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Boxeo

El sueño metálico del gallo Elías Emigdio

Aun cuando se reconoce vulnerable a la tentación de pelear por dinero, el boxeador mexicano Elías Emigdio asume que su carrera deportiva gira alrededor de un sueño metálico, el de ganar una medalla olímpica en Tokio 2020.

“Serán un reto duro, pero los Juegos de Tokio pintan como algo bueno”, asegura a Efe el peleador de 25 años, originario del pueblo de Zitlala, en el estado de Guerrero.

Emigdio ha pasado los últimos meses de su vida esperando un mensaje que le cambie la vida, de algún promotor del pugilismo profesional, pero ninguna empresa le ha llegado al precio y ha decidido regresar a su lugar de nacimiento como púgil de clase mundial, la selección nacional de su país.

“Estaba en si me iba al profesionalismo o me quedaba y he decidido regresar a los entrenamientos con el equipo nacional porque se acercan competencias importantes como los Campeonatos Mundiales de Alemania en el verano”, explica.

Después de los Olímpicos de Río, en los que perdió en octavos de final con el colombiano Céiber Avila, el mexicano se tomó unas semanas de vacaciones que sumadas al tiempo de espera de la llamada de los promotores le hicieron perder una escaramuza con los lípidos.

“Ando en 60 kilos, pero igual ya no voy a bajar al peso mosca porque hace tiempo me costaba trabajo mantenerme en 52 kilos y subiré a 56; en caso de una firma como profesional, firmaré como gallo, 53.500 kilogramos”, asegura.

Con 1.65 metros de estatura, Elías fue un mosca de buen alcance lo cual le permitió atormentar a sus oponentes en la larga y la media distancias; ahora en los 56 kilos estará en el promedio de estatura, a veces abajo, y deberá cambiar su estilo de pelea.

“Cuando estaba en 52 me topé con rivales de mi talla que eran fuertes y explosivos; voy a trabajar en esa línea alinea y no en la del boxeo desde fuera”, anuncia.

No es Elías un romántico que renuncia a los dólares para pelear por su país. Más bien se trata de un peleador con elevada autoestima, negado a irse al boxeo rentado por migajas.

En cualquier caso su sueño olímpico no es negociable y Emigdio no ve peleada la condición de púgil profesional con la de candidato a medalla olímpica porque una regla aprobada el año pasado por la Federación Internacional le permitirá ser las dos cosas si llega a firmar con algún empresario.

“Algunos de mis compañeros del equipo nacional en los ciclos olímpicos anteriores, en cuatro años se hicieron campeones mundiales. Yo quisiera lograr una faja en algunas de las organizaciones pro y desde ahí buscar la medalla en Tokio”, asevera el estudiante de quinto semestre de la carrera de derecho.

Por ahora Elías Emigdio ha regresado a los entrenamientos; en estos días sostendrá unos asaltos con sí mismo para ponerse en forma y luego echará a andar su sueño de metal. A él deberán adaptarse tanto los promotores de frac que acostumbran a comprar todo con dinero como el humilde entrenador de la selección, a quienes a veces le deben las quincenas.EFE

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