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Los Spurs retiran el número 20 de Ginóbili

Manu Ginóbili se habría conformado con un retiro discreto tras su brillante carrera con los Spurs. Pero el entrenador Gregg Popovich dijo que al argentino, conocido por su modestia, no le quedaba otra alternativa que aceptar los homenajes.

Y la intención de San Antonio fue darles a estos actos la misma pasión que Ginóbili le aportó al basquetbol.

“Cuando eres tan grande, tienes que pasar por esto. Así que vamos a obligarlo a que lo haga”, dijo Popovich.

Los Spurs retiraron el número de Ginóbili el jueves, minutos después de cerciorarse de que el homenaje fuera perfecto, al imponerse 116-110 sobre los Cavaliers de Cleveland, gracias a 25 puntos de DeMar DeRozan.

“¿Qué estoy haciendo aquí?”, preguntó Ginóbili. “No tenía expectativas de estar aquí cuando creciese”.

Ginóbili y Bill Bradley son los únicos basquetbolistas que han conquistado un título de la NBA, uno de la Euroliga y una medalla olímpica de oro. Ganó cuatro cetros de la NBA con los Spurs.

Pese a sus logros y su talento, el argentino aceptó su papel con San Antonio. Comenzó en el banquillo la mayoría de sus 1.057 partidos, salvo 349, a lo largo de 16 temporadas, todas con los Spurs.

“Para mí, él es la definición del basquetbol de los Spurs, porque no tiene ego”, resaltó el armador de los Spurs, Tony Parker.

El francés Parker y Tim Duncan protagonizaron el homenaje a Ginóbili, con quienes conformaron el grandioso trío de jugadores de los multicampeones Spurs. La ceremonia, emotiva y divertida, incluyó también discursos de Popovich y de Fabricio Oberto, exjugador de los Spurs y de la selección de Argentina.

Acto seguido, se develó la camiseta gigante de Ginóbili, que pende ahora junto a las de Johnny Moore, Avery Johnson, Bruce Bowen, James Silas, Tim Duncan, Sean Elliott, George Gervin y David Robertson. Miles de fanáticos vistieron camisetas con ese número 20, como una muestra del lugar especial que el jugador sudamericano sigue teniendo en sus corazones.

“Su presencia en la cancha fue siempre algo especial”, rememoró Popovich. “La gente aquí lo considera uno de los suyos, y él hizo que todo esto ocurriera. Es un individuo muy cálido, y entendió la responsabilidad con la comunidad. Hubo aquí un gran matrimonio, desde el primer día hasta hoy”.

Tal vez Ginóbili ha sido el jugador más querido en la historia de la franquicia.

“La primera vez que estuve jugando, ustedes me ovacionaron y corearon mi nombre. Y yo sentí que ustedes, chicos, me apoyaban”, dijo Ginóbili a los espectadores.

En español, tuvo un mensaje especial para sus compatriotas que siguieron sus logros desde Argentina.

“La mayor parte de mi carrera fue fuera de casa, pero estando fuera, yo sabía del interés para ver mis partidos… Sabía de sus gritos al televisor, de sus insultos, saltando de los sillones. Todo eso llegaba y me impulsaba un poquito más”, afirmó.

Ginóbili ingresó en la cancha junto con su familia, para la ceremonia. Se exhibieron los cuatro trofeos de la NBA que ayudó a conquistar.

Su jersey quedó justamente al lado del número 21 que usaba Duncan.

El astro de Bahía Blanca es el segundo latinoamericano cuyo número ha sido retirado en la NBA. En 2000, los Mavericks de Dallas tuvieron ese mismo gesto con el panameño Rolando Blackman, quien jugó para ese club de 1981 a 1992.

Los espectadores que acudieron al AT&T Center recibieron gorras y carteles conmemorativos. Varios posaron para fotos con monumentos temporales instalados en las inmediaciones del recinto.

Gervin, Robinson, Duncan y Parker son sumamente populares. Pero ninguno generó el fervor de Ginóbili. El hecho de que hablara español en una ciudad con población predominantemente hispana incidió en su conexión con el público.

Pero el cariño se fortaleció gracias a la humildad y pasión del argentino.

“Es que él conservaba la naturalidad al 100%”, recordó el francés Boris Diaw, exalero de los Spurs. “Él simplemente tuvo un contacto enorme con los fanáticos. Pasó mucho tiempo con el equipo. Jamás decía que no a quien le pedía una foto”.

La llegada de Ginóbili al equipo fue más bien discreta. Siendo un desconocido, los Spurs lo reclutaron en el draft, como la 57ma selección, en 1999. Le permitieron que permaneciera en la Euroliga durante algunas campañas más.

“Seleccionamos gente de la que yo nunca había oído. Yo escuché… Emmaniel Gunili”, rememoró Duncan.

Se volvió evidente que San Antonio tenía una joya, desde el momento en que el joven de 25 años, quien lucía entonces una larga cabellera que contrasta ahora con su calvicie, ingresó en un encuentro ante los Lakers de Los Ángeles, el 29 de octubre de 2002.

“Era como un potro en el campo o algo así”, dijo Popovich. “Así vivió su vida en la cancha. Era temerario y salvaje, y hacía cosas para ganar los partidos”.

Popovich destacó que Ginóbili le ayudó a ser un mejor entrenador al aprender a ceder y no ser quisquilloso con sus jugadores. Incluso si tenía que tolerar ver un pase flotar hacia las gradas.

“Nadie puede controlar a Manu”, dijo Parker. “Manu tenía ser Manu”.

Ginóbili también exhibió un estilo ofensivo que fue calcado por toda una generación. Su “Euro-step” para abrirse paso al aro, las audaces penetraciones y el dar el paso hacia atrás para un lanzamientos de tres puntos, todo eso ha sido copiado por jugadores como James Harden.

“Manu trajo algo nuevo, algo diferente y muchos chicos jóvenes tomaron nota y trataron de emularle, viendo que era algo que funcionaba”, señaló Diaw. “Ahora estamos viendo en la cancha a los chicos que lo veían hace unos años”.

San Antonio tuvo problemas a la ofensiva tras un comienzo dinámico, pero el público se mostró particularmente entusiasmado por los videos de Ginóbili que se mostraron de forma recurrente en las pantallas del inmueble.

Collin Sexton totalizó 24 unidades por Cleveland, Kevin Love añadió 18 y los Cavs estuvieron cerca de estropear la emotiva noche.

Después de que Cleveland se acercó a 111-110, el suplente de San Antonio, Patty Mills, atinó un triple, con 14 segundos restantes. Mills celebró en la media cancha, DeRozan corrió detrás de él y lo abrazó.

Estaba garantizado que el festejo para Ginóbili fuese redondo. AP

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