semana asisten al escenario deportivo para poder llevar el pan a casa.

En síntesis, la conclusión es clara, la determinación de la Comisión Nacional de Disciplina afecta a todos los involucrados en el deporte rey, más que una solución al problema parece un castigo a los que por años han sacado plata de sus bolsillos para mantener vivo el fútbol y un golpe demasiado fuerte para aquellos sectores que gracias a un partido de fútbol pueden ofrecer alimento a sus familiares.

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