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De Todo Un Poco

Tabárez y sus muchachos preparan una fiesta en Uruguay

Uruguay no está clasificado a Rusia 2018. Le queda un paso, el partido contra Bolivia el martes en Montevideo, y necesita un punto ante su gente, en casa, para descorchar el champán y festejar el sueño de la clasificación directa.

Es que el conjunto charrúa está acostumbrado a sufrir en eliminatorias. Llegó a los últimos mundiales en los que participó en 2002, 2010 y 2014, vía repechaje, a pesar de contar entre sus filas con algunos de los mejores jugadores del mundo.

Pero esta vez, es diferente. Los celestes arrancaron con buen pie, paradójicamente a pesar de tener a sus dos máximas estrellas, el atacante del Barcelona Luis Suárez, y su colega del PSG francés, Edinson Cavani, sancionados en las primeras fechas.

Fue una ventaja que Uruguay supo conservar a lo largo del campeonato y a pesar de que algunos equipos, alternativamente Chile, Argentina o Colombia, se le vinieron “al humo” y amenazaron -incluso superaron en el caso de los cafeteros- su posición.

Ahora, segundos en la tabla detrás del ya clasificado Brasil, los celestes necesitan apenas una unidad para estar en el próximo Mundial. Esta vez, la temida calculadora, a la que le gastaron los botones en las últimas décadas, solo la usarán para los pasajes.

El equipo de Tabárez, que logró la hazaña histórica de derrotar a Bolivia en la altura de La Paz por primera vez en eliminatorias, se medirá ahora a estadio lleno con el conjunto andino, ya eliminado.

El escenario: el mítico Centenario, que vio nacer la historia de los mundiales en 1930, con Uruguay campeón del mundo por primera vez.

El contexto no podría ser más propicio: los presidentes de Uruguay, Tabaré Vázquez; Argentina, Mauricio Macri, y Paraguay, Horacio Cartes, anunciaron esta semana en Buenos Aires un acuerdo para postular a sus países a organizar la Copa del Mundo 2030 que celebrará el primer Mundial de la Historia.

– El ‘maestro’ y su ‘proceso’ –

Tabárez tuvo dos etapas al frente del combinado celeste. La primera en los años 90, y la actual y de mayores logros, que comenzó en 2006 y que lo tiene como el DT con más cantidad de partidos al frente de una selección nacional en la historia del fútbol.

Maestro de profesión, Tabárez tiene 70 años y ha comandado lo que en Uruguay se conoce como “el proceso” de cambio en las selecciones uruguayas, anclado en un nuevo complejo de entrenamiento y una interrelación entre las selecciones juveniles y la mayor, que genera una continuidad natural.

Con ese sistema, llevó a Uruguay al cuarto lugar en Sudáfrica 2010, de la mano del juego impresionante de Diego Forlán – mejor jugador del certamen-, la habilidad y picardía de un entonces juvenil Luis Suárez, y la osadía del “Loco” Sebastián Abreu.

Ahora, en las últimas etapas de la eliminatoria, el DT ha convocado a algunas caras muy jóvenes, preludio de una renovación generacional de cara a Rusia 2018.

Federico Valverde (La Coruña, ESP) se ha ganado un lugar en mitad de cancha y Rodrigo Bentancur (Juventus, ITA) y Maximiliano Gómez (Celta de Vigo, ESP) lo buscan, en un equipo consolidado, siempre difícil en la defensa comandada por Diego Godín (Atlético de Madrid, ESP), capitán celeste, y con la potencia ofensiva de Suárez y Cavani.

“Es importante lo que está pasando con la llegada de jugadores jóvenes. No es que esto lo tomemos como un ‘hobbie’, son decisiones importantes para el equipo”, dijo el técnico el jueves en rueda de prensa tras el cotejo con Venezuela.

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