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La regularidad del Motagua contra el sube y baja de los catedráticos

Aunque a priori muchos dan a Motagua como favorito para levantar la copa por su condición de bicampeón nacional, lo cierto es que España tiene argumentos de sobra para dar la gran sorpresa.

Los azules evidenciaron a lo largo de la campaña una gran regularidad, se mantuvieron hasta última hora disputando la cima de la clasificación, sin embargo, el paro obligado por la situación pos-elecciones parece haber afectado su desempeño.

Diego Vázquez, ha construido un equipo muy sólido en la zaga donde destaca el gran juego aéreo de Juan Pablo Montes, el sulaqueño no es precisamente un dotado técnicamente, pero ha entendido que en la sencillez está la solución a sus problemas, es un defensor seguro arriba y que con la pelota en los pies casi siempre juega de primera.

Henry Figueroa, ya no es un novato y su gran fortaleza en el mano a mano le convierten en un hombre indiscutible para los azules.

La gran arma de los capitalinos ha sabido explotar sus laterales, Omar Elvir, cumple un papel determinante con su ida y vuelta porque aporta tanto en defensa como en ataque. Por el otro lado Wilmer Crisanto jugando en la primera o segunda línea tiene un gran despliegue ofensivo y Vázquez ha encontrado la forma de protegerle jugando con dos medios centros, Héctor Castellanos, que es el equilibrio y Mayorquín, que también hace labores ofensivas.

Carlos Discua, es el cerebro, el metrónomo, aquí el problema es que el “Chino” ya no rinde los 90 minutos y Walter Martínez, todavía no tiene los galones para echarse el equipo al hombro.

Lo mejor de Motagua es su ataque, tiene tres “matones” que son peligro puro, Eddie Hernández, es letal, Rubilio Castillo, demostró contra Olimpia que le gustan los retos grandes, mientras que Marco Vega, sin tanto poder mediático siempre cumple.

España por su parte ha enseñado dos versiones en esta temporada, de las múltiples irregularidades con Ramón “Primitivo” Maradiaga a la racha ganadora con Martín “Tato” García.

El charrúa se estrenó hace unos meses en el fútbol catracho y como por arte de magia la “máquina” empezó a carburar.

Ojo, sin embargo, el equipo sigue mostrando muchas carencias, pero, cuando los clubes ganan, la victoria esconde los desaciertos. Los sampedranos siguen siendo un equipo endeble en la zona baja y Marathón los desnudó en el partido de vuelta en el que Kevin Hernández, fue figura.

No ha sido capaz el entrenador de encontrar una pareja de centrales sólida, Frank Arévalo, sufre en exceso los duelos personales, le hacen mucho daño al igual que al joven Getsel Montes.

Las grandes virtudes de los aurinegros se encuentran de medio campo hacia arriba, Jorge Claros y Eder Delgado le dan estabilidad y libertad de movimientos al resto de compañeros, ellos hacen el sacrifico para que el equipo tenga fútbol.

Ahí ha sido clave Jowh Benavidez, quien es fundamental en el esquema de García, juega libre, tiene autonomía para moverse por todo el campo y ser el conductor del equipo y esto le permite casi siempre habilitar con ventaja a sus atacantes, seguramente Mayorquín será su sombra en la gran final.

Y si Motagua presume de un ataque demoledor lo del España no es cosa menor, lujo incluido de tener en el banco a Ángel Tejeda y Claudio Cardozo.

Iván López, atraviesa un gran momento, casi imparable en el uno contra uno; el joven Darixon Vuelto, sabe tirar esas diagonales que le permiten quedar de cara a portería casi siempre y Domingo Zalazar no necesita presentaciones, un “cazador” que acecha constantemente sus presas.

Por la calidad de ambos equipos el espectáculo está garantizado, dos clubes con mucho vertido y con ataques demoledores.

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