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Automovilismo

Alonso se despide y la F1

El español Fernando Alonso (McLaren), doble campeón del mundo de Fórmula Uno (2005 y 2006, con Renault), disputó en Abu Dabi su última carrera en la categoría reina del automovilismo, que lo despidió con todos los honores en el circuito de Yas Marina, en espera de que el adiós se quede sólo en un ‘hasta luego’.

El doble campeón mundial asturiano, con 32 victorias -las 32 que cuenta España en toda su historia-, 97 podios y 22 ‘poles’ en F1, completó en la capital de los Emiratos Árabes su decimoséptima temporada en la elite del automovilismo y su Gran Premio número 314 (311 salidas), a doce de la plusmarca del brasileño Rubens Barrichello.

Alonso, asimismo triple subcampeón mundial, pilotó diez años (cinco en cada) en las dos escuderías más laureadas de la historia, Ferrari y McLaren, pero consiguió sus dos títulos con Renault (en la que estuvo seis). De la mano del italiano Flavio Briatore, junto a su padre, José Luis, la persona más influyente durante su carrera deportiva. Que en F1 arrancó en 2001, con Minardi; después de ser campeón mundial en ‘karts’ y brillar en la Fórmula 3000.

Fernando, nacido hace 37 años en Oviedo, no disputará el Mundial 2019, pero seguirá vinculado a McLaren, escudería en la que pasó las últimas cuatro temporadas para el olvido y en la que el año que viene correrá su compatriota Carlos Sainz, que tras tres años en Toro Rosso, completó en Yas Marina su cuarta temporada en la F1, a bordo de un Renault, con un notable sexto puesto.

El viernes, tanto el jefe del equipo de Woking, el estadounidense Zak Brown, como el propio astro astur -que indicó que “su puerta siempre está abierta”-, admitieron que éste será una voz más que autorizada en el desarrollo del coche de 2019.

Un año en el que, sin embargo, Alonso -que hace mucho tiempo que se ganó el derecho de hacer lo que le venga en gana en el mundo del automovilismo- tendrá como objetivo el Mundial de Resistencia (WEC), que lidera con Toyota; y las 500 Millas de Indianápolis (EEUU). En busca, tras ganar -dos veces- el Gran Premio de Mónaco y las 24 Horas de Le Mans (Francia) de la ‘Triple Corona’, proeza que hasta la fecha sólo ha logrado el inglés Graham Hill, fallecido en accidente de avioneta, a los 46 años, en 1975.

A la ‘Súper-temporada’ del WEC le quedan tres carreras en 2019: las 1.000 Millas de Sebring (Florida, EEUU) y las dos pruebas que se repiten: las Seis Horas de Spa-Francorchamps (Bélgica) y las 24 Horas de Le Mans. Y Alonso buscará la ‘Triple Corona’ el próximo 26 de mayo en la ‘Brickyard’ de Indianápolis.

Pero antes de todo eso, en febrero repetirá, a falta de la confirmación oficial -prevista en breve- y esta vez en busca de la victoria, en las 24 Horas de Daytona, asimismo en la Florida estadounidense, a bordo de un Cadillac. Rizando el rizo y ampliando a ‘cuádruple’ la citada corona.

Alonso deja la F1 tras un 2018 frenético en el que en Abu Dabi -donde recibió la visita del Rey Emérito, Don Juan Carlos, y de la infanta Cristina; y donde estuvo acompañado por sus familiares directos- completó su vigésimo séptimo fin de semana de competición.

Después de acabar undécimo una carrera que ganó el quíntuple campeón mundial Lewis Hamilton y en la que el resultado era lo de menos, la jornada se cerrará con una fiesta que será breve para Fernando. Que madrugará este lunes para intercambiar coches en el circuito de Sakhir de Bahrein con el estadounidense Jimmie Johnson, leyenda viva de la Nascar, en la que ha ganado siete títulos.

Un evento enmarcado en una sinergia que al genial piloto asturiano le vincula más con las marcas que pilota Johnson -presente este fin de semana en Yas Marina- que con la categoría en la que compite.

Alonso, una de las principales figuras de la historia de la Fórmula Uno y, desde la óptica de España, un campeón irrepetible que nadie se hubiese podido imaginar en su país tan sólo un par de años antes de su debut, se despidió de la categoría reina este domingo en la capital de los Emiratos, donde el sábado recibió un tan caluroso como merecido homenaje.

Aunque la mayoría de los amantes del motor -que lo consideran poco amortizado por la F1- desean que el adiós del genio astur se quede sólo en un ‘hasta luego’. Y que intente emular a otros mitos de este deporte, como el austriaco Niki Lauda -triple campeón- y el francés Alain Prost -cuádruple-, que, después de retirarse, regresaron en busca de un último título. EFE

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