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Jorge “Chele” Munguía: Mis hijos son un regalo de Dios

Por Geovanni Gómez
@geovannygo

No cabe duda de que la Navidad es tiempo de reconciliación, época de compartir, de unión familiar, de amor y paz, y el momento para hacer un balance de los sueños cumplidos que se han logrado con esfuerzo, dedicación y honestidad, donde siempre la mentalidad triunfadora de éxito le trae buenos dividendos, máxime si todo se pone bajo la protección de Dios.

El sábado 24, el gran campeón, Jorge Luis “Chele” Munguía, da gracias al Creador por un 2016 maravilloso; su ingreso al boxeo profesional, donde ha dado pasos gigantes nunca vistos por un fajador hondureño, pero sobre todo porque ha recibido el mejor regalo de su vida, una familia conformada por su esposa y sus gemelos, quienes estuvieron a punto de morir al nacer pero hoy son el gran incentivo de Navidad de un joven que antes, estas fechas las pasaba con los amigos en cosas que ahora reconoce no fueron nada productivas.

¿Cómo fue su niñez?
Nací en Honduras, pero mi mamá, Teresa de Jesús, se casó con un nicaragüense y tuve que emigrar a Chinandega, yo no conocí a mi verdadero padre. Ella me crió con sacrificio, vendiendo pan, en un brazo la canasta y en el otro viajaba yo, ya que ella lo vendía en los autobuses, en uno de tantos viajes conoció a mi padrastro, quien me trató bien y lo puedo considerar como un padre.

Las pocas peleas como profesional que hizo en Honduras, Munguía derrota al nicaragüense Edwin Téllez.

Las pocas peleas como profesional que hizo en Honduras, Munguía derrota al nicaragüense Edwin Téllez.

Al establecer esa relación me vino a dejar a Tegucigalpa donde una tía, pero regresé a los siete años a Chinandega, donde estuve casi ocho años, allí se me metió la idea de ser boxeador, ya que en ese país predomina ese deporte y el béisbol.

¿Por qué regresa a Honduras?
Me había engavillado con malas influencias, y mi madre decidió enviarme de nuevo con mi tía para rescatarme y me pusiera a estudiar.

Estando en Tegucigalpa no me hallaba, porque no me dejaban salir, pero un día antes de querer regresar a Nicaragua pasé por la Villa Olímpica, ingresé al gimnasio de boxeo y pregunté qué tenía que hacer para quedarme. Conseguí el dinero para matricularme y hacer de mi vida lo que es hoy, el boxeo.

¿Pero casi se retira tempranamente?
Resulta que la matrícula era de 500 lempiras, pero yo solo tenía 300 que me había dado mi tía para comprar materiales del colegio, me la jugué y lo pagué para entrenar boxeo, pero al terminar el mes tenía que pagarle al profesor Jeovani Baca, al no tener el pago decidí no volver.

Resulta que un día el profesor Baca llega a mi casa y yo que estaba recién bañado no hallaba qué hacer, preferí dar la cara a que mi tía se enterara que aquel dinero lo había gastado en otras cosas, menos en el estudio.

Cualquier tiempo libre, Jorge Luis Munguía disfruta cada minuto jugando con sus hijos, que le robaron su corazón.

Cualquier tiempo libre, Jorge Luis Munguía disfruta cada minuto jugando con sus hijos, que le robaron su corazón.

Estando frente al profesor Baca quise justificarme, pero él me regañó y me dijo que no era por el dinero que me buscaba, sino porque me consideraba un prospecto muy bueno, aguerrido, valiente, con futuro en el deporte.

Cómo es la vida, nunca le pague esa deuda, más bien me consiguió una beca de mil doscientos lempiras mensuales, lo que me servía para mantener mis estudios, mi comida y ayudar a mi tía, porque vivíamos muy pobremente.

¿Cuál fue la reacción de su familia al enterarse que practicaba el boxeo?
Siempre estuvieron en contra, ya que es un deporte muy violento, pero al final aceptaron porque a pesar de que llegaba hinchado a la casa yo nunca desmayé y por eso estoy donde hoy me encuentro, en el boxeo profesional.

¿Cómo fueron sus inicios en el boxeo?
Normalmente trabajaba en un taller pintando carros, pero tuve un problema de salud y me vi obligado a dedicarme a lavar carros para mantenerme boxeando y estudiando.

¿Cómo fue su paso al boxeo profesional?
Godofredo Fajardo comenzó una ruta para que se abriera la brecha del boxeo profesional en el país, pero la atención fue pírrica, aunque me hizo debutar internacionalmente, sufrí mucho, porque no nos daba la alimentación adecuada e incluso yo tuve que lavar carros para poder comer, pero no lo necesario, pero ahora tengo la recompensa de ganar un mejor salario.

Junto a Jeovani Baca, su descubridor, cuando apenas tenía 15 años.

