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Sainz agranda su leyenda como doble campeón del Dakar y del mundial de rallys

Carlos Sainz agrandó hoy su leyenda en la historia del automovilismo al ganar su segundo Dakar, justo en su cuadragésima edición, que es la décima que se disputa en Sudamérica y la más dura y extrema que se recuerda de los últimos años.

Con esta labrada victoria, Sainz es, con 55 años, doble campeón del Dakar (2010 y 2018) y también doble campeón del mundial de rallys (1990 y 1992), una combinación solo superada por los finlandeses Ari Vatanen (un mundial y 4 Dakar) y Juha Kankkunen (4 mundiales y un Dakar).

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Nacido el 12 de abril de 1962 en Madrid, este triunfo con el catalán Lucas Cruz como copiloto convierte a Sainz en el español con más victorias en el Dakar en coches, seguido por Joan ‘Nani’ Roma con su Dakar de 2014.

Desde que en 2006 debutó en el Dakar tras retirarse dos años antes del mundial de rallys, el compromiso de Sainz con esta carrera ha sido constante, y casi absoluto, hasta convertirse en una cara fija de la prueba, con una sola ausencia, en 2012, dentro de las últimas doce ediciones.

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Sainz ha corrido el Dakar once veces con tres fabricantes y es uno de los pocos pilotos que lo ha ganado con dos marcas distintas, la alemana Volkswagen (2010) y ahora con la francesa Peugeot (2018), sin que anteriormente pudiera hacerlo con un SMG Buggy.

En ese período, Sainz ha alternado grandes alegrías, como sus dos históricos triunfos en el rally, acompañados de 31 etapas ganadas, con agudas decepciones, como los seis abandonos que le ha tocado afrontar, cinco de ellos de manera consecutiva hasta este año.

Especialmente dolorosos fueron los de 2009, cuando su coche terminó volcado en un barranco de cuatro metros de altura por un error en el libro de ruta; y 2017, cuando su Peugeot acabó destrozado al salirse de la pista y caer por un terraplén dando varias vueltas de campana.

Decepcionantes golpes como esos hicieron recordar la triste impotencia de las frases “la cagamos, Luis” y “trata de arrancarlo, Carlos, por Dios”, expresiones que han marcado su carrera, ambas por quedarse a las puertas de lograr otros dos títulos mundiales de rallys en 1995 y 1998, respectivamente, con Luis Moya como copiloto.

En el primer episodio, se salió de la pista en la última etapa; y en el segundo, el más recordado, su coche se averió a medio kilómetro de la meta.

En ambas ocasiones tenía al lado a su copiloto durante quince años y eterno amigo Luis Moya, quien al inicio de este Dakar dio “un buen susto” a Sainz cuando sufrió un aneurisma cerebral del que fue operado y del que actualmente se recupera en Galicia.

Curtido en esas lides, Sainz ha sido en este Dakar aún más reservado que de costumbre y ha extremado al máximo sus precauciones, enfocado en ir “día a día”, frase que repetía como si de un mantra se tratara.

“Ya queda un día menos”, decía cada vez que se bajaba del coche tras terminar una etapa, a pesar de que la amplia ventaja que llevaba en la carrera, especialmente en las últimas jornadas, permitía aventurarse a darlo como ganador de este Dakar.

Sin embargo, a Sainz no se le pasaba por la cabeza la idea de ganar hasta el momento que cruzara la meta, “porque en cualquier momento llega la sorpresa”, otra de sus frases más utilizadas en estos días, dicha con la mente puesta en esos episodios fatídicos del pasado.

Aunque trata de no perder la compostura bajo ningún concepto, le resultó inevitable derramar algunas lágrimas cuando hace ahora ocho año ganó su primer Dakar, de una manera mucho más ajustada contra el catarí Nasser Al-Attiyah que ahora ante el experimentado Stéphane Peterhansel.

Los que lo conocen de sus inicios en el mundo de los rallys dicen que siempre fue así de precavido y calculador, como cuando en 1987 y 1988 ganó el campeonato de España de rallys, al tiempo que comenzaba a hacer sus pinitos en el campeonato mundial.

Siguió igual, sin levantar la voz ni dar un grito, pero firme en sus éxitos, cuando en 1990 se convirtió en el primer y único español en proclamarse campeón del mundo de rallys, éxito que repetiría dos años después.

Durante sus dieciséis temporadas en esa disciplina, Sainz ganó 26 rallys, y es el cuarto piloto con más triunfos de la historia del mundial, solo por detrás de los franceses Sébastien Loeb y Sébastien Ogier y del finés Marcus Grönholm.

Pasar al Dakar fue un reto complejo, pero la capacidad de adaptación de Sainz para pilotar tanto en pista como fuera de pista lo consolidan aún más como el mejor piloto de rallys de la historia de España.

Fuera del motor, Sainz también se proclamó campeón de España de squash con 16 años y en 2006 hizo una incursión en el fútbol, cuando se integró a la candidatura de Juan Miguel Villar Mir a la presidencia del Real Madrid, que perdió frente a Ramón Calderón. EFE

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