Una obsesión, un cuchillo y un talento perdido: A 25 años del ataque de un fan a Mónica Seles
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Una obsesión, un cuchillo y un talento perdido: A 25 años del ataque de un fan a Mónica Seles

Viernes 30 de abril de 1993. 6:50 pm. Difícilmente a alguna de las personas relacionadas al tenis les pase inadvertido ese día, esa hora de la que hoy se cumple un nuevo aniversario.

Pasaron ya 25 años del ataque de Günter Parche, un ciudadano alemán de entonces 38 años que presenciaba el partido de la serbia Monica Seles, de 19, ante la búlgara Magdalena Maleeva en Hamburgo, para asestarle a la primera una puñalada en la espalda con un cuchillo de cocina de 13 centímetros de hoja. Aquel instante cambiaría para siempre la historia del tenis femenino.

Seles tenía todo para convertirse en la mejor tenista de la historia. Era junto a Steffi Graf la máxima estrella del deporte y, en esa competencia silenciosa, pero feroz, la tenista nacida en Novi Sad, Yugoslavia, le quitó a la alemana el puesto N°1 del mundo en la clasificación de la WTA. Seles llegó a la cima el 11 de marzo de 1991 luego de un dominio de 187 semanas de su rival. Desde ese momento comenzó a gestarse un profundo odio en la mente de Günther Parch.

Victorias, derrotas, ascensos y descensos. Ambas tenistas se disputaron el primer y segundo puesto durante ese año, hasta que finalmente, el 9 de septiembre, la serbia logró defenderlo hasta junio de 1993, dos meses después del trágico ataque.

El 30 de abril del 93 Monica Seles disputaba los cuartos de final del torneo de Hamburgo contra la búlgara Magdalena Maleeva. Dominaba el partido con un cómodo 6-4 y 4-3 ante la atenta mirada de los 10 mil espectadores que estaban en el recinto, entre ellos, un dolido fanático de Steffi Graf, el cual tenía un plan para que su tenista favorita vuelva a reinar.

“De pronto sentí un dolor horrible en mi espalda… Me giré buscando de dónde venía el dolor y vi a un hombre detrás de mí levantando un cuchillo”, recordaba la serbia un tiempo después de aquel momento en que se sentó a descansar en su silla y fue atacada.

El hombre era Parch, un ferviente seguidor alemán de Graf, el cual fue con una idea clara en la cabeza: Matar a la competencia de su ídolo. Bajó las escaleras de las gradas, se dirigió hacia Seles, sacó el cuchillo, con una hoja de 13 centímetros de largo y con ambas manos la apuñaló por la espalda, causándole una herida que afortunadamente no superó los cinco centímetros de profundidad.

Las cámaras intentaron filmar lo que sucedía, tras escuchar un grito que enmudeció a todo el estadio, sin embargo, no lo lograron. La lente, en cambio, capturó el momento en que la serbia caía al suelo entre lágrimas, mientras que detrás, el agresor era capturado.

La tenista pudo recuperarse físicamente, pero no psicológicamente. La herida cicatrizó en pocas semanas, pero no volvió a competir por dos años. Era agosto de 1995 y ella volvía al circuito sin ser la número uno, puesto que volvió a ocupar la alemana, dos meses después del ataque.

Pese a su sobrepeso (15 kilos de más), provocado por un trastorno alimenticio producto de las secuelas de aquel episodio, Mónica Seles volvió a insertarse dentro de la élite. Sin embargo, había perdido gran parte de sus ágiles movimientos y su sonrisa al jugar.

La serbia puso fin a su carrera con una dolorosa derrota por 6-4 y 6-0 ante Nadia Petrova en primera ronda del Roland Garros en 2003, curiosamente, el primer torneo grande que ganó con 16 años.

Lastimosamente, Gunter Parch alcanzó su objetivo, Steffi Graf seguía liderando el tenis mundial femenino, con alguna que otra aparición de otra joven talento como Arantxa Sánchez Vicario.

“Este tipo ha cambiado la historia del tenis, no tengo dudas al respecto. Mónica hubiera ganado tanto “, reconoció Martina Navratilova tras su retiro.

Tras ser detenido, el fanático fue transferido a un centro de rehabilitación con un certificado de trastorno mental, según informó el portal germano “Tagesspiegel”, hoy vive en un hogar apartado después de varios accidentes cerebrovasculares.

Tras jugar una serie de partidos amistosos y recorriendo el mundo, la actual ex tenista de 44 años, declaró su retiro definitivo del deporte en 2008. Un año después publicó su libro: On My Body, My Mind, My Self, en el que confesaba sus problemas con la comida y lo que vivió tras el ataque. Una enfermedad similar a la bulimia que logró superar con el correr de los años y de la que ahora intenta concienciar a los demás.

Casada con el empresario Tom Golisano, 32 años más grande, Seles forma parte del Salón de la Fama del tenis, recinto sagrado del deporte, en el que entró en 2009, siendo considerada una de las mejores jugadoras de todos los tiempos.

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