Junto a Jeovani Baca, su descubridor, cuando apenas tenía 15 años.

¿Quién le ayudó para salir al extranjero?
Hubo un evento en honor al Presidente Juan Orlando Hernández en Gracias, Lempira, entonces Miguel “Muñeco” Gonzales se negó a pelear conmigo, aduciendo que le pagaban muy poco, igual sucedió con “Escorpión” Ruiz, quien no quiso boxear con el nicaragüense Carlos Velásquez.

De emergencia me ofrecen 12 mil lempiras para salvar el espectáculo ante Velásquez, aunque el peso de él era superior, sin embargo fui valiente, además necesitaba el dinero.

Fue tan buena la oportunidad que la gané aunque salí lastimado por la inferioridad física, pero di todo de mí. El manejador de Velásquez, José Manuel Rivera, se dio cuenta de mi calidad, me sacó la visa, me buscó peleas internacionales y ahora me tiene trabajando en un campamento en Puerto Rico.

¿Y como profesional?
Muy bien, soy el primer boxeador hondureño en pelear en Roma, Bruselas y otros países europeos y ahora seré el primero en estar en el Madison Square Garden.

Me enfrentaré a Zab Judah, un excampeón mundial zurdo que ha disputado peleas importantes ante grandes púgiles como Miguel Coto, Floyd Mayweather, Lucas Mathysse, entre otros.

Jorge Isaías y Luis Daniel, los gemelos que le han cambiado la vida.

Jorge Isaías y Luis Daniel, los gemelos que le han cambiado la vida.

Es una pelea eliminatoria que mejora el ranquin, si yo lograra ganar subiría en el peso súper ligero a los primeros 10 del mundo.

¿Cómo se prepara para un combate histórico para usted y el país?
Venía a descansar, pero al igual que la vez pasada en que conseguí la oportunidad de ser visto por mi manager, apareció la posibilidad de esta pelea y yo acepté, como siempre.

No tengo entrenador de cabecera, pero acá en el país me dan la mano los profesores Jeovani Baca, Geovani Hernández y René González, con dos trabajos fuertes, el primero por la mañana y luego por la tarde, con la desventaja de no tener un sparring.

¿Con esta incursión profesional asegura futuro?
Realmente me ha ido bien, son grandes cantidades por boxear, incluso en el próximo combate ganaré 15 mil dólares, pero mi representante lleva un porcentaje, algo justo porque me ha dado todas las comodidades que merece un boxeador profesional, casa, carro, alimentación, vestimenta, etc.

¿Paralelamente ha vivido momentos complicados en familia?
Desde el inicio sabíamos que mi esposa tenía un embarazo de alto riesgo, ella no podía caminar ni trabajar, por eso me dediqué a ganar dinero, en Europa, Estados Unidos, ya que la situación no era fácil e incluso nacieron de siete meses con complicaciones, uno de ellos pesó apenas dos libras y al otro se le reventaron los pulmones.

¿Cómo cambió su vida el convertirse en padre?
Cuando me informaban por teléfono que estaban muy mal y que uno de ellos podía fallecer, yo no podía dormir, me hincaba a orar toda la noche, iba a entrenar desvelado pensando en mis niños, y gracias a Dios que hoy están bien, paradójicamente eran los niños con pocas posibilidades de salir bien del hospital, y fueron los primeros en abandonar el mismo.

¿Qué le prometió a Dios?
Yo le pedí que salvara a mis hijos, y le prometí que seguiría sus pasos, lo estoy cumpliendo, voy a la iglesia, ya no soy el “Chele” Munguía indisciplinado que salía mucho a “pijinear”, ya no me desvelo, ahora soy otro gracias a Dios y el motivo son mis gemelos y mi esposa.

¿Cómo fue ese encuentro con sus hijos?
Llegué a San Pedro Sula vía aérea, inmediatamente me trasladé a Tegucigalpa, estaba muy ansioso de conocerlos, los abracé y sentí aquella felicidad que añoraba tanto en Puerto Rico, me sentí bendecido por Dios.

¿Qué significó esta primera Navidad con sus hijos?
De hecho acabo de cumplir años y fue muy especial, mi esposa Jackeline me los llevó a la cama y me sentí único. Antes en Navidad me iba a la calle con los amigos, pero ahora paso estas fechas en casa con mis hijos y mi esposa, estaremos orando, dándole gracias a Dios por ser tan generoso con nosotros.

¿Qué nombres llevan sus hijos?
Ambos llevan un nombre bíblico y uno de mis nombres. Uno de ellos se llama Jorge Isaías y el otro Luis Daniel, mis hijos son un milagro de Dios, me da la posibilidad de tener una familia.

¿Y su mamá ya conoce los nietos?
El día que vine los conoció, llegó también a la terminal para verlos y ahora quiere venir a pasar la Navidad para estar cerca de ellos.

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