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Doce años después, el caso Puerto contra el dopaje sigue inacabado

Bolsas de sangre que siguen siendo anónimas, un rompecabezas jurídico y el tiempo que pasa factura: salvo sorpresa, se augura un epílogo decepcionante para el caso Puerto, el escándalo de dopaje sanguíneo que sacudió España y el ciclismo en los años 2000.

Más de 200 bolsas de sangre codificadas, destinadas a autotransfusiones, encontradas en un laboratorio clandestino de Madrid… El 23 de mayo de 2006, la operación Puerto, lanzada por la guardia civil española, venía a recordar al ciclismo sus viejos demonios.

De paso, varios favoritos fueron excluidos del Tour de Francia, sospechosos de haber trabajado con el doctor Eufemiano Fuentes, centro del caso. El médico, bien situado en el deporte, mantuvo el suspense, asegurando haber trabajado con “atletas, jugadores de tenis y futbolistas”, sin dar sus nombres.

Lo que siguió fue el reflejo de las frustraciones de la lucha antidopaje: una lenta investigación judicial, dos procesos sin revelaciones de calado, y una absolución general en 2016, por la falta de legislación antidopaje en España en el momento de los hechos.

SAIZ TODAVÍA EN EL PUNTO DE MIRA

Por el lado deportivo, decenas de nombres de corredores fueron citados, algunos confesaron, un puñado de entre ellos fueron suspendidos por este caso, entre ellos el italiano Ivan Basso, el alemán Jan Ullrich y el español Alejandro Valverde, campeón del mundo en septiembre pasado a sus 38 años.

A día de hoy, solo Manolo Saiz, antiguo director deportivo del Once y hoy dirigente de un equipo de jóvenes promesas, es todavía objeto de un proceso disciplinario ante la Federación Española de Ciclismo (RFEC), informó a la AFP una fuente cercana a la RFEC.

Doce años después, las bolsas de sangre siguen siendo la clave de la verdad, pero la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) sufrió varias negativas de la justicia española antes de recuperarlas en el verano de 2016 en un laboratorio de Barcelona.

A pesar de la prescripción  -8 años en la época de los hechos, 10 años actualmente- la AMA intenta identificar a los deportistas, una tarea larga y costosa.

35 ADN

“A día de hoy, disponemos de 35 (perfiles de) ADN” sacados de las muestras. “Ahora nuestro trabajo es determinar” a quién corresponden, explicaba recientemente a la AFP el presidente de los investigadores de la AMA, Günter Younger, al margen de una reunión de la agencia en Bakú.

“Hemos analizado las informaciones de prensa o los informes de la investigación” para afinar el tiro. “La pregunta es +para estos nombres tenemos una muestra+”, ya almacenada en un laboratorio antidopaje para hacer la comparación, explicó el investigador.

En mayo pasado, en Montreal, Günter Younger había indicado a los miembros del comité ejecutivo de la AMA que “siete deportistas habían sido identificados”, de ellos “cuatro todavía en activo” y “tres retirados”.

Los cuatro en activo “fueron controlados entre noviembre de 2017 y abril de 2018” con resultados negativos. Prudente, la agencia no está siquiera segura de poder transmitir los nombres a las federaciones internacionales, para sus propias investigaciones, por temor a ser denunciada por los deportistas afectados en casos de filtraciones.

“Mientras no tengamos esas respuestas, nadie fuera de mi equipo sabrá nada sobre esos nombres”, asegura el jefe de los investigadores de la AMA.

El bloqueo hace lamentar el tiempo pasado antes de tener las bolsas de sangre, incluso aunque la agencia antidopaje española (AEPSAD) asegura mantener una colaboración estrecha con la AMA y reafirmó a la AFP su determinación de “ir hasta el final en este asunto”.

“Se puede sospechar que las autoridades españolas ralentizaron el asunto”, lamenta, al contrario, un actor de la lucha antidopaje en Europa, para el que “eso también contribuyó a acreditar la idea de que grandes deportistas españoles, distintos de los ciclistas, podían estar implicados”,

La AMA presentó también un último recurso contra una sentencia que prohíbe la publicación de los nombres, pero el Tribunal Constitucional español la rechazó en noviembre.

Ahora, la AMA está inmersa en una carrera contrarreloj similar con Rusia, a la que exige la entrega de datos de controles antidopaje entre 2011 y 2015, momento álgido del dopaje institucional en el país, si no los han destruido. AFP.

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