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Automovilismo

Isidre Esteve: ‘El Dakar me trata como antes y yo no busco otra cosa’

Un accidente de moto mientras disputaba la Baja Almanzora (Almería) en marzo de 2007, obligó a Isidre Esteve a readaptar su realidad. Ese incidente le produjo una lesión medular aguda, que el piloto español desafía día a día desde una silla de ruedas, sin perder su habitual sonrisa.

Isidre Esteve, subcampeón europeo de Enduro en 1995 y campeón de España en 1999, se define como un hombre “feliz” y se considera “afortunado” por haber podido reaparecer en el Rally Dakar ocho años después de su anterior intento en la modalidad de coches.

“Cuando tuve el accidente decidí que lucharía al máximo por no dejar de hacer lo que más me gusta y ya tuve la oportunidad de correr en Dakar, en el año 2009, la primera edición que se hacía en Sudamérica. Pero esa vez tuve ciertos problemas por úlceras por presión y estuve un año y medio tumbado”, recordó este jueves durante su visita a la sede de la Agencia EFE en Madrid.

Pensaba que lo solucionaría a su regreso a Barcelona con un tratamiento “de chapa y pintura”, pero la recuperación se alargó año y medio. “Los médicos me dijeron que me olvidara de algo tan exigente y me resigné. Pensé que esto no era para mí”, abundó.

Pero el novedoso diseño de un cojín inteligente le permitió no solo reaparecer en el rally más duro del mundo sino volver a sentirse competitivo. Fue trigésimo cuarto. Y ahora sueña con más.

– Pregunta (P): Reapareció en el Dakar después de ocho años y no solo lo terminó sino que volvió a mostrarse competitivo con un 34º puesto en la general. ¿Puede considerarse un ganador?
– Respuesta (R): Para mí esta vez era muy importante terminar. Hice diez años el Dakar, tuve la oportunidad de estar en equipos importantes, de luchar por ganar y es fantástico, pero cuando tuve el accidente decidí que lucharía al máximo por no dejar de hacer lo que más me gusta, que son las carreras y la competición.

Después del accidente ya tuve la oportunidad de correr el Dakar, en el año 2009, la primera edición que se hacía en Sudamérica.

Pero esa vez tuve ciertos problemas derivados de las úlceras por presión y estuve un año y medio tumbado. Por eso volver este año para mí era importante. Por un lado, por ver si podía seguir siendo competitivo; y por otro, porque visto lo que sucedió en 2009 quería saber si el cojín inteligente me aportaba realmente lo que quería.

– P: ¿Se lo aportó?
– R: Sí, en realidad ha sido un éxito. Me permitirá no tener que preocuparme por mi salud y centrarme únicamente en competir. Para mí era importante testar ese cojín en la carrera más dura del mundo, con esos cambios de temperatura, de condiciones y de altitud.

Si antes del Dakar nos hubiesen dicho qué esperábamos de él, no hubiésemos exigido tanto. El cojín inteligente ha funcionado muy bien, mi espalda estaba impecable cada día y de hecho estoy como antes de irme, perfecto. Esto nos garantiza que puedo plantearme retos más ambiciosos, que es lo que vamos a intentar hacer el año que viene. Quiero volver al Dakar para hablar solo de competición y para estar cada vez más cerca de los pilotos de cabeza.

– P: ¿Cuál será su aspiración?
– R: Intentaré seguir los mismos pasos que en su momento hice en moto, pero ahora en coche. Sabemos que en coche es mucho más complicado por un tema de presupuesto, naturalmente, y porque el nivel es altísimo en cuanto a mecánica y pilotos, pero debemos recorrer ese camino.

Este año hemos dado un paso importante al saber que yo puedo afrontar todo esto. Ahora toca mejorar. Vamos a plantear un 2018 con un equipo más competitivo, intentando hacer pruebas de la Copa del Mundo. Quiero volver el año que viene y ser más competitivo.

– P: ¿Cree que podría llegar a firmar un top-15?
– R: Soy consciente de que hay diez pilotos con estructuras diferentes que ahora mismo no están a nuestro alcance, ni aunque dispusiésemos del mismo coche que ellos.

Pero hay un espacio del 10 al 15 o al 18 donde creo que podré estar, con una buena planificación y con un buen coche que se adapte a nosotros. Queremos luchar por ello y luchar por ello requiere una buena planificación. Si hacemos dos o tres carreras, más la Baja Aragón, llegaremos bien preparados al Dakar.

– P: ¿Podría pensar en estos retos sin el cojín inteligente?
– R: El cojín inteligente ha sido la palanca que me ha hecho volver a competir. Era la herramienta que necesitaba para volver.

Cuando regresé del Dakar de 2009 con esas úlceras por presión, pensaba que al llegar a Barcelona se solucionaría en cuatro meses con un poco de chapa y pintura. No fue así.

Necesité un año y medio para recuperarme y los médicos me dijeron que me olvidara de algo tan exigente, que no podía estar tanto tiempo sentado de forma continuada. De alguna manera me resigné y pensé que esto no era para mí.

