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Motagua no se asustó en el “infierno” sampedrano y está en la final

Lo de Diego Vázquez con el Motagua marca histórica en el fútbol hondureño, nunca el aficionado del “azul profundo” puede presumir de vivir en una época dorada como esta. Nueve finales en doce torneos no lo han conseguido nadie y esperan al rival que salga esta tarde del Nacional.
este equipo vivió de todo en San Pedro Sula, desde el momento que ingresaron al camerino y tuvieron que soportar el ambiente hostil que bajaba desde las gradas hasta un resultado adverso de 2-0. Por la reacción que obtuvieron en la segunda mitad, este equipo mereció clasificar a la siguiente ronda, pregonaron solidez ante un Marathón que se conformó con jugar 45 minutos. Vargas se quedó nuevamente a un lado de una competencia por culpa de su enemigo Diego Vázquez.

LAS ACCIONES
Como era de esperarse y por el ánimo que se caldeó debido al “lleva y trae” que predominó en la semana, el encuentro comenzó con los futbolistas a la defensiva en todo sentido. Producto de esto, el lateral verde Barrios hirió en la cabeza al delantero paraguayo Moreira de Motagua mientras los entrenadores comenzaban a seguir con sus pataletas en las áreas técnicas.

La única jugada clara de peligro generada por el Motagua se generó por la contingencia en acción que parecía sin peligro y que obligó a Denovan Torres a emplearse a fondo.
Un despeje del lateral Denil Maldonado desde su propio campo cobró dirección a portería, esto exigió que el meta sampedrano retrocediera a cuidar su horizontal. Con el devenir de los minutos, el Motagua aprovechaba cada roce provocado por los impetuosos jugadores del Marathón para perder segundos importantes de acción.
Minutos después, Bryan Barrios vio la tarjeta amarilla, sus pocas millas de vuelo en estas lides comenzaron a pasarle factura. Derribó de forma clara e innecesaria a Omar Elvir y Oscar Moncada le mostró la papeleta preventiva. Diego Vázquez ya se había fijado que su tráfico de juego debía recargarlo sobre ese sector.
El “Monstruo” tardó más de veinte minutos para inquietar la portería del visitante. Un centro al segundo palo no pudo ser controlado en buena forma por “Chama” Córdoba quedando el balón a media altura para Costly quien no pudo darle ni fuerza ni dirección a puerta, fácil a las manos de Rougier.

TROMBA VERDE
Eso era un presagio de lo que se vendría en la portería de Motagua. Un tiro de esquina cobrado al punto de penal fue cabeceado por el colombiano Yustin Arboleda, parecía inofensivo, pero Rougier se equivocó al momento de taponar el disparo, se complicó tanto que terminó metiendo el esférico en la parte superior de la portería.
El “Yankel” estaba a un gol de ver a su equipo clasificado a la final y su equipo se lo regaló seis minutos después en una acción en la que la defensa capitalina se vio bastante infantil. Un saque de banda de Kevin Espinoza hacia Discua que cabeceó hacia atrás, descolocando al aparato defensivo central y dejando a Arboleda frente a Rougier y tampoco lo perdonó.

Como para no creerlo, el Marathón, con seis minutos de inspiración después de un inicio incierto ya estaba ubicado en las semifinales y para las “águilas” le llegó el mejor momento de la última parte de la etapa primaria: que Moncada pitara el final del primer tiempo ya que aún se encontraban “grogui” y había que retocar sistema en el camerino.
EL TURNO DE MOTAGUA
Entraba el “Colocho” Martínez por el cambio casi fijo en el Motagua y más aun cuando las acciones se ponen ríspidas. Se iba Mayorquín y “Barbie” apostó por quedarse con un contención solamente y en ataque, a los dos minutos de reanudarse el partido volvía a la vida.

Un centro mordido de Marcelo Pereira le quedó Galvalíz quien metió un centro al mero estilo del Motagua, buscando un compañero en el área que la metiera en marco ajeno y el pase encontró a Estigarribia quien de pierna derecha se adelantó a Bryan Johnson y el esférico se fue a las redes.
Este gol llegó a bajarle el ímpetu a los verdes, parecía que los de Diego Vázquez habían tomado una manguera gigante para apagar la hoguera en que se había convertido el fortín de los sampedranos. La afición calló y Vargas buscó fútbol en los costados sacando del campo al cubano Lahera por Carlos Róchez.

Los capitalinos tuvieron una oportunidad valiosa para liquidar la eliminatoria. Lo hizo Walter Martínez a quien en primera instancia Denovan Torres le detuvo el disparo, la pelota siempre quedó a merced del “Colocho” quien se sacó a un defensor, se acomodó la pelota a su izquierda para reventarla en el horizontal.

Un segundo tiempo de horror para Marathón donde el equipo se vio pequeñito, como alguien que respeta demasiado a un padre, así se veía el equipo local ante una afición que sintió el miedo de sus muchachos desde la cancha y que subió hasta las gradas. Apenas un cabezazo de Costly en un palo era la forma de protestar ante tanto abuso del azul profundo.

La banca del Motagua hacía su partido en la orilla del campo y eso obligó a la afición a lanzar todo lo que tuvieran en sus vasos e incluso piedras y mientras esto sucedía a un costado del campo, las “águilas” inyectaron el veneno que nunca les falla: un centro hasta la cabeza de Juan Pablo Montes quien se levantó y metió la pelota al mismo palo donde estaba ubicado Denovan Torres. Colorín Colorado y el equipo de Vargas ya estaba acabado.
Alineaciones:

Marathón: D. Torres, K. Espinoza, S. Córdova, B. Jhonson, B. Barrios, A. Banegas, E. Solano, C. Discua, Y. Lahera, C. Costly y Y. Arboleda

Motagua: J. Rougier, J. Montes, D. Maldonado, O. Elvir, M. Pereira, S. Peña, R. Mayorquín, K. López, M. Galvaliz, M. Estigarribia y R. Moreira

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