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Falleció padre que bautizó con sobrenombre a “Primitivo” Maradiaga y “Azulejo” Bulnes

 Por: Geovanni Gómez

 Sincero, directo, bromista, entregado a la vida religiosa, así fue el recordado padre salesiano, Aureliano Santa Olaya, quien rindió la jornada de la vida en una casa de retiro de sacerdotes en la ciudad Houston, Texas, la noche del jueves 15 de febrero del 2018.

Nacido en un pueblito español hace más de ocho décadas encontró su vocación sacerdotal en la congregación salesiana, siguiendo los preceptos de Don Bosco de trabajar con los jóvenes a través del deporte, ya que en sus años mozos fue un destacado futbolista que escogió entre esa pasión o entregar su vida a los jóvenes.

Como todo obediente servidor, muy joven fue enviado a Centroamérica aún en etapa formativa, iniciando su peregrinar en El Salvador, donde se ganó el cariño de los jóvenes al jugar fútbol con ellos. Era tan buen jugador que varios clubes cuscatlecos le querían convencer de que tirara la sotana y se dedicara al fútbol, pero prefirió jugar con sus muchachos en los colegios salesianos y curiosamente con la sotana puesta.

Fue en la década de los sesentas que el padre Santa Olaya se traslado a Honduras, específicamente al Instituto San Miguel, donde fungió como consejero por más de una década teniendo anécdotas inolvidables como las vividas con la selección de fútbol del colegio.

Era un genio para poner apodos, los que se quedaron marcados para toda la vida, entre ellos los de los famosos ex mundialistas Ramón “Primitivo” Maradiaga y Fernando “Azulejo” Bulnes, ambos sobrenombres surgidos de su idea en los viejos patios del colegio San Miguel en Comayagüela.

Su labor fue incansable en el oratorio festivo de la Parroquia María Auxiliadora donde dio catecismo a través de su forma peculiar de enseñar hasta que decide marcharse a su país donde iba y regresaba a saludar a sus antiguos y queridos exalumnos.

Como mentor y gran consejero tuvo una infinidad de recordados exalumnos, algunos muy conocidos como su excelencia el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, el expresidente Manuel Zelaya Rosales, el presidente del Tribunal Supremo Electoral, David Matamoros, los empresarios Elías Asfura, los hermanos Eduardo y Jacobo Atala, Ricardo y Fredy Nasser, José Rischmagui, entre otros.

El padre era un genio para poner apodos, los que se quedaron marcados para toda la vida, entre ellos los de los famosos ex mundialistas Ramón “Primitivo” Maradiaga y Fernando “Azulejo” Bulnes.

En el deporte hondureño se identificó totalmente con el Club Deportivo Motagua, institución nacida en los patios del Instituto San Miguel en Comayagüela y en donde conoció a Don Pedro Atala Simón, de quien se hizo gran amigo e incluso lo acompañaba al estadio para ver a su equipo, siendo testigo de aquel gol recordado de Pedro Colón al Olimpia en la temporada de 1970, donde esa anotación le dio el dio el segundo título a los “azules”.

Es corto el espacio para describir cada hecho y anécdota vivida por este religioso dedicado a los jóvenes, basta ver el cariño que sus ex pupilos le mostraron  en sus últimos años de su vida, cuidando de su salud y muchos detalles que solo ellos y Dios saben que hicieron por el viejo maestro y amigo que como Don Bosco cumplió su inagotable faena de la vida, que en paz descanse el padre Santa Olaya.

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