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Fútbol Internacional

Di María aprovecha cada instante en el PSG

El argentino Ángel di María no quiere irse del París Saint-Germain (PSG), aunque es consciente de que la competencia con la constelación de estrellas que tiene el club francés le limita el tiempo de juego y amenaza con llegar menos rodado de lo que le gustaría al Mundial de Rusia.

Sin embargo, “el fideo” está sabiendo aprovechar cada instante que el entrenador, Unai Emery, le otorga en el césped, siempre navegando entre las ausencias del brasileño Neymar o del francés Kylian Mbappé.

Desde que se abrió el mercado invernal de fichajes su nombre era uno de los que sonaba con mayor insistencia para abandonar el club, bien necesitado de ingresos para equilibrar unas cuentas vigiladas con lupa por la FIFA para verificar si respeta el “fair play” financiero tras haber gastado 400 millones en dos jugadores.

La reacción de Di María ha sido ejemplar. El jugador, nacido en Rosario hace 29 años, ha marcado en lo que va de año cinco goles y ha dado otras tantas asistencias, lo que le convierte en un pilar del equipo.

Anoche jugó en el duelo copero en el que derrotaron al Guingamp (4-2) como extremo derecho, un lugar tradicionalmente ocupado por Neymar, lesionado, para dejar espacio en el otro pasillo a su compatriota Javier Pastore, que sustituyó a Mbappé. Y volvió a demostrar que atraviesa un momento dulce, con dos pases decisivos.

Un estado de forma que alimenta las dudas de los dirigentes parisinos sobre si resulta aconsejable desprenderse de él, más, aun teniendo en cuenta que el futbolista ha apostado de forma decidida por quedarse.

Frente al Guingamp, encadenó su sexta titularidad consecutiva, lo que demuestra que para Emery no es sólo un comodín de lujo.

Su polivalencia, con frecuencia alabada por el técnico, le otorgan un mayor abanico de posibilidades, lo que le augura minutos.

Di María es consciente de que, de entrada, su puesto natural está en el banquillo, sobre todo en los duelos de gala como el que se perfila en el horizonte el mes que viene en el Santiago Bernabéu en los octavos de final de la Liga de Campeones contra el Real Madrid, el club en el que pasó 4 temporadas y donde levantó la “Orejona” en 2014 antes de marcharse al Manchester United.

Una aventura poco edificante para el argentino que un año más tarde puso rumbo al PSG con el objetivo de recuperar el estatus de estrella que le auguraba el monto de su traspaso, 80 millones de euros, hasta entonces el mayor pagado en Francia.

En sus dos primeras temporadas a orillas del Sena, el jugador no fue el elemento determinante que buscaban los propietarios cataríes del club que este verano decidieron acelerar y, con la llegada de Neymar y Mbappé, relegaron al “fideo” a un segundo plano.

Di María tiene la mente puesta en el Mundial de Rusia, sobre todo tras haber completado una maravillosa competición hace cuatro años en Brasil, empañada por su ausencia a causa de una lesión en la final, perdida contra Alemania.

En Rusia quiere sacarse la espina y levantar al fin el trofeo que Argentina anhela.

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