– P: ¿Qué le lleva a plantearse el regreso al Dakar?
– R: En 2011 conocí a Josep María Lloreda, el presidente de KH7, y en una reunión me dijo que teníamos que correr el Dakar. Le dije que no podía, le expliqué lo que sucedió en 2009, pero insistió.

Le dije que necesitaba un cojín inteligente, que se moviera, que hiciera una serie de movimientos en los glúteos que evitaran que aparecieran las úlceras por presión.

Esto no existía y me animó a hacerlo. Creamos un equipo de medicina especializada (Vall d’Hebron en Barcelona y la unidad de lesiones medulares), de medicina deportiva (el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat) y buscamos empresas que nos asesoraran en diferentes ámbitos.

Los médicos nos dijeron cómo debía ser este cojín y lo dividimos en ocho zonas, con sensores de presión, electroválvulas y microcompresores. Hemos utilizado el Campeonato de España durante cuatro años para desarrollar el cojín. Después, desde la Fundación que lleva mi nombre y su patronato, llegamos a la conclusión de que debíamos hacer llegar al usuario este avance. Hay muchas personas que, debido a las úlceras por presión, no tienen la calidad de vida que desearían tener, así que esta decisión ha sido muy importante.

– P: ¿Cuándo va a llegar al mercado?
– R: En el segundo semestre de 2017, en diferentes versiones según las necesidades. OKM de Girona va a distribuirlo a nivel mundial. Creo que este es el gran triunfo de este proyecto.

– P: ¿Cómo ha respondido el Dakar a su regreso?
– R: Debo agradecer a la organización que el mundo del motor sea el máximo exponente del deporte inclusivo. Aunque tenga la discapacidad que tengo, yo puedo competir en estas carreras junto a mis compañeros, en una misma clasificación y con unas mismas dificultades. Lo que busco es máxima normalización en mi día a día y en el mundo de la competición. El mundo del motor nos aporta esto y estoy agradecido porque esto sea posible.

Estar allí compitiendo es lo mejor. Si no hubiese ese sentido de deporte inclusivo, yo creo que no lo haría.

– P: ¿Necesitaba volver a sentirse uno más?
– R: El Dakar me trata como antes y no busco otra cosa. Yo al final voy al Dakar y me siento como lo que era antes. Antes competía en motos, ahora lo hago en coches. Tengo una discapacidad, sí, pero me tratan igual. No tengo más facilidades ni las quiero. Quiero estar ahí como uno más. No busco un trato diferencial por ir en silla de ruedas debido a mi lesión.

De hecho, cuando voy en el coche no veo ninguna diferencia. La única diferencia es que cuando pinchamos yo no me bajo del coche. Y en este caso Txema Villalobos, mi copiloto, es quien lo hace.

En ese sentido, tengo algo que agradecer a Cristina Gutiérrez y Pedro López. En la primera etapa con arena en Bolivia, a 3.800 metros de altitud, embarrancamos el coche. Cristina y Pedro pararon al vernos y al final pudimos sacar el coche. Les agradezco ese detalle, naturalmente. Eso es lo que tiene el Dakar.

– P: ¿Su actitud ante la adversidad le convierte en un ejemplo?
– R: Un ejemplo, no. La vida me hace ver que todo el mundo tiene problemas y que para cada uno su problema es el más importante. En una sociedad compleja como la que vivimos, con problemas diversos, es difícil dar ejemplo. Si esto sirve para motivar a alguien, genial, pero no pretendo ser un ejemplo porque entiendo que cada persona tiene sus dificultades.

– P: Para muchas personas las dificultades son menores gracias al trabajo de su fundación.
– R: Todo nace en 2011, a raíz de mi experiencia personal. Cuando tuve el accidente y me dieron el alta, nosotros teníamos muchas ganas de volver a casa y de normalizar nuestro día a día. Pero nos dimos cuenta de que había compañeros con los que habíamos compartido la recuperación a los que darles el alta era un problema. Volver a casa era un problema, algo difícil de afrontar.

Junto a Lidia Guerrero, la directora de la Fundación, pensamos que debería haber un lugar que hiciese de puente entre el hospital y la normalización del día a día de cualquier persona en cualquier tipo de situación. Utilizamos el deporte como herramienta.

Creamos dos centros puente, en Barcelona y en Vigo, y estamos trabajando en la creación de otro en Madrid para cerrar el triángulo. Estos centros puente son espacios de entrenamiento de personas con discapacidad.

Les diseñamos una rutina de entrenamiento acorde a su discapacidad con el objetivo de hacer personas cada vez más independientes. Esa actividad fuera del ámbito hospitalario les sirve para sociabilizar y para encontrarse mejor.

Este proyecto y el lanzamiento del cojín nos enorgullecen, a mí y al equipo que ha formado parte de todo esto.

– P: A usted le ha permitido volver a soñar con el Dakar.
– R: Sí, sé que ahora puedo plantearme un proyecto que me permita intentar hacer lo que hice en motos. Antes ni me atrevía a plantear un proyecto deportivo a los patrocinadores pensando que a lo mejor la primera semana debía dejar el rally. Ahora estoy seguro de que el cojín me permite competir. El cojín es el porqué de mi regreso y ahora vamos a intentar ser competitivos. EFE

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