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Fútbol Americano

Alabama y Clemson se enfrentan de nuevo para hacer historia

Tampa (Florida, EE.UU.), 8 ene (EFE).- De nuevo, por segundo año consecutivo, el título nacional del fútbol universitario de Estados Unidos tendrá de protagonistas a la dinastía de Alabama ante la de Clemson.

Ambos equipos llegan como los mejores equipos de la temporada regular y con el entrenador Nick Saban al frente de Alabama sin conocer la derrota.

Lo anterior significa que ambos Saban y el equipo de Alamba están ante un logro sin precedentes en la historia del deporte del fútbol americano universitario.

Alabama, la “Crimson Tide”, primera en la clasificación nacional, se enfrente a la de Clemson por segundo año consecutivo en la final y buscará revalidar el título de campeona.

Si Alabama gana, habrá logrado cinco títulos nacionales en ocho temporadas, una proeza jamás conseguida en el máximo nivel universitario de este deporte desde que se implementaron las encuestas para definir posiciones.

Además, Alabama (14-0) puede ser también la primera institución dentro de la categoría FBS en terminar una temporada con marca perfecta de 15-0.

Además tendría la posibilidad de consagrarse como la única universidad en ganar cuatro títulos en seis temporadas, con dos que serían consecutivos.

Entonces ya no habría ningún tipo de discusión al considerar la actual racha de Alabama como la mejor en la historia del fútbol americano universitario.

Superior que lo conseguido por las de Notre Dame en la década de 1920 con el entrenador Knute Rockne y en la del 40 con Frank Leahy. Mejor que el dominio de Miami en los 80 y comienzos de los 90. Mejor que todo lo conseguido por Alabama cuando Bear Bryant era su líder en los 60 y 70.

Pero hay más, otro campeonato daría a Saban el sexto durante la era de las encuestas que comenzó en 1936, incluido un título de la división BCS con LSU en 2003, igualando a Bryant como los que más han ganado entre los entrenadores de las principales categorías universitarias.

Otro título más, no habrá muchas más dinastías con las que pueda compararse a la de Saban.

“Nunca he visto algo así”, reconoció el entrenador de Clemson, Dabo Swinney, nacido en Alabama y quien creció admirando a Bryant, antes de jugar para Alabama y conseguir el título en 1992. “Cada año implica desafíos y es increíble que esto haya ocurrido”.

Swinney y Saban ofrecieron una conferencia de prensa conjunta en el centro de convenciones de Tampa y como era de esperar se generó la misma imagen que el año pasado, aunque en un lugar diferente.

El equipo de Swinney se interpone en el camino entre Alabama y el título. Los Tigers no han ganado un título nacional desde 1981.

Y tanto Swinney como sus jugadores insisten en que un campeonato es el único logro pendiente de su programa, que ha ascendido a la elite de este deporte.

Pero la “Crimson Tide” llega al partido como primera en defensiva total, defensiva contra la carrera, yardas permitidas por jugada y puntos aceptados.

Es también responsable por 12 de los 15 touchdowns no atribuibles a la ofensiva del equipo, y tiene todo a su favor, incluido los pronósticos de las apuestas en Las Vegas.

Mientras que los Tigers de Clemson llegan a la final con la mejor exhibición defensiva de la temporada, al aplastar 31-0 a Ohio State en el Fiesta Bowl.

Pero Alabama ha ganado 26 partidos consecutivos y los Tigers tienen marca de 27-2 en las últimas dos campañas.

“Cualquiera de los dos equipos pueden ganar, lo han demostrado durante la temporada regular y por lo tanto lo único que falta es esperar a disputar el partido”, destacó Saban.

Mientras lo que quieran ver el partido, que se va a disputar el lunes por la noche, en el Raymon James Stadium 66.000 espectadores, y todavía no tengan entrada, si quieren conseguirla tendrán que pagar ya un promedio superior a los 2.000 dólares.EFE